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sábado, 21 de septiembre de 2013

LA POLINIZACIÓN ENTOMOFILA

LA POLINIZACIÓN ENTOMOFILA, UN CASO ESPECIAL DE MUTUALISMO

En ecología el término MUTUALISMO, puede definirse como un tipo de asociación interespecífica en la que las dos especies implicadas obtienen beneficios mutuos y los individuos de cada una de sus poblaciones, crecen, y/o sobreviven, y/o se reproducen, con una tasa superior cuando se hallan en presencia de individuos de la otra especie mutualista. Y evidentemente los beneficios que aportan a cada socio superan los costes que pudieran ocasionar la mencionada asociación. A parte de los mutualismos asociados a la agricultura y ganadería del Homo sapiens, uno de los mutualismos ecológicos más espectaculares que existen en la naturaleza, es el mutualismo de polinización. Así es, la mayoría de las flores polinizadas por animales ofrecen néctar y/o polen como recompensa para sus visitantes. 
File:Apis mellifera (in flight).jpg
La polinización cruzada es el transporte del polen desde las anteras de una planta, hasta el estigma del pistilo de otra planta distinta. En variedades compatibles se produce la fecundación y ese grano de polen en contacto con el estigma, emite el tubo polínico y penetra en el ovario, transformándose el ovario en fruto y el óvulo fecundado en semilla.

Al parecer el néctar, las formas, los colores y los aromas no tienen otro valor para la planta que el de atraer a los animales, y representa un coste que la planta hubiera podido utilizar para otros menesteres, sin embargo el beneficio que obtiene es el de la polinización a través de un vector animal del polen. En plantas cultivadas y silvestres la polinización provoca un incremento de la producción, (aumentando el número y el tamaño de los frutos) y el incremento de su diversidad genética. Así mismo provoca un aumento importante del número de frutos cuajados y de la calidad del cuajado, y también produce una mejora de la calidad de los frutos obtenidos. 

Las presiones evolutivas reciprocas han desembocado, en algunos casos, en una COEVOLUCIÓN en la que los mutualismos son tan estrechos que la interacción se ha dirigido hacia vías de especialización cada vez más restringidas y el mutualismo pasa a ser obligado, al menos para una de las dos especies implicadas. Los polinizadores de vida más prolongada, como son los murciélagos, los roedores, o las abejas con sus colonias de vida larga, es más probable que sean generalistas, visitando las flores de diferentes especies durante las distintas estaciones, o bien tomando alimentos diversos cuando no existe néctar disponible.

Diversos animales han establecido relaciones de polinización con las plantas en flor; entre ellos se encuentran los colibríes, los murciélagos e incluso algunos pequeños roedores y marsupiales. Sin embargo, los polinizadores por excelencia son indudablemente los insectos y por ello merece la pena profundizar en las características de su mutualismo su importancia y su problemática.

LA ABEJA DE MIEL, POLINIZADOR MAYORITARIO

Actualmente en nuestro planeta hay descritas más de un millón de especies de insectos y dentro de ellos, los que pueden considerarse como mutualistas de polinización pertenecen a los grupos siguientes: Coleópteros, Lepidópteros, Dípteros e Himenópteros. Es precisamente en este último grupo de insectos donde se encuentran los polinizadores más eficaces y con adaptaciones especiales. En las zonas de clima templado se ha estimado que el 70-95% de los insectos polinizadores son himenópteros. Cabe mencionar a las abejas solitarias, los abejorros y sobre todo a la abeja de la miel. 

Resulta indiscutible que el beneficio en polinización, llevado a cabo por las abejas y el resto de polinizadores, favorece la fecundación y fructificación, por lo que contribuye directamente en la conservación de especies amenazadas (animales y vegetales) y la diversidad biológica. De ese modo se garantiza la renovación y mantenimiento de la cubierta vegetal, reduciendo el riesgo de erosión, constituyendo una medida activa de protección. Desgraciadamente, no existen suficientes estudios científicos sobre el tema y sería necesario el desarrollo y puesta en marcha de programas de investigación que permitan evaluar y cuantificar los efectos beneficiosos producidos por los polinizadores en los ecosistemas.

