domingo, 25 de noviembre de 2012

EFECTOS NOCIVOS DE PRODUCTOS UTILIZADOS EN APICULTURA


EFECTOS NOCIVOS DE  PRODUCTOS UTILIZADOS EN APICULTURA
Por principio debemos afirmar que la mayoría de los productos que utilizamos en el apiario, a las dosis habituales, no tienen una especial toxicidad o riesgo, excepto los ácidos “fuertes” (ácido acético glacial, fórmico) los álcalis (sosa cáustica o hidróxido de sodio), los productos inflamables (nitrato de amonio).
En otros casos la principal toxicidad es por acumulación en el organismo, como puede ocurrir con el paradiclorobenceno (antipolillas) que a largo plazo puede producir lesiones en la medula ósea.
La exposición reiterada y sin protección adecuada al dibromuro de étilo, a los hidrocarbonados y a los benzoles puede relacionarse con la aparición de ciertos tipos de cáncer.
De igual forma los productos organofosforados, como el Perizin®, pueden causar toxicidad e incluso lesiones en el sistema nervioso central. Por todo ello debe insistirse en la necesidad de usar los productos con las condiciones de seguridad que ya se han señalado.
A la hora de sistematizar la posible toxicidad de las sustancias que se emplean en el tratamiento y limpieza de nuestras colmenas hemos optado por un orden que se nos antoja el más sencillo para facilitar la consulta: en el cuadro 1 se relacionan algunas enfermedades de las abejas y los productos que utilizamos con mayor frecuencia, que describimos a continuación de forma individualizada.
"prohibido en la Unión Europea"

Estreptomicina
Se trata de un antibiótico soluble en agua, que no se absorbe en el tracto digestivo humano: por ello, su uso para el tratamiento de enfermedades de las abejas es bastante seguro para el hombre. Ingerido en cantidades significativas puede provocar náuseas, vómitos o diarrea que raramente resultan importantes. Consumido de forma prolongada por vía oral (lo que es rarísimo salvo intentos voluntarios de intoxicación o en enfermos mentales) puede provocar trastornos de la absorción intestinal.
Oxitetraciclina
Antibiótico muy soluble en agua, con buena absorción en el tubo digestivo humano: aproximadamente el 60% de lo ingerido pasa al torrente sanguíneo, teniendo el máximo de efecto a las 2-4 horas de la ingestión. La cantidad absorbida se reduce de forma importante (hasta la mitad) cuando se ingiere junto con alimentos o leche. Entre sus efectos nocivos destacan la irritación de garganta, náuseas y vómitos, ardor o dolor de estómago, diarreas, pancreatitis y posible afectación hepática. En algunos casos puede provocar o agravar una insuficiencia renal. Otros efectos a tener en cuenta sólo aparecen en personas alérgicas al producto: asma, urticaria, edema."prohibido en la Unión Europea"
Neomicina
También muy soluble en agua, tiene muy poca absorción digestiva (menos del 3% de la cantidad ingerida). Al igual que la estreptomicina, su ingesta en cantidad importante puede provocar náuseas, vómitos o diarrea. Su contacto con la piel, en algunos casos, puede provocar dermatitis."prohibido en la Unión Europea"

Cloranfenicol
Sustancia de elevada solubilidad en agua, con muy rápida absorción por vía oral. Su uso en humanos ha sido fuertemente restringido por el riesgo de producir anomalías graves en la médula ósea (alteraciones importantes en la producción de glóbulos rojos, leucocitos y/o plaquetas); dichas alteraciones se producían por lo general en personas predispuestas. También se han descrito efectos tóxicos sobre el sistema nervioso, y reacciones de hipersensibilidad que van desde el simple picor y urticaria hasta la reacción alérgica grave.
En uso oral también en algunos casos se han producido molestias digestivas, como náuseas, vómitos, diarrea, inflamación de la lengua y prurito anal."prohibido en la Unión Europea"

