jueves, 14 de febrero de 2013

ALOJAMIENTOS NATURALES


Alojamientos naturales 
En condiciones naturales las abejas escogen un hueco en un árbol o en las rocas de la montaña para resguardarse de las inclemencias del tiempo y allí comienzan a construir los panales y se desenvuelve la vida de la colonia, através de las rendijas que desde el interior les permite ver la luz alcanzan el exterior, y no tienen preferencia sobre la orientación de aquellas, es posible ver como mueren muchas abejas al llegar el atardecer de los días fríos que no pueden alcanzar el interior especialmente si las entradas se hallan orientadas hacia el norte.

En tiempos remotos las abejas no estaban establecidas en colmenas como las conocemos en la actualidad, pues tan solo hace unos años que se emplean de forma corriente. Vivían alojadas en cualquier hueco y el apicultor primitivo recogía la miel llegando hasta sus nidos y cortando los panales, ver como las abejas formaban grupos que daban nacimiento a nuevos asentamientos pudo ser la causa que favoreció el que fueran alojadas en recipientes construidos a semejanza de sus huecos naturales en las montañas y surgieron de barro, de cañas o cualquier otro podía ser usado y las abejas lo aceptaban. Con el paso del tiempo aquellos fueron evolucionando procurando adaptarse a las necesidades de las abejas y así aumentaron de volumen o se modificaron en alguna medida. Es corriente aún encontrar colmenas rústicas que están hechas del tronco de un castaño hueco u otro árbol donde las abejas trabajan con entusiasmo, lo mismo en un lugar preparado por el hombre que si ellas encontraron el tronco en un bosque. Estas formas iniciales dieron paso a colmenas que aunque primitivas marcaron un primer intento de acercar las abejas al hombre y así surgieron los truébanos o trobos construidos con tablas, son cuadrados y reproducen lo que se ha visto en la naturaleza, esto es, un simple recipiente hueco donde alojar un enjambre que encontramos. Pero no todos los truébanos son iguales en tamaño, los hay desde pequeños hasta muy grandes capaces de alojar grandes colonias.

Resulta curioso ver como en la parte central se instalaba un listón que atravesaba la colmena, llamado "juez" en algunos lugares y que era el sitio hasta donde se podía llegar cuando se sacaban panales, es obvio destacar la imperfección de este supuesto pues a pesar de la buen voluntad del apicultor, él no podía saber nunca si por debajo de aquel listón había suficiente cantidad de miel para la reserva invernal, sobretodo teniendo en cuenta que las abejas construirían panales nuevos en la parte recortada que la reina usaría para poner desplazándose toda la colonia hacia la parte superior donde se hallan las ceras nuevas y abandonando la parte inferior, de todas formas se trata de un intento muy bien intencionado de reservar alimento suficiente a las colonias para pasar la invernada. Es de notar como en algunos lugares se dieron cuenta de este hecho y recortaban los panales lateralmente e incluso por la parte inferior para que la renovación fuese completa después de dos o tres años de corta, realizando de este modo un importante avance dentro de las limitaciones que ese sistema de colmenas tiene.
Los enjambres fugitivos utilizan como refugio cualquier hueco en las casas que encuentren y que les agrade, se asientan debajo de canalones, en huecos aislantes o desvanes accesibles desde el exterior por pequeños agujeros que ellas encuentran de forma admirable. En aquellos lugares en donde por algún tiempo vivieron las colonias son escogidos para vivir por otras que se instalan en el mismo sitio y ello puede ocurrir durante varios años, no pasa demasiado tiempo desde que desaparece la colonia cuando un nuevo enjambre se instala en el mismo lugar, es curioso como esto puede suceder en medio de un pueblo con muchas casas juntas no siendo conocida cual es la causa que las impulsa a vivir allí. Cuando una colonia fugitiva decide instalarse en un lugar no repara en que en él haya panales en malas condiciones, si el sitio estuvo habitado, mas bien trata de aprovechar lo que encuentra restaurándolo y no es frecuente que se desplace del lugar donde se ha asentado a no ser que medie una incomodidad muy importante, se trata por tanto de una fundación de asentamiento siendo desde el principio muy reacias a abandonarlo, tan solo la lluvia o algún agente perturbador logrará desalojarlas del sitio desplazándose el grupo o en casos muy contados emprendiendo el vuelo hacia otro sitio dejando en el lugar los inicios de los primeros panales.