Las conclusiones de los estudios de las últimas décadas, nos alertan de la tendencia creciente a la desaparición de los polinizadores y de las graves consecuencias que su déficit provoca. La causa principal de este crítico descenso se puede atribuir, directa o indirectamente, a la intervención de la especie humana. La aplicación de insecticidas de uso agrícola, las incesantes transformaciones de terrenos forestales en agrícolas y la urbanización intensiva, provocan la destrucción continua de los hábitats naturales de los polinizadores. Muchos de ellos anidan en el suelo, bien para reproducirse o para hibernar, y todas las operaciones que implican el movimiento del suelo eliminan inevitablemente una gran cantidad de individuos. Por otra parte, si se reducen las zonas con flora autóctona, también lo hacen las fuentes de polen y néctar, que son la base de la dieta de la mayoría de los polinizadores. Los incendios repetidos, la sequía prolongada, la pérdida de suelo a causa de las lluvias torrenciales, han acelerado el proceso de desertización de nuestras tierras. 

La abeja mellifera, es el principal insecto polinizador que existe en la naturaleza, su abundancia puede variar entre el 60 y el 95 % de todos los polinizadores. Esta reconocido a nivel de la comunidad científica mundial, que la miel y el resto de productos procedentes del colmenar, son insignificantes en comparación con el principal beneficio que reporta la apicultura: la polinización de cultivos y especies vegetales silvestres. Este hecho, muchas veces ignorado, es de importancia crucial en un contexto general de deterioro ambiental. Según estimaciones de la F.A.O y de la Unión Europea, el valor de la polinización de las abejas, es de 20 a 30 veces superior el valor de la miel y el resto de productos apícolas. En un reciente sobre la importancia de los polinizadores en la Comunidad Valenciana, editado por La Unió de llauradors i Ramaders-COAG, se pone de manifiesto que el beneficio generado por los polinizadores supera los 100.000 millones de pesetas anuales, sólo en el sector agrario (el 30-40% de la producción final agraria). Y la parte correspondiente a la abeja de la miel ronda los 80.000 millones de pesetas.

Las colonias de la abeja melífera se encuentran, en la actualidad, casi exclusivamente en las colmenas que mantienen los apicultores, por lo tanto, la abundancia de este importante polinizador va ligada a la cabaña apícola existente en cada zona. Es por tanto, absolutamente necesario garantizar una cabaña apícola suficiente para cubrir la demanda en polinización de cultivos y en los ecosistemas naturales.

La apicultura valenciana, ocupaba el primer puesto de la apicultura española hasta hace pocos años. Actualmente, ocupa el 2º lugar en producción de miel y censo de colmenas. Hay unos 1600 apicultores que se reparten unas 350.000 colmenas. De ellos, buena parte son profesionales que viven en gran parte de la venta de la miel, polen y cera. La producción de miel oscila entre los 7-8 millones de Kg., la de cera en torno a los 250.000, la de polen, que es muy variable, podríamos situarla en unos 150.000 Kg.. Esto supone un aporte a la producción final agraria de unos 15 millones de euros, pero como decíamos anteriormente, esta cantidad hay que multiplicarla por 30 para, en justicia, añadir el valor generado por la polinización de las abejas melíferas.

Pero la amenaza también se cierne sobre la abeja melífera, cuya población también disminuye. Las 8.800.000 colmenas europeas están acosadas por patologías cada vez más difíciles de tratar, también existen graves problemas de intoxicación y pérdida de colmenas por la aplicación de ciertos productos fitosanitarios, además hay que añadir los efectos que sobre los apicultores profesionales tienen las mieles de importación (el precio medio de las importadas es de 1,11euros/kgr, frente a 2,05 euros/kgr de las europeas ). En estas condiciones, el aumento de los costes de producción, la disminución del rendimiento y la dificultad de recuperar las colmenas perdidas, el desánimo hace mella entre los apicultores europeos, esta actividad ya no atrae a los jóvenes y el número de ellos que se incorporan ha disminuido drásticamente, a pesar de que constituye una alternativa para el delicado tejido rural y de que está bien integrada en el medio natural. La producción de miel europea cubre sólo el 50% de su demanda interna, pero aún siendo ésta una buena causa, la razón principal para garantizar la pervivencia de la apicultura es la de mantener una población mínima de polinizadores, antes de que resulte imposible solucionar los problemas derivados de su déficit: Conservación de la flora natural, protección de la biodiversidad y producción agrícola.