Sulfatiazol.
Es una sustancia del grupo de las sulfamidas, las cuales son insolubles en agua, a excepción de las sales sódicas. Cuando es ingerida por humanos se absorbe en elevada proporción (70 al 90%); se ha observado que si se toma junto con alimentos no se disminuye la cantidad absorbida, aunque sí se retrasa el paso del medicamento a sangre. A través de la piel, en especial si está dañada, puede absorberse, favoreciendo la sensibilización a la sustancia y la posterior aparición de reacciones alérgicas.
En personas predispuestas, o tras ingerir elevadas cantidades, los efectos tóxicos pueden afectar a casi cualquier órgano:
• Puede producir reacciones dermatológicas: enrojecimiento, prurito, urticaria y. diversas formas de dermatitis. También puede desencadenar fenómenos de fotosensibilidad (aparición de lesiones en la piel al exponerla a los rayos ultravioleta de la luz solar).
• Puede producir daños hepáticos, desde la simple ictericia hasta lesiones destructivas del hígado.
• En tubo digestivo puede aparecer náusea, vómito, dolor abdominal, inapetencia, inflamación de lengua o encías, pancreatitis, gastroenteritis, diarrea e incluso hemorragia digestiva.
• Los riñones pueden dañarse, produciéndose cálculos, pérdida de sangre o proteínas en la orina, y diversos grados de insuficiencia renal.
• Se puede alterar la médula ósea, con producción disminuida o alterada de cada una de las células de la sangre y las consiguientes manifestaciones de anemia, trastornos de la coagulación y/o agranulocitosis.
• También pueden producirse daños en el sistema nervioso, manifestándose como dolor de cabeza, mareo, vértigo, irritación de los nervios periféricos, depresión, alucinaciones, desorientación, confusión, convulsiones, problemas de audición, ansiedad, apatía o brotes de psicosis aguda."prohibido en la Unión Europea"


Fumagilina
Es un agente antiparasitario, no soluble en agua en condiciones normales. Se dispone de poca información sobre su toxicidad en humanos, aunque no se conocen casos de intoxicación por vía cutánea o por las mucosas oculares. Por vía oral puede producir vértigo o inestabilidad, a veces alteraciones cutáneas en forma de dermatitis y manifestaciones digestivas (inapetencia, náusea, vómito o diarrea). Cuando se ha usado en personas con trastornos inmunes se han descrito casos de disminución de algunas células de la sangre (plaquetas y/o neutrófilos)."prohibido en la Unión Europea"

Derivados mercuriales.
Se encuentran en desuso por su riesgo como contaminantes ambientales. Son sustancias muy volátiles, lo que facilita la aspiración, sobre todo si se usan en locales cerrados o poco ventilados. Los síntomas de la intoxicación aguda por mercuriales pueden consistir en fiebre, aumento de adenopatías (“ganglios”), urticaria y hasta aumento del tamaño del hígado y bazo.
Salicitato de metilo.
Los salicilatos son sustancias medicamentosas que habitualmente se usan por vía oral para el tratamiento de la fiebre, el dolor y la inflamación. Cuando se emplean en humanos suelen presentar sobre todo efectos digestivos (náuseas, vómito, irritación e incluso úlceras en esófago o estómago) o sobre la capacidad de coagulación de la sangre, que disminuye. A dosis muy elevadas (que suelen alcanzarse en intentos de suicidio) pueden, además, producir efectos sobre el sistema nervioso: disminución de la capacidad auditiva, vértigo, agitación mental, alucinaciones, delirios o torpeza mental, pudiendo llegar a la muerte.
El salicilato de metilo es muy volátil, por lo que la posibilidad de intoxicación es fundamentalmente por aspiración; no obstante es difícil por esa vía alcanzar dosis lo suficientemente elevadas para producir efectos nocivos, fuera de la posible irritación de las vías respiratorias.
Líquido de Frow.
Esta sustancia, combinación de hidrocarburos, es volátil y tiene una gran capacidad de difusión y dilución de sustancias grasas. Ambas características hacen que sea altamente tóxica por cualquier vía, aunque las más habituales sean la inhalatoria y por contacto con la piel. Cuando además se ingiere alcohol pueden potenciarse los efectos nocivos.
Puede producirse, tras la exposición continuada en dosis que no llegan a producir síntomas agudos, una intoxicación crónica con afectación del sistema nervioso y/o el hígado. En intoxicación aguda, los síntomas son muy variados:
• Irritación de la piel, los ojos y la boca.
• Tos, dificultad respiratoria, cianosis (amoratamiento de la piel por escasez de oxígeno y exceso de anhídrido carbónico).
• Dolor en el tórax, taquicardia, arritmias.
• Dolor de cabeza, excitación, confusión, hasta llegar al coma.
• Náuseas y vómitos.
La peligrosidad de la sustancia hace que con ella debamos extremar las precauciones habituales de manejo, y que ante la sospecha de afectación iniciemos a la mayor brevedad las maniobras descritas para la atención al intoxicado (ventilación, retirada de ropas y objetos contaminados, lavado abundante y vigilancia del estado de conciencia, colocándole en posición de seguridad si quedara inconsciente). Recordemos que, en caso de que sospechemos que ha ingerido el tóxico, no debemos intentar provocar el vómito por riesgo de producir irritación añadida en las vías respiratorias.
Mentol.
Es una sustancia altamente volátil, de escasa toxicidad. Puede provocar irritación en vías respiratorias, que se resolverá simplemente respirando en zona ventilada, alejada de la sustancia.
Cartones azufrados.
Conocidas también como tiras de azufre o pajuelas.
Su combustión genera vapores de desagradable olor, lo que hace difícil la exposición mantenida a los mismos. Puede tener un efecto irritante sobre vías respiratorias.
Debemos tener en cuenta un riesgo no directamente tóxico que se puede presentar con el uso de éstas sustancias: el desprendimiento de anhídrido sulfuroso y anhídrido sulfúrico que se produce puede reaccionar con la humedad ambiental, si ésta es elevada, dando origen a pequeñas cantidades de ácido sulfúrico en suspensión en el ambiente, que pueden causar quemaduras en la piel e incluso en las vías respiratorias.