Cuando las abejas están conducidas por un apicultor es necesario para obtener una producción importante alojarlas en  un lugar mas conveniente a su buen desenvolvimiento. Una buena colmena debe permitir un fluido movimiento de abejas de modo que las pérdidas de tiempo en salvar obstáculos sea la menor posible, debe permitir remover los panales sin tener el inconveniente de hallarlos fuertemente pegados a las paredes o a los apoyos y debe además poder ser ampliada o reducida con cuerpos adicionales, todo ello fácilmente intercambiable para poder sustituir el material defectuoso y sobretodo dar cobijo sin limitación de espacio a toda la puesta de una buena reina, junto con su reserva alimenticia cotidiana de miel, el polen necesario para la cría y todas las reservas necesarias a mas largo plazo.
Es un punto muy importante en la apicultura activa el disponer de sitio suficiente para la puesta de la madre. Piénsese que la metamorfosis de una abeja dura veintiún días y por tanto su celdilla solo estará disponible al final de ese plazo y es nuestra prioridad el facilitar otras vacías colocando en la colmena panales suficientes para evitar toda limitación.
En los albores de la apicultura movilista surgieron muchas colmenas con muy variables disposiciones en cuanto a su volumen, con el paso del tiempo tan solo unos pocos modelos demostraron con excelentes cosechas de miel y enjambres populosos superar las cualidades de las demás, proporcionando alojamiento útil a colonias potentes capaces de generar una reserva muy importante de miel o acarrear una provisión suficiente de polen para alimentar las miles de larvas y reparar y construir los panales y efectuar un largo número de tareas cotidianas.

Una de las condiciones más importantes que debe tener una buena colmena es respetar las medidas del llamado "espacio de la abeja" que es la medida del intervalo o distancia entre dos piezas del interior de la colmena de modo que se puedan cruzar dos abejas sin dificultad y que se estima entre 8 mm. y 10mm. si la distancia es menor causando dificultad al paso de las abejas ellas procederán a taparlo con cera y propóleos inutilizándolo, fijando fuertemente las dos partes, esto nos causa un problema innecesario para despegarlas e indirectamente provocamos agresividad. En ocasiones sucede lo contrario, al colocar nuevas alzas o elementos puede llegar a quedar un espacio excesivo entre los dos cuerpos y nos encontramos con que al ir a retirarlas tienen varios panales construidos debajo lo que ocasiona problemas con la miel que gotea y que puede provocar pillajes de forma inmediata, si estas alzas son sometidas a revisiones ocasionamos la muerte de muchas abejas aplastadas por los mismos panales que se han roto al ser retiradas los cuerpos. Después de conocer la importancia del "espacio de la abeja" es fácil comprender que la colmena es un instrumento muy útil cuando trabajamos con las abejas, de su correcta conformación depende que nuestro trabajo sea agradable y cómodo y sobretodo causando el menor contratiempo en la colonia.

Aunque es básico que las colmenas como contenedores de los panales sean de las medidas apropiadas al número que se colocarán dentro se debe prestar la mayor atención al panal en sí, siendo como es el objeto que será sacado y vuelto a colocar muchas veces debe reunir todas las condiciones para poder usarlo con comodidad. En principio tendrá la medida correcta según sea su modelo y dispondrá de separadores apropiados para mantener la distancia con el vecino, algunos tienen separadores en la parte inferior asegurando que no se arrime, esto tiene una dificultad, será propolizado en ese lugar haciendo dificultosa su extracción, en cualquier caso lo separadores serán muy reducidos en la zona de contacto para disminuir el pegado. Aquellos que no disponen de ellos, pueden en alguna ocasión arrimarse por la parte inferior y para sacarlos se hará subiendo los dos a la vez, se despegan sobre los otros y se colocan dando a uno de ellos la vuelta quedando así corregido el problema, suele ser debido a curvaturas de la madera y no es frecuente que suceda ni en panales industriales.
La necesidad de mantener con toda rotundidad la correcta posición de los panales nace del hecho de causar gran contratiempo hallar panales intermedios construidos cuando la distancia es grande, los que hay que destrozar para recuperar la armonía del nido y ello supone destruir cría, cuando esto suceda siempre es posible darla a alguna de las colonias que tenemos como almacén, colocándola de pie al lado de los otros panales, las abejas en pocos minutos fijan los pedazos y permiten que las abejas que contienen nazcan sin dificultad, una vez ha sucedido los retiramos.