LA APICULTURA Y LA POLINIZACIÓN DE CÍTRICOS

En otros países las abejas son respetadas y consideradas como protectoras del Medio Ambiente, por esos probados beneficios antes mencionados. Sin embargo, lamentablemente en la Comunidad Valenciana, pionera en la apicultura española, en demasiadas ocasiones, la abeja es tratada como una ladrona de néctar y polen, y los apicultores casi como delincuentes, tal y como veremos a continuación.

La producción teórica de miel de azahar es de 6000 toneladas al año, sin embargo, durante las dos últimas campañas, la producción real anual de miel de azahar, se estima que difícilmente ha alcanzado las 1000 toneladas y las expectativas para la presente campaña 2002 son similares. 

La crisis del Sector apícola viene de lejos y está motivada por múltiples causas. Pero, sin ningún género de dudas, la causa principal de este crítico descenso de producción ha sido la aplicación de la normativa restrictiva al respecto ( Decreto 33/2000 y 37/2001), que ha imposibilitado, en gran medida, la producción de miel de azahar en la Comunidad Valenciana y ha favorecido la entrada de mieles de importación. Esta normativa, ha obligado a los apicultores a un destierro forzoso, situando sus colmenas a más de 5 k.m lineales de las plantaciones de cítricos en floración y sufriendo las consecuencias de los tratamientos insecticidas en plena floración citrícola. Los apicultores, en el mejor de los casos, han debido buscar floraciones alternativas sobresaturadas, aumentando los costes de producción y disminuyendo considerablemente el rendimiento y rentabilidad de sus explotaciones, debiendo hacer frente a las recientes inversiones realizadas para la mejora y modernización de sus explotaciones.


Como consecuencia de la aplicación de estos Decretos, se produce un enorme déficit de polinizadores y se pierden esos efectos beneficiosos anteriormente indicados, causando un gran perjuicio sobre la biodiversidad y sobre ecosistemas amenazados. Debemos tener en cuenta que, por un lado están las abejas trasladadas voluntaria o involuntariamente, y por otro, el exterminio directo de polinizadores y otras especies, (algunas de ellas amenazadas) causado a través de pulverizaciones sobre los cítricos en floración, permitidas en los mencionados Decretos y con productos nada selectivos. Todo esto supone un grave atentado contra la biodiversidad y el ecosistema en general, precisamente este año 2002 que ha sido declarado por la Consellería de Medi Ambient, el año de la biodiversidad en la Comunidad Valenciana. No tiene sentido gastar miles de millones en promover la lucha biológica, declarar el año de la biodiversidad y por otro lado exterminar a todo bicho viviente con estos tratamientos nada selectivos.

La problemática de los asentamientos de colmenas en cítricos se inició hace casi una década, rompiendo la convivencia pacífica de cientos de años. Es a partir de los años 90, cuando empiezan a proliferar las plantaciones de variedades híbridas de mandarinas, con el objetivo de prolongar el periodo de producción de mandarinas y “desestacionalizar” la oferta, sin tener en cuenta el hecho, ya constatado con anterioridad, de que causaban problemas de semillas al producirse la polinización cruzada entre estos mandarinos y el resto de variedades cultivadas.