Bromopropilado (Folbex Va).
Se trata de un producto cuya toxicidad se considera baja o moderada. No existen datos publicados sobre riesgo tóxico en humanos. Ante la posibilidad de una ingesta excesiva (accidental o con intención suicida) se deben seguir las normas generales ya comentadas; pudiendo en este caso provocarse el vómito si la toma se produjo en un tiempo inferior a una hora.
Amitraz
No se conocen casos de toxicidad debida al contacto dérmico con este producto. Solamente se ha descrito un caso en el mundo de intoxicación por vía oral, y se produjo con dosis muy elevadas tomadas con intención suicida.
Los posibles síntomas de intoxicación por amitraz se relacionan con la depresión de las funciones del sistema nervioso (somnolencia, inconsciencia, coma), enlentecimiento del ritmo cardiaco, contracción pupilar, elevación de la glucosa en sangre, caída de la presión sanguínea y vómitos. La elevación de la presión es muy rara, pero puede producirse algunos casos, los síntomas que pueden presentarse al contacto con amitraz se deben al solvente empleado (xileno), más que al producto en sí: puede aparecer irritación de ojos o piel, alteraciones cardíacas o depresión del sistema nervioso.
El tratamiento propuesto para el posible intoxicado es el general, evitando en este caso la inducción del vómito.
Ácido fórmico.
Se trata de un ácido orgánico fuerte, parecido en propiedades al ácido acético, pero más cáustico. Sus efectos corrosivos pueden llegar a ser severos, pudiendo afectar por contacto ojos, piel y mucosas.
La ingesta de dosis elevadas (50 gramos o más) puede producir salivación excesiva, quemazón en boca y garganta, vómitos con restos de sangre, debidos a erosiones digestivas, diarrea y dolor abdominal severo. Puede llegar a producir colapso circulatorio, fallo renal y muerte.
La exposición ocupacional suele provocar náuseas, y en ocasiones aparición de sangre o proteínas en orina. A veces, tras contactos reiterados, llega a producir sensibilización, con aparición de dermatitis de contacto e incluso de ataques de asma.
Una vez producida la intoxicación, y si no hay compromiso respiratorio, conviene administrar cantidad de agua o leche, para diluir el ácido; no se debe provocar el vómito.
El resto de las medidas a tomar son de índole general (respirar en sitio ventilado, lavado de piel y ojos,...).
Formiatos
Sales del ácido fórmico que tienen toxicidad menos acusada. Pueden llegar a producir alteraciones renales (aparición de albúmina o sangre en orina), depresión circulatoria y alteraciones de la hemoglobina de la sangre.
Timol.
El aceite esencial de tomillo es un monofenol, de baja toxicidad. En medicina se ha venido utilizado como antiséptico, y en forma de gargarismos e inhalaciones. Su contacto prolongado con la piel puede dar lugar a irritaciones y pequeñas quemaduras. Se recomienda su manejo con guantes de protección. En caso de contacto prolongado con piel lavar abundantemente con agua y jabón. En caso de ingestión accidental, beber abundantes líquidos.
Anhídrido sulfuroso.
Ver lo descrito en el apartado referente a “Cartones Azufrados”.
Sulfuro de carbono.
Es una sustancia con capacidad tóxica por todas las vías, aunque usualmente lo es por inhalación.
En la piel puede aparecer quemazón, enrojecimiento, vesículas, y posibles quemaduras de 2º y 3º grado. Sin embargo, sus efectos más importantes tienen como diana principal el sistema nervioso:
• Tras una exposición leve aparecen mareo y dolor de cabeza.
• La exposición moderada se manifiesta como nerviosismo y fatiga.
• En los contactos severos aparece sensación de borrachera, inconsciencia, polineuritis, temblores, dolor de cabeza, psicosis y alteraciones digestivas. Puede asociarse fallo respiratorio.
• La intoxicación extrema se manifiesta con síntomas similares a la Enfermedad de Parkinson: trastornos del habla, rigidez muscular, temblor, pérdida de memoria, depresión mental y psicosis.
• Las exposiciones prolongadas al tóxico acaban generando nerviosismo, irritabilidad, indigestión, pesadillas, fatiga, inapetencia y dolor de cabeza.
Cuando el contacto es crónico, los efectos son menos llamativos, pero no menos graves, apareciendo lesiones circulatorias, hepáticas, gastrointestinales, mentales, sensoriales y en el sistema nervioso central.
El tratamiento inicial de la intoxicación aguda es el habitual, ya descrito. No debe intentarse provocar el vómito.
Dibromuro de etilo.
