domingo, 18 de enero de 2015

LA IMPORTANCIA DEL ZÁNGANO EN LA COLMENA

La importancia de los zánganos en la colmena


Brindan el carácter de mansedumbre a la colonia de abejas. Su período de vida ronda los tres meses.


Los zánganos son las abejas machos de una colmena; se desarrollan en celdas más grandes que las obreras, de 8 milímetros de diámetro y proceden de huevos sin fecundar (partenogénesis). Este es el sistema característico de muchos himenópteros, llamado haplodiploidía, para determinar el sexo de sus descendientes, en el que los machos tienen la mitad de los cromosomas que las hembras. Nacen a los 24 días de la puesta; la celda operculada es fácilmente reconocible ya que sobresale por ser más abultada que la de una obrera.

 Cuando se permite estirar panales a las obreras sin cera estampada es factible que construyan panales zanganeros, en los cuales la reina depositará huevos no fecundados que darán origen a zánganos. Es importante que el apicultor no lleve marcos con celdas zanganeras a la cámara de cría, en virtud de que la reproducción de estos resulte inversamente proporcional a la producción de miel. Naturalmente, en la práctica apícola destinada a la producción de miel, las abejas mantienen elevadas proporciones de zánganos con respecto a la necesaria.

Los zánganos aparecen normalmente en primavera, perdurando en toda la estación reproductiva de la colonia, primavera-verano-comienzo de otoño, siempre que existan reinas sin fecundar; siendo el tiempo de vida de aproximadamente tres meses. Si el flujo de alimento es escaso las abejas obreras expulsan a los machos, muriendo de frío o hambre fuera de la colmena. Las colmenas con reinas vírgenes los toleran hasta la fecundación de las mismas.

La fecundación de la abeja reina se produce en el vuelo de fecundación o vuelo nupcial, que normalmente las reinas repiten en dos, tres y hasta en cinco oportunidades. Copulando en pleno vuelo para caer al pasto muchas veces juntos. Después de la cópula el zángano muere dado que se desprende su aparato genital. Las reinas copulan con hasta 15 zánganos. La reina guarda en el interior de su abdomen el esperma de los diferentes machos con que copuló. Los zánganos no poseen aguijón, ya que el aguijón es en realidad un ovipositor modificado.

Las funciones del zángano en la colmena
Fecundar a la reina: entre los 12 y 24 días de su eclosión, están maduros para el apareamiento, las aletas que sujetan el aparato genital de la reina deben estar anaranjadas, realizan   grandes recorridos en busca de colmenas con una reina virgen. En el vuelo nupcial, el zángano más fuerte fecundará a la reina, en virtud que es el que la alcanza más fácilmente, en su vuelo vertical. Suelen tener lugares específicos donde se posan en el día a la espera de un vuelo de fecundación, y si no consiguen fecundar una reina, vagarán de colmena en colmena. 

Este comportamiento los convierte en importantes transmisores de enfermedades.
Producir calor: Se coloca sobre los hexágonos con cría reemplazando a las obreras nodrizas para producir calor y calentar la cría, liberando a las nodrizas para otras funciones.
Repartir néctar: Los zánganos realizan tambien la trofalaxis que es la conducta de repartir alimento entre las obreras, proveyendo alimento hasta a 50 obreras. El néctar con gran porcentaje de agua, debe pasar varias veces por el buche de las obreras para llegar a ser miel, de esta forma, los zánganos contribuyen a la elaboración de la miel.

Elegir zánganos que uno quiere que fecunden una reina
Si uno ha seleccionado una colmena mansa y quiere que este carácter (trasmitido por los zánganos) prevalezca, se puede establecer una zona de fecundación. Para ello las colmenas que uno pretende que aporten los zánganos deben estar saturados de ellos. El apicultor deberá instalar marcos con celdas zanganeras en la cámara de cría de estas colmenas, al menos 60 días antes de la fecundación de las reinas. Nacidos los zánganos a los 24 días, y madurados sexualmente en un tiempo similar, estaremos en condiciones de saturar con los ejemplares elegidos una zona de fecundación, teniendo de esta manera mayor probabilidad de apareamiento.
Otro método para la elección de la genética de los zánganos es la inseminación artificial de la abeja reina con semen de estos. El semen se obtiene con una jeringa de fecundación especial, apretando el abdomen de los zánganos sexualmente maduros.

La importancia en la mansedumbre
Tiempo atrás se pensaba que el carácter de mansedumbre de una colonia de abejas era transmitido en partes iguales por la “madre” y el “padre”, pero en los últimos años diversos estudios teórico-prácticos desestimaron esta versión y comprobaron que esta virtud es aportada casi exclusivamente por el zángano.

REGULANDO LA TEMPERATURA DE LA COLMENA

Regulando la temperatura en la colmena


Científicos australianos dicen que las abejas melíferas tienen una sofisticada manera de acondicionar el aire de sus colmenas, que depende de diversidad genética.
Los especialistas destacaron que la diversidad genética en las colmenas, es resultado del hecho de que la abeja reina se ha acoplado con numerosos zánganos, y desempeña un papel en la asignación de tareas tales como la recolección de néctar y polen.

Por ejemplo, las abejas obreras con diversos genotipos sólo recogerán el néctar una vez que alcance cierto umbral de concentración.
Pero, hasta ahora no se sabía nada sobre el papel de la diversidad genética en la extraordinaria capacidad de las abejas de la miel de mantener la temperatura de sus colmenas relativamente constante, especialmente en primavera y verano.
Las abejas utilizan una variedad de métodos para manejar el frío o calor en una colmena.

Sacuden sus alas para expulsar el aire caliente, ponen gotas del agua en la colmena para que se refrigere por evaporación y evacuan cuando está demasiado caliente.
Cuando  hace frío,   se arraciman alrededor de las crías en forma de una pelota, presionando su tórax contra la tapa de las celdas de cría, e incluso generando calor metabólico al contraer y aflojar sus músculos del vuelo, pero sin mover sus alas.
Pero, los investigadores, destacaron que la capacidad de las abejas de mantener la temperatura estable de la colmena significa que ellas tienen que haber desarrollado un sofisticado sistema de control de la temperatura, de modo que no comiencen a refrescar o a calentar la colmena todas al mismo tiempo.

Es como regular la temperatura del agua para una bañera, que no se puede lograr la temperatura ideal simplemente abriendo un poco el agua caliente y el agua fría. Se necesita una regulación controlada y varias pruebas para lograrlo.
En consecuencia, monitorearon la temperatura de ocho colonias de abejas durante una semana. Cuatro de las colmenas tenían una reina que se había acoplado normalmente con una cantidad de zánganos, de modo que tenían colonias genéticamente diversas.

 Las otras cuatro colmenas tenían una reina inseminada artificialmente, por lo que tenían una población de abejas genéticamente uniforme.

Los investigadores vieron que las colonias con diversidad genética mantuvieron más estables las temperaturas que las colonias uniformes genéticamente.