miércoles, 26 de diciembre de 2012

LOS ZANGANOS


Los Zánganos
  Unos pocos de ellos pueden llegar a inseminar alguna reina (en cuyo caso mueren)- no hacen absolutamente nada: Grandes, gordos, torpes y glotones, se los reconoce fácilmente por su figura rechoncha, parecida a un pesado abejorro, y la punta de su abdomen roma y peluda. Carece de aguijón. Son mantenidos por las obreras mientras dure el buen tiempo y pudieran llegar a ser necesarios; pero cuando la temporada declina, son arrojados de la colmena y mueren de hambre y de frío. Y si se los ve en alguna colmena fuera de época, es un mal indicio: Es una familia huérfana o cuanto menos defectuosa; en suma, con algo que anda mal.

Al zángano solamente se le atribuye su existencia para la fecundación de  las reinas, aunque hay autores que le dan otras funciones, como es dar calor a la colmena y su olor servirá de excitante o acicate para el trabajo de las obreras, aunque todavía no esta muy definida la misión del zángano en la colmena.
El zángano no trabaja porque la naturaleza no le ha dotado de herramientas de trabajo, como puede ser su aparato bucal en el que la lengua es más corta y no esta dotada para recoger el néctar de las flores, siendo estos alimentados por las obreras, calculándose que cada zángano se come la producción de seis abejas.
Su último par de patas no tiene cestillas para almacenar polen y propóleos y transportarlo a la colmena.
El zángano es más grande, peludo y oscuro que las obreras.
Los ojos compuestos son muy grandes y circulares, mientras que la obrera los tiene en forma de pera.
El zángano sale poco de la colmena y cuando lo hace es en las horas centrales del día.
Los zánganos normalmente no tienen colmena fija, pues entran y salen de ellas sin que las abejas los molesten, pero esto solo ocurre cuando hay una buena entrada de néctar a la colmena, cuando éste escasea las obreras los expulsan o matan sin piedad, ocurriendo esto en otoño, cuando las floraciones ya son muy escasas y además los zánganos innecesarios, siendo difícil ver estos en la colmena en los meses de invierno.
Jesús Llorente Martínez Dr. Veterinario

No tienen nada que hacer, ninguna presa que perseguir. Se les ofrece el alimento preparado ya, y pasan la vida sorbiendo miel de los mismos panales, en la oscuridad de la colmena. Pero son los agentes del amor y a los dones más enormes y más inútiles se arrojan a manos llenas en el abismo del porvenir. Uno entre mil de ellos tendrá que descubrir, una vez en la vida, en lo profundo del azul del cielo; la presencia de la virgen real. Uno entre mil tendrá que seguir un instante por el espacio, la pista de la hembra que no trata de escapar. Basta con eso. La potencia parcial ha abierto hasta el extremo, hasta el delirio sus inauditos tesoros. A cada uno de esos amantes improbables, de los que novecientos noventa y nueve serán asesinados pocos días después de las bodas del milésimo, la Naturaleza le ha dado trece mil ojos de cada lado de la cabeza, cuando la obrera sólo tiene seis mil. Ha provisto sus antenas, según los cálculos de Cheshire, con treinta y siete mil ochocientas cavidades olfatorias, cuando la obrera no posee más que cinco mil. He ahí un ejemplo de la desproporción que se observa en todas partes poco más o menos lo mismo, entre los dones que acuerda al amor y los que regatea al trabajo, entre, el favor que, esparce sobre lo que da vuelo a la vida en un placer, y la indiferencia en que, abandona a quien se mantiene pacientemente en el afán.
Maurice Maeterlinck

El zángano, individuo macho de la colonia es el responsable de la fecundación de la reina una vez que madura a los 20 días. Sale y se separa de la colonia hasta 2 dos kilómetros de distancia y se reúne con otros zánganos formando como una zona de fecundación o zona zanganera que atrae a las reinas. Este alejamiento del zángano de su colonia hace que sea muy difícil el apareamiento entre consanguíneos
A los 7 a 8 días de nacida, la reina saldrá de la colmena emitiendo sonidos y olores
característicos, emprendiendo así  el vuelo nupcial. Sale de la colmena buscando la “Zona Zanganera” adonde hace un vuelo rasante. 