Puede generar toxicidad por vía oral e inhalatoria. En general, los efectos suelen ser digestivos (náuseas, vómitos), aunque pueden aparecer síntomas de afectación del sistema nervioso o la actividad mental: dolor de cabeza, debilidad, inquietud o apatía, flacidez, temblores, disminución de la conciencia que puede llegar al coma, inestabilidad emocional, delirios o alucinaciones,... En algunos casos se han producido pequeños jabones o vesículas en piel.
Paradiclorbenceno
Por su forma de presentación, que lo hace llamativo para los niños, es notablemente peligroso. Es tóxico para ellos al ingerirlo, no obstante, cabe la posibilidad de intoxicación también por vía inhalatoria.
Inicialmente, los síntomas son digestivos (vómitos, diarrea, ardor de estómago y garganta, sensación de sed intensa) y se acompañan de un estado de embriaguez con sudoración, taquicardia y respiración acelerada al que progresivamente se añaden agitación, convulsiones, alteraciones visuales y coma.
El uso prolongado sin los medios de protección puede dar lugar a absorción a través de la piel, que a largo plazo puede producir aplasia de médula ósea.
Ácido acético.
Es poco agresivo cuando está diluido, aunque concentrado actúa como un ácido fuerte.
Por contacto, puede producir quemaduras cutáneas; también puede causar irritación ocular y hasta erosiones en la córnea. Si es inhalado, sus efectos van desde la sensación de dificultad respiratoria hasta el dolor del pecho, bronquitis de tipo asmático e insuficiencia respiratoria. Cuando se ingiere, provoca quemaduras en boca y esófago, pudiendo llegar a ulcerar el estómago.
Las medidas a tomar ante la agresión por ácido acético son las habituales. Cuando se ha producido la intoxicación por vía oral es muy importante hacer beber cantidad de agua o leche, para diluir la acidez, y no provocar el vómito bajo ningún concepto.
Nicotina
En nuestra actividad, el contacto con la nicotina es por inhalación del humo del tabaco, y generalmente las dosis que podemos inhalar son muy bajas. Además, la toxicidad sería mayor para las personas no fumadoras, que tienen un menor umbral de tolerancia a los efectos de dicha sustancia.
Los efectos de la nicotina son, inicialmente, estimulantes del sistema nervioso, pasando luego a ser depresores. Puede haber náuseas y vómitos, vértigo, sudoración y dolor de cabeza.
Sosa cáustica (hidróxido de sodio).
Es una sustancia fuertemente alcalina, que puede provocar importantes quemaduras en boca, esófago y estómago, que llegan a ulcerarse y perforarse. Los daños son menores cuanto más diluida está la sustancia. Además de los problemas digestivos, puede producir pulso débil y rápido, y respiración acelerada.
Se deben tomar las mismas medidas ante la intoxicación que con los ácidos.
Formol
Puede ser tóxico por ingesta, o por inhalación, o contacto. Cuando se inhala, aparecerá tos y dificultad respiratoria por una reacción de tipo asmático. Ingerido, provoca quemazón en boca y tubo digestivo, con vómitos sanguinolentos; luego pueden aparecer excitación y convulsiones, seguidos de depresión y colapso; puede provocar daños en el hígado y los riñones. El contacto con la piel o las mucosas provoca enrojecimiento, urticaria, descamación e incluso dermatitis de contacto.
Cuando se ha producido ingestión de formol, debe intentarse administrar agua o leche, para provocar su dilución, e incluso forzar el vómito, si la ingesta se ha producido hace menos de media hora.
Amonio cuaternario.
Es poco tóxico a concentraciones bajas, pero cuando se ingiere concentrado puede ocasionar corrosiones en boca, faringe y esófago, con vómitos y diarrea.
Puede causar lesiones en la piel, edema pulmonar, hipotensión y depresión del sistema nervioso. Los ojos pueden dañarse, llegando a ocasionarse daño corneal.
Si se ha producido la ingesta de esta sustancia no debe provocarse el vómito, y sí debe intentarse diluir al máximo lo ingerido, tomando leche o agua. Debe, por supuesto, colocarse al intoxicado en sitio ventilado, y lavarle ojos y piel abundantemente si el contacto ha sido cutáneo.
Nitrato de amonio.
Es un tóxico moderado. En caso de contacto con la piel o mucosas produce irritación e incluso quemaduras. En este caso lavar abundantemente con agua y acudir al médico.
El producto es muy inflamable, por lo que hay peligro de fuego en contacto con materias combustibles. Si se ha producido ingesta, debe, al igual que describíamos en el caso anterior intentarse diluir al máximo lo ingerido, tomando leche o agua.
ENFERMEDAD /
USO MAS HABITUAL
Espaciador