Sucede alguna vez que a pesar de mantener las distancias correctas mediante los separadores el hecho de alternar alguna lámina de cera hace que durante una buena cosecha se agrande mucho la parte superior del panal con miel haciéndolo tan grueso que invade el sitio del vecino ocupando el lugar que debería tener el recién colocado, en estos casos la única posibilidad es cortar con el cuchillo un trozo por la parte de arriba para conseguir mantener la distancia, es interesante hacerlo pues de otro modo al sacar el nuevo nos encontramos sin sitio arrastrando las abejas que resultan muertas, esta deficiencia debe ser siempre corregida para que todos los manejos sobre los nidos se puedan hacer con facilidad y molestando lo menos posible a las abejas.
Otra causa de problemas es olvidar colocar un panal en una colonia potente y que en unos días ha obrado totalmente el espacio libre, inmediatamente de conocer el fallo se retirarán los panales obrados aprovechando los de cría, incluso se puede llegar a colocarlos de la misma forma que se hace en un trasiego, para restituir todo correctamente.

VIVEROS DE REINAS


Este procedimiento nos permite obtener muchas y muy buenas realeras, aunque su realización es un poco laboriosa.
Lo realizamos partiendo de una cámara normal que preparamos para que nos permita desplazarla con seguridad al lugar donde las abejas se orientarán de nuevo, y la colocamos cerca de las varias colonias que vamos a manejar, de forma provisional usamos un trapo para sustituir al cubre normal lo que nos evita matar abejas al tener necesidad de tapar y destapar varias veces antes de terminar, momento en el que le ponemos su cubre y lo aseguramos para el transporte. El hecho de tener que utilizar varias colonias y la necesidad de abrir varias veces la colmena de transporte hará que en el colmenar se produzca una cierta agresividad y si el día no es bueno posiblemente las abejas estarán ocupadas en abandonar los cuadros que vamos metiendo en ella, el trapo nos ayudará a mantenerlas al permitirnos abrir solamente un trozo por donde metemos en nuevo cuadro y la pérdida de ganado es pequeña.
Una vez todo dispuesto y escogidas las mejores colonias para cepas, a una de ellas le tomamos un par de cuadros de cría joven, menos de seis días de edad, y ante la duda comprobamos que lleve una porción de puesta todavía de huevo, le dejamos todas las abejas que tengan y tenemos la certeza absoluta que la reina no se halla en esos dos cuadros, para ello deberíamos proceder sobre colonias con reinas marcadas, pues si en alguno de los diez que necesitamos pasa una el trabajo habrá fracasado, eso sí encontraremos realeras en la colmena de donde la hemos llevado, pero no es ese nuestro propósito, una vez comprobado que la reina no está lo asperjamos suavemente con agua azucarada y una esencia que olorice y los colocamos con suavidad en el interior de la colmena de transporte.
El proceder con suavidad es básico para evitar que las abejas se inquieten y traten de abandonar los panales cada vez que tenemos necesidad de abrir, si todo el proceso se realiza en condiciones optimas casi no sería necesario tapar, a no ser que necesitásemos mucho tiempo para concluir y ellas detectaran la falta de las madres y al extrañar esta colmena trataran de abandonarla. A continuación de los dos cuadros que ya tenemos colocados ponemos otros dos de otra colonia o uno solo si no los tenemos, los asperjamos como hemos hecho antes con el jarabe aromatizado y los colocamos en el interior. Continuamos de la misma forma hasta completar los diez, momento en el que tapamos con el cubre de madera y los desplazamos todo a uno o dos km. Y una vez allí abrimos la piquera.
De esta forma hemos realizado una supercolonia huérfana en donde la presencia de abejas nodrizas es notable, por haber tomado cuadros con preferencia de cría operculada, todo lo cual la lleva a iniciar y criar excelentes maestriles lo que hará posible el nacimiento de reinas de calidad por haber sido preparadas en las mejores condiciones de alimentación y de incubación.
Tres días después de haber desplazado la colmena vivero le haremos una revisión con el fin de detectar la presencia de huevos y de hallarlos tendremos la certeza de que en la colonia hay una reina lo que impedirá la formación de los maestriles, es necesario buscarla y quitarla, llevándola si es preciso en una jaula para ser introducida en un núcleo que podríamos hacer para aprovecharla.