Estos híbridos, introducidos de modo clandestino, se fueron extendiendo y con ellos el polen “contaminante” causante del problema, sin pasar ningún periodo de experimentación. Desde entonces las distintas administraciones que han pasado por el Gobierno Valenciano, han coincidido en su invalidez manifiesta y en su incapacidad para solucionar el grave problema de la aparición de semillas en las mandarinas. Las únicas medidas puestas en marcha para tratar de limitar los efectos de la polinización cruzada entre plantaciones de cítricos, únicamente se han limitado a condenar inútilmente a las abejas, a los apicultores valencianos, al resto de cultivos y al ecosistema en general.

Además, al comparar la importancia socioeconómica de ambos sectores, la Conselleria siempre ha utilizado un argumento económico erróneo para justificarse (Sector citrícola= 45 % de la producción final agraria/ sector apícola=0´5 %), olvidando que el problema de la presencia de semillas sólo afecta a una parte del sector citrícola y el déficit de polinizadores está afectando negativamente a la mayoría de explotaciones citrícolas. El valor de la polinización de las abejas de la miel representa la cifra, nada despreciable, de unos 80.000 millones anuales y el valor económico de la producción de las variedades híbridas, diícilmente alcanza los 25.000 millones anuales.


Desde que se inició el problema de la aparición de semillas en las plantaciones de cítricos en la campaña 92-93, la opinión de La Unió de Llauradors i Ramaders-COAG viene siendo la misma, pensando que la solución definitiva a este problema pasa por una correcta reordenación y planificación de las plantaciones de cítricos presentes y futuras. 

Los numerosos estudios científicos realizados desde hace más de 50 años en la amplia gama de agrios existentes, indican que, salvo contadas excepciones, la polinización provoca un incremento de la producción -aumentando el número y el tamaño de los frutos, un aumento importante del número de frutos cuajados y de la calidad del cuajado y también una mejora de la calidad de los frutos obtenidos.

Sirva de ejemplo destacable el interesante estudio publicado en la revista Levante Agricola (nº 352, 4º trimestre de 2001) sobre la polinización de la variedad “Fortune”, el híbrido de mandarino más abundante. En él se exponen dos conclusiones que evidencian el error cometido en la plantación de esta variedad y ridiculizan a los promotores de la idea de eliminar a los polinizadores de la zona citrícola: “Para obtener adecuados niveles de producción en Fortune sin problemas de semillas, sería necesario que las plantaciones estuvieran aisladas (...) de otras variedades compatibles. La introducción de insectos polinizadores en plantaciones aisladas de mandarina Fortune mejoraría la producción y calidad del fruto, al carecer éste de semillas 

La Administración debería solucionar definitivamente el problema de la aparición de semillas en las plantaciones de cítricos, estableciendo una correcta planificación y reordenación de las plantaciones citrícolas presentes y futuras. De ese modo, se solucionaría el principal problema de la apicultura y se podrían recuperar los beneficios en polinización que se pierden año tras año.

Enrique Simó Zaragoza
Biólogo  y veterinario
Técnico del sector apícola
Unió de Llauradors i Ramaders - COAG 

domingo, 1 de septiembre de 2013

FLORA APÍCOLA

 Flora Apícola

La flora es la que define la alternativa productiva (miel, cera, polen, jalea real, propóleos, núcleos, paquetes y reinas), y pone límites a la producción, dependiendo de ella las características del producto.
Permite establecer pautas de manejo de las colmenas (Ej.: alimentación suplementaria, incentivación, producción de enjambres  , etc.) que optimicen el aprovechamiento de los recursos.
Así mismo brinda información para determinar pautas de manejo del apiario en general (ej.: conveniencia y momento de la trashumancia) y aún del campo en que se encuentra ubicado el colmenar. 