PRODUCTO
Loque europea



Estreptomicina
Oxitetraciclina
Neomicina
Cloranfenicol
Loque americana

Sulfatiazol sodico
Oxitetraciclina
Septicemia

Sulfatiazol sodico
Nosemosis

Fumagilina
Derivados mercuriales
Amebosis

Fumagilina
Acarapisosis




Salicilato de metilo
Liquido de Frow (nitrobenzol,
bencina, safrol)
Cartones azufrados
Folbex Va ® (bromopropilato)
Varroosis








Amitraz
Folbex Va ® (bromopropilato)
Acido fórmico
Formiato de Metilo
Apistán ® (fluvalinato)
Perizin ® (cumafós)
Apitol ® (hidrocloruro
metil tiazolina)
Timol

Chek Mite ® (Cumafós)
Gallerosis (polilla)







Sulfuro de carbono
Anhídrido Sulfuroso (obtenido
por combustión de azufre
en tiras o cartones)
Dibromuro de etilo
Paradiclorobenceno
Acido Acético Glacial
Braulosis

Vapores de nicotina
Desinfección
material apícola

Sosa cáustica
Formol
Amonio cuaternario
Anestésico

Nitrato de amonio


Miguel A. Díez García
Médico, especialista en Medicina Familiar
José R. Luis-Yagüe Sánchez

Médico, especialista en Medicina Interna

y en Medicina 
Preventiva y Salud Pública



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