Las feromonas de la reina atraen a los zánganos dotados de extraordinario olfato, y enseguida emprenden la persecución ayudado por su espectacular visión. El zángano mas rápido y el que vuele mas  alto logrará darle alcance a la reina y podrá fecundarla; La reina es fecundada por 15 zánganos aproximadamente provenientes de otras colmenas para lo que requiere de varios días y sucesivos vuelos nupciales para volver luego al promediar la tarde a su colmena seguida de un enjambre de machos que se caen cerca de la colmena exhaustos por la gran carrera. Los espermatozoides de estos llenarán una cavidad interna (espermateca) cuya función es mantenerlos con vida por varios años, si ella siente que su espermateca esta llena  baja a la colmena y se recluta ahí, de lo contrario al otro día emprende nuevos vuelos nupciales. A los dos o tres días de haberse producido la fecundación, la reina comienza con la postura de huevos,  no saliendo de la colmena excepto para enjambrar.

BASES FISIOLÓGICAS PARA LA CRIA DE REINAS


La Reina 

Bases Fisiológicas Para la Cría de Reinas

La cría de nuevas reinas tiene su lugar bien establecido en el ciclo anual de la colonia de abejas. Esta no se hace permanentemente, sino que está vinculada a ciertas condiciones y ciertos factores que la provocan. Una colonia de abejas “normal”, que se halla en un “estado armónico”, no cría reinas jóvenes.
La actividad de los criadores de reinas se orienta justamente hacia la creación óptima de estas premisas en la colonia y en el empleo racional de los factores de la  provocación. La cría de reinas como tal es un problema de la colonia de abejas. En este sentido, toda cría de reinas en la colonia es “natural”. Por ello, todos los intentos y los métodos detallados están escritos de tal manera que el desarrollo de la cría natural de las reinas en la colonia sea presentada con todos sus detalles biológicos. Solamente sobre esta base se puede poner a punto una técnica impecable de organización óptima y productiva de la cría de reinas.

Según la razón por la cual se crían reinas, todo manual de apicultura diferencia reinas de enjambrazón, reinas para el reemplazo tranquilo y reinas de salvamento. Es frecuente la opinión de que, por tratarse de procedimientos completamente distintos, el resultado y por lo tanto la calidad de las reinas es también diferente. En lo que sigue tenemos en cuenta esta clasificación, pero sin olvidar que debido al estado fisiológico de la abeja y a su comportamiento instintivo, se trata de un proceso único, que en esencia conduce a resultados idénticos.
Cuando la reina se pierde inesperadamente, aparecen en las obreras, además de otros cambios de comportamiento, la tendencia de criar reinas de larvas que inicialmente habían sido destinadas a ser obreras. Para esto, las celdas hexagonales y estrechas de obreras son transformadas en celdas reales anchas, en forma de campana, y las larvas reciben jalea real El salvamento, así como el reemplazo natural, son bastante independientes de la temporada. En cambio el número -y la calidad- de las reinas criadas dependen visiblemente de la condición general de la colonia (poder, estado de alimentación) y de las condiciones exteriores. Generalmente se pueden criar reinas en el caso de orfanización, siempre que existan larvas jóvenes.

Pero si es vigorosa y las condiciones exteriores son favorables, incluso una colonia con celdas reales de salvamento puede enjambrar. De aquí resulta que no existe una diferencia fundamental entre los distintos tipos de enjambrazón de las reinas. En un solo punto importante difiere el salvamento no controlado de las demás formas de reemplazo de las reinas: el período en que la larva empieza a recibir el cuidado específico para la reina difiere dentro de límites muy amplios.
Las celdas de obreras que contienen huevos no sufren casi nunca cambios en las colonias huérfanas. La forma de la celda tampoco cambia, no se pone jalea real al lado del huevo. En cambio las larvas provocan muy rápidamente “el instinto de salvamento”. Pero las abejas huérfanas no diferencian las larvas de edades distintas. Otorgan cuidados específicos para la reina tanto a las larvas muy jóvenes, así como a las que se hallan en el límite de la posibilidad de transformarse en reinas. El resultado es que si las abejas tienen la posibilidad de escoger libremente las larvas, las celdas reales tienen larvas de edades muy distintas. Por ello en el caso de estas crías, las primeras reinas que nacen son las menores y lo peor desarrolladas, por nacer de las larvas más viejas. Al hacer una “cría silvestre” en un panal de crías de una colonia nodriza en la que se introduce paralelamente una serie de larvas muy jóvenes, las reinas “silvestres” son por lo menos un día antes aptas para la eclosión comparadas con las reinas resultantes del traslarve. Debemos tener en cuenta esto cuando la colonia nodriza no fue controlada.

Se ha sostenido a menudo que las reinas de salvamento no se desarrollan en condiciones óptimas, ya que resultan de larvas que no tenían desde un principio el destino de reinas. Que estas suposiciones no son correctas resultan de las experiencias realizadas, con la condición de que el salvamento se realice con las larvas más jóvenes.
FRIEDRICH RUTTNER