Ocho días después de desplazado el vivero tendremos realeras en todos los cuadros y varias en cada uno, contamos cuantas son y de acuerdo con las posibilidades de ganado de nuestro colmenar deducimos la cantidad de núcleos que podemos formar teniendo muy presente que deben ser potentes.
Si tenemos realeras en los diez cuadros y solo nos interesa realizar otros tantos núcleos los preparamos en el colmenar tomando para cada uno un buen cuadro de miel y tres de cría sin la madre y con las abejas que lleve, el cuadro que falta para llenar puede ser una lámina de cera o bien otro cuadro de miel. Las colonias superpotentes pueden dar estos cuadros sin prácticamente merma de producción ya que el ganado que nos llevamos es repuesto sobre la marcha con las abejas que están en las alzas y las láminas nuevas que reemplazan los cuadros que nos llevamos son muy pronto estirados y la reina los llena de huevos en pocos días. Como para el buen término del manejo es necesario que en los núcleos no vaya ninguna madre, nada mejor que revisarlos tres días después de realizados y si encontramos huevo quiere decir que ella está, se impone buscarla y quitarla, en este día se cumplen los once desde que hemos hecho el vivero por tanto las realeras están para brotar.
Una vez concluida esta última revisión de las colonias huérfanas que recibirán las realeras nos disponemos a repartirlas, si hemos decidido dar a cada uno un cuadro con realeras retiramos el que hemos puesto con lámina y que durante el transporte ha servido para mantener a los otros en su sitio, asperjamos un poco de jarabe aromatizado sobre las abejas del cuadro que tiene las realeras y sobre las abejas de núcleo y lo colocamos dentro, tendremos mucho cuidado de comprobar que las realeras no resultaran aplastadas al ser puesto en su sitio y finalmente cerramos con el cubre.
Puede suceder que el número de núcleos que quisiéramos obtener fuera superior a los diez y si en el vivero tenemos realeras suficientes procederíamos dándoles a cada uno no un cuadro completo como antes sino una realera o dos que les injertaremos en el centro del área de cría o sujetaremos mecánicamente entre dos panales de modo que no caiga al suelo cuando las abejas empiezan a pasar sobre ella, para obtener las realeras las recortamos dejándola en medio de un trozo de cera para colocarla en un hueco de la misma medida en el panal. Se debe manejar con mucho cuidado para no aplastarla y no se cogerá nunca con las manos, tomándola del trozo de cera que la rodea, se posa en una caja tapizada de algodón o papel y la resguardaremos del sol directo. Tan pronto dejamos el panal en su sitio las abejas pegan con cera el injerto impidiendo que se pueda desprender. Cualquier otro procedimiento que permita sujetar el injerto entre los panales como puede ser clavar un palillo en la cera y suspenderlo entre dos panales puede servir. Los agujeros que quedan en el panal que ha dado las realeras son rellenados por las abejas en los días posteriores, suelen hacerlo con celdas grandes de machos.
Cuando recortamos realeras se nos presentan varios inconvenientes prácticos derivados de la situación en que encuentran en el panal, siendo en ocasiones necesario cortar los alambres de sujeción de la cera, o nos llevamos en un solo injerto varias realeras que las abejas han construido juntas y no podemos separar sin deteriorar alguna o se hallan pegadas a la madera y no podemos soltarla.
Si alguna colonia rechazara una realera o tiene muerta la ninfa las abejas hacen un agujero alargado lateral sacando el contenido por allí, después de unos días.
En algún caso en el que la realera no nace por alguna razón pueden las abejas roerla por el mismo sitio que lo haría desde el interior la futura reina. Cuando una reina nace bien recorta en el extremo más inferior de la realera una tapa perfectamente redonda y sale al exterior, incorporándose al grupo de abejas sin ninguna manifestación especial, hasta que su feromona indique su presencia, en unos días hará sus vuelos de fecundación y se colocará al frente de la colonia.
Lo primero es buscar una colonia que será nodriza, no necesitamos que sea muy potente pero si que este sana y que tenga como mínimo un alza puesta o abejas suficientes para necesitarla, le quitamos todos los panales de cría con menos de seis días y cepillamos las abejas que tengan, la privamos de la madre, bien llevándola a otro sitio en un pequeño núcleo que reforzamos con pecoreadoras en el lugar de destino o simplemente eliminándola si es vieja o defectuosa. Después de quitar los panales los reservamos en un núcleo y tapamos la colmena con un trapo mientras trabajamos con la colonia cepa.
Esta será la mejor o una de las mejores del colmenar, le tomamos algunos panales que cepillamos con cuidado para quitar las abejas y a los que no daremos golpe alguno, estos cuadros limpios de abejas y que tienen que tener mucha cría joven, de menos de seis días, los ponemos en el sitio que ocupaban los que hemos retirado de la nodriza, siempre daremos el mismo número que quitamos o mejor uno menos. A la semana obtendremos numerosos maestriles de calidad, contamos cuantos son y los repartimos como el caso anterior, bien cuadro a cuadro o recortando realeras.
Este método simplifica en buena medida el anterior, solo es necesario manejar dos colonias y si bien la cepa tendrá con seguridad varias alzas y será un poco laborioso hacerse con la cría que necesitamos la colonia nodriza solo tendrá un alza y trabajaremos con más facilidad. De otro lado no restamos potencia a la cepa al devolverle el mismo número de panales que le quitamos, no hay pérdida de ganado en esta fase ni necesitamos un desplazamiento, desplazaremos los núcleos cuando los hayamos hecho.
Aunque las realeras se pueden hallar en cualquier sitio del panal es corriente encontrarlas en los bordes, pudiera resultar que las abejas tienen una preferencia o una facilidad de hacerlas allí. Es sencillo para el apicultor preparar un panal con una lámina recortada en forma de tres picos por la parte inferior, retiramos un cuadro a una buena colonia y le colocamos el que hemos preparado en el centro del nido, las abejas estirarán la cera y cuando tenga puesta joven lo sacamos y se lo damos a una colonia nodriza que tenemos ya huérfana y que nos hará las realeras.
El tiempo necesario que el panal debe estar en la cepa es variable y se impone una revisión semanal hasta que lo encontremos con la cría que nos interesa a los quince o veinte días pudiera estar puesta.
Para evitar de forma definitiva los inconvenientes de hallar realeras agrupadas se puede utilizar este método cuyo desarrollo comienza al colocar, como en otras ocasiones, en el centro de la cámara de la colmena que será cepa y tras retirar un cuadro, otro que tiene una lámina de cera puesta, y que retiraremos cuando está con abundante huevo o larvas muy jóvenes. Lo mejor es retirarlo cuando tiene lo primero, los huevos sufren mucho menos con nuestros manejos que las larvas que deben ser alimentadas con regularidad con jalea. Con la antelación suficiente preparamos un marco al que quitamos los alambres de sujeción de la cera y sobre los cantos de los listones laterales clavamos cuatro soportes a cada lado hechos con unas tiras de hojalata, de tal modo que podamos con facilidad quitar y poner unas tiras de madera de unos dos o tres cm. de anchas y unos mm. de grueso. A continuación cortamos del panal con huevo que hemos retirado de la cepa tres tiras para los cuadros perfección y cuatro para los industriales, como de un cm y medio de anchas destruyendo algunas celdas para que cuando las abejas construyan las realeras no las hagan pegadas y las atamos a la madera con alambre de marcos, nunca con cordel, y finalmente las instalamos en los soportes del marco. Podemos elegir al colocar la cera, que quede en su posición natural y así las realeras las harán en la forma corriente y que podemos injertar en su forma natural o podemos colocarla de manera que las celdas queden con la boca hacia abajo, siendo posible usarlas sin necesidad de hacer huecos, simplemente se sujetan con un palillo por el trozo soporte.
Una vez el marco soporte está listo con las tiras en la posición que escogimos y para evitar enfriamientos innecesarios lo llevamos sin perder tiempo a una colonia huérfana, preparada como otras veces y sin cría joven alguna, tienen por tanto las abejas que construir realeras en las tiras por ser el único sitio donde disponen de cría apropiada. La aceptación y por tanto el resultado es bueno, no obstante se deben preparar siempre un número mayor de las que necesitaremos y así podemos dar varias a cada núcleo huérfano aumentando las posibilidades de éxito.
Estas realeras que han sido preparadas por las abejas a partir de huevos deben ser manipuladas a partir de los diez días, los manejos dañan a las futuras madres si nos adelantamos, el simple hecho de cambiarlas de posición es suficiente para que las ninfas resulten muertas, debemos tener presente que en el interior de la realera la ninfa cambia de posición y realiza sus mudas nuestra intervención adelantada puede ser fatal en esas circunstancias.