Morfología de la Flor
Una flor completa se compone de cáliz, corola, androceo y gineceo.
El cáliz le sirve de envoltura a la flor cuando es pimpollo, protegiéndola.
La corola está destinada a proteger los órganos reproductivos de la flor y es la que llama la atención de los polinizadores.
Los estambres son los órganos masculinos. En sus anteras se encuentran los granos de polen.
El órgano femenino está compuesto por el estigma, el estilo y el ovario, donde se alojan los óvulos que serán fecundados por los granos de polen, para producir las semillas.
En la mayoría de los casos las plantas han desarrollado una serie de mecanismos que impiden la autofecundación, permitiendo mantener la variabilidad genética, como el tamaño respectivo de los estambres y el pistilo, la maduración no coincidente en el tiempo de la parte femenina y la masculina, o la presencia de flores masculinas y femeninas separadas en distintas ramas o en distintas plantas.
El polen se traslada de una flor a otra, en la mayoría de los casos, a través del viento o los polarizadores (insectos, pájaros, murciélagos). En el primer caso las flores son poco vistosas, sin perfume ni néctar y el polen, anemófilo, es muy abundante, liviano y poco nutritivo (con reservas de almidón).
En el segundo caso, las flores presentan nectarios, olores y corolas atractivos por sus colores o formas, que destacan en el paisaje, formando parches. El polen es de variados tamaños, con distintas estructuras que favorecen la adherencia y tiene mayor valor nutritivo (con reservas de lípidos). Cuando el vector es un insecto, se denomina polen entomófilo.
Entre las plantas que necesitan ser polinizadas y los insectos polinizadores existe un fenómeno denominado de "coevolución", que consiste en la evolución y adaptación mutua a través de millones de años, volviéndose cada vez más específicos. 


Elementos de Atracción
  • Nectarios: Los nectarios son los órganos que secretan néctar, ubicándose en diversos lugares de la planta. Pueden ser florales (ej. en estambres, pétalos, sépalos, ovario), o extraflorales (ej. en pecíolo). La producción de néctar varía por influencia de factores genéticos, climáticos y condiciones del suelo. 
     
  • Factores climáticos: Cuando la humedad atmosférica es muy alta, el néctar es de peor calidad, ya que disminuye la concentración de azúcares, si es muy baja se produce un desecamiento que impide la posibilidad de ser libado por la abeja. La temperatura óptima se sitúa en forma general entre los 12 y 25 °C, ya que las mayores provocan la evapotranspiración de la planta, que puede superar a la cantidad de agua absorbida por las raíces, provocando el cierre de los nectarios. Si la temperatura es muy baja, las plantas detienen sus funciones fisiológicas. El viento muy fuerte puede secar los nectarios rápidamente.

Una alta luminosidad implica un mayor nivel de fotosíntesis, que trae aparejado un aumento en la producción de azúcares.
  • Suelos: Algunos estudios han señalado la influencia del fósforo y el potasio en la síntesis de los azúcares.
Es importante el contenido de agua del suelo, ya que influye en forma directa sobre la cantidad de néctar producido. Si el agua es escasa la planta la utilizará para su supervivencia.  

Otros Atractivos 
  • Colores: Los colores de las flores son mucho más ricos y complejos que lo que puede percibir el ojo humano, ya que incluyen el ultravioleta. Las abejas poseen receptores para este color y así pueden percibir complicados diseños ultravioletas que convergen hacia el centro de la flor guiándolas hacia el alimento. El rojo es percibido como negro por estos insectos.
  • Perfumes: Cuando una planta pasa del estado vegetativo al reproductivo, se produce una gran emanación de sustancias volátiles, denominada "estallido de olor", que funciona como llamado a los polinizadores. Estas sustancias se liberan a través de órganos denominados osmóforos, que se localizan especialmente en los pétalos.
Probablemente las distancias a las que las abejas detectan los aromas naturales sólo estén en el orden de un par de metros. 


Recursos
En general podemos considerar tres clases de especies vegetales, las que proveen néctar, las que aportan polen y aquellas de las que la abeja puede extraer ambos recursos.
Otros elementos que pueden aportar las plantas son los aceites esenciales, ceras, resinas y mielatos.
Las abejas poseen adaptaciones para absorber el néctar. Juntan los lóbulos terminales del labio y del maxilar, formando con ellos un tubo. Si es escaso o muy viscoso pueden lamerlo con la labella (otra parte del aparato bucal).
El néctar puede tener cantidades variables de azúcares (sacarosa, fructosa, glucosa y otros), dependiendo de la especie vegetal, originando mieles de distintas características. También contiene aminoácidos, enzimas y minerales.
Ninguna flor tiene tanto néctar como para que la abeja llene su melario  “buche”en una sola visita. De esta manera recorre varias flores realizando el acarreo de polen de una a otra.
El polen es la única fuente de proteínas para la colmena, por lo que es fundamental en el momento de alimentar a las crías. Posee vitaminas del complejo B, K y E, minerales (P, K, Mg, Ca, Na, Fe) y oligoelementos. Su composición química depende de la especie vegetal de la que provenga. Las proteínas varían del 4 al 40%. Las reservas del grano de polen pueden estar constituidas por almidón o lípidos. Si tiene la posibilidad de elegir, la abeja opta por esto último, si no utiliza el recurso que esté disponible.
Durante el trabajo de recolección utilizan el aparato bucal, los tres pares de patas y los pelos del cuerpo. La función de recolectora de polen es llevada a cabo por las pecoreadoras más jóvenes cuyos pelos se encuentran en buen estado, ya que posteriormente se deterioran con el tiempo. Con las mandíbulas retiran el polen de las anteras, los granos son humedecidos con saliva y néctar y forman los pancitos de la carga que ubican en el canastillo o corbícula que poseen a tal fin en el tercer par de patas. Junto con el polen es habitual que las abejas recolecten néctar en todas las plantas que ofrecen esta posibilidad.
La recolección de uno u otro recurso depende de las necesidades específicas de la colonia en cada momento de su evolución (ej. en época de mucha cría, recolección intensa de polen).
Algunos insectos, en especial los pulgones, excretan jugos dulces que quedan sobre las hojas de árboles tales como robles, sauces, hayas, álamos, fresnos, olmos, nogales, arces, tilos, pinos, cedros abetos, frutales. En horas tempranas el rocío licua estas sustancias, permitiendo que sean libadas por las abejas. De esta manera se obtiene la miel de mielatos que posee características diferentes en sabor y calidad, a la que procede de néctar.
De las resinas de algunas plantas y de las yemas de ciertos árboles las abejas recogen sustancias que mezclan con enzimas generando propóleos, que utilizan para sellar espacios, como desinfectante y para momificar intrusos. 


Conducta de Pecoreo
Cuando una pecoreadora vuelve de una fuente rica en recurso, comunica a la colmena la dirección y distancia a través de la danza, que tiene dos propiedades importantes:
  • la distancia está medida en gasto energético para llegar
  • la información se amplifica (cada vez se informan más individuos).
La dirección se indica en función de la inclinación del sol sobre la piquera, la intensidad de los movimientos abdominales señala distancia y riqueza del recurso.
Este lenguaje integra la actividad de miles de individuos.
La información se refiere a un lugar, una vez que llegan cada pecoreadora elige una flor. Si una flor de determinada forma y color les proveyó un buen recurso, continúan utilizándola por un tiempo, aunque haya otras mejores, comportamiento que beneficia a las plantas ya que la abeja acarrea el polen de una misma especie de un lado a otro, provocando la polinización cruzada.
Sin embargo a veces recolectan en lotes compuestos de diversas plantas (no más de 10), obteniendo cargas mixtas.
Durante el trabajo en el campo, cada abeja informa a las restantes a través de marcas hechas con feromonas. Producen marcas positivas que señalan un recurso y otras negativas que marcan que la flor ya fue usada, ahorrando tiempo de exploración.
La distancia a la que van a buscar alimento varía entre metros y varios km., en función de la riqueza del recurso, el gasto energético y el estado del tiempo (velocidad del viento, temperatura, etc.).
La caída de las floraciones, a pesar del clima adecuado, la sanidad excelente y una buena población, puede ser causa de inactividad. La colmena tarda aproximadamente 40 días en producir un cambio en las pecoreadotas, dependiendo de la entrada de néctar que incentiva la postura de la reina. Sin embargo las abejas poseen un margen para la respuesta, adelantando o atrasando la edad de las nodrizas que salen a pecorear.
El propóleos se recolecta solamente en días calurosos y las recolectoras de estas sustancias son poco numerosas en cada colonia y se mantienen fieles a esta tarea 



La Flora de Importancia Apícola
Las especies de interés apícola proveen de recursos a las abejas y pueden ser cultivadas con un fin económico determinado (Cucurbitáceas, algodón, alfalfa, tréboles, melilotus, cítricos, manzanos, perales, otros frutales, sauces, álamos, acacias, eucaliptos, romero, tomillo,encina etc.), o especies silvestres nativas o exóticas espontáneas.
En general las abejas utilizan solamente una parte reducida de la flora presente, ya que no todas ofrecen un buen recurso, o son morfológicamente inadecuadas para ser explotadas por ellas, por ejemplo es esencial la relación entre la profundidad de la corola y la longitud de la lengua, que permite extraer el néctar. Muchas flores tienen sistemas que impiden a los polinizadores la extracción de néctar, como corolas profundas y estambres estériles que tapan los nectarios.
Es fundamental destacar que una especie muy importante en una determinada región no tiene por que serlo en otra, ya que el recurso que aporta varía ampliamente con las condiciones de clima y suelo y además pueden existir otras especies que aporten mayor o mejor recurso, que no estén presentes en el primer lugar considerado.
No sólo es necesario conocer cuáles son las especies importantes sino que se debe reunir la información correspondiente a los períodos de floración, lo que permitirá mejorar las técnicas de manejo, tantos en los apiarios establecidos como en los migratorios.
Un lugar adecuado para la instalación de un colmenar es aquél que no depende de una floración única, sino que se suceden ofertas de néctar y polen capaces de proporcionar recursos abundantes que superen las necesidades de la colonia y permitan la producción de excedentes - cosecha para el apicultor.
Para determinar si una especie es importante desde el punto de vista de la apicultura es necesario considerar algunos aspectos:


  • Atractividad o Intensidad de uso: Es la preferencia que muestran las abejas hacia una especies en particular. Puede observarse en el campo que algunas especies son visitadas siempre, por innumerable cantidad de abejas. En el otro extremo se encuentran plantas que sirven como recurso esporádicamente a pocos individuos y finalmente las que no las atraen en ningún caso. 
     
  • Fidelidad: Esta condición se observa a través de las sucesivas temporadas. Una especie puede ser siempre utilizada por las abejas ( todos los años), en algunos años sí y en otros no o sólo ocasionalmente. 
     
  • Abundancia: Es fundamental analizar la presencia de las especies utilizadas como recurso y determinar si son muy abundantes, abundantes, comunes o raras. 
     
  • Oportunidad de la floración: Según el momento en que aparece dentro de la curva de floraciones de la zona, el estado de evolución de la colmena, y el recurso que aporta, una floración puede ser muy oportuna, oportuna o indiferente. 
     
  • Intensidad y longitud de la floración: En general, en las especies de floración corta, se produce un aumento del número de flores hasta que se alcanza la plenitud y después de un corto estadío de máxima intensidad, desciende progresivamente hasta el final.
En las especies de floración larga, la intensidad de la misma suele ser oscilante, respondiendo, a condiciones del ambiente. Las abejas utilizan estas especies durante algunos momentos, excepto en la mayoría de los casos de las especies muy atractivas o de muy alta intensidad de uso, en que son visitadas siempre que están disponibles.
Presencia en muestras de miel y/o polen: El estudio de las muestras de miel en laboratorio, permite determinar, a través de los granos de polen presentes en ellas, el origen botánico de las mismas. Este estudio se denomina melisopalinología y puede otorgarle a la miel un importante valor agregado, a través de su clasificación o tipificación.
Con un método similar pueden analizarse las cargas de polen que las abejas ingresan a la colmena. De esta manera se puede confirmar, comparando con resultados de observación en el campo, cuáles son las especies más o menos utilizadas.
Si las muestras a analizar son tomadas en distintos momentos de la temporada, se obtendrá un importante conocimiento de los recursos utilizados por las abejas en una determinada zona.
Para poder llevar a cabo este tipo de estudio es necesario contar con un conocimiento previo de la flora del lugar y haber recolectado polen de cada especie, preparando una colección de referencia que permita la comparación con las muestras. 


Cambios en el medio generados por el hombre
El hombre ha introducido una serie de cambios en el tapiz vegetal produciendo indiscutibles modificaciones de las condiciones de mielada de las abejas. Es el caso concreto del desarrollo de las industrias y la agricultura, que ocasionaron en muchas regiones el reemplazo de las comunidades vegetales autóctonas por cultivos de distintas especies. También se han provocado cambios indirectos a través del "saneamiento" de áreas inundables, el incendio de bosques etc. Todas estas modificaciones conducen no sólo al reemplazo de algunas especies melíferas por otras, sino también al nivel cualitativo de la mielada. En algunos casos la desaparición de las plantas de importancia apícola iniciales, produjo una disminución brusca de los aportes de néctar, en cambio en otros casos la aparición de plantas melíferas cultivadas, aseguró el aumento considerable del recurso.
El desarrollo de la red de caminos influye notoriamente en la productividad. Se destruyen los recursos melíferos originales o se reducen las superficies cultivadas, pero el aumento de las vías de comunicación permite el acceso a fuentes de recursos hasta el momento inalcanzables, facilitando la trashumancia y el traslado de la producción a los puntos de comercialización.

domingo, 17 de febrero de 2013

NÉCTAR Y NECTARIOS


El néctar es el liquido azucarado que recogen las abejas de las plantas y que será después de elaborado la miel. La parte de la planta donde se halla el néctar se llama nectario y está en el interior y hacia la base de las flores, en mucha menor cuantía algunas plantas disponen de nectarios extraflorales.
En la parte baja de la flor se hallan tejidos que disponen de una acumulación de azucares que constituyen una reserva alimenticia para ser usada después de la florescencia en las primeras etapas del desarrollo del fruto, una parte de esas sustancias son arrastradas hacia el exterior en forma de pequeñas gotitas que son recolectadas por las abejas.
Dos fenómenos son los que dan origen al néctar:
mucha savia ascendente.
mucha transpiración de la planta.
La absorción por las raíces de los elementos nutritivos disueltos en agua constituye la denominada savia bruta que asciende por los vasos leñosos hasta las partes verdes donde es elevada y transformada por medio de la función clorofílica en sustancias asimilables por las plantas (savia elaborada).
El exceso de agua que lleva la savia bruta es eliminada por la transpiración que durante el día es intensa y que por la noche es muy limitada, el exceso de agua que no puede ser eliminado por la transpiración lo es atraves de unos mínimos agujeros llamados estomas formando pequeñas gotas muy azucaradas es el néctar.
Un tercer fenómeno tiene lugar durante la producción de néctar es la denominada presión osmótica, gracias a ella y al desequilibro entre los azucares que propicia la propia planta se mantiene la secreción, la presencia de un líquido muy azucarado en el nectario y otro menos azucarada en los tejidos próximos crea una diferencia en el nivel de azúcar que tiende a ser igualado aunque nunca se logra lo que da como consecuencia la secreción por el nectario.

Las variaciones tanto en la composición del néctar como en la cantidad exudada es muy notable, las variaciones de la humedad del suelo y del aire tienen una importancia decisiva, es necesario una buena humedad en la tierra para que haya néctar. La del aire tiene influencia decisiva, si los vientos son secos causan gran perjuicio al contribuir a la evaporación del néctar antes de que sea aprovechado por las abejas, los vientos húmedos y templados no facilitan la transpiración de las plantas al estar cargados de humedad, de ese modo los nectarios producen de forma continuada.
Las temperaturas altas favorecen la producción de néctar siempre que el aire tenga humedad suficiente, sino la tiene favorece la transpiración de la planta y el néctar fluye en menor cantidad.
Las abejas pueden hacer una selección sobre determinados néctares por la mayor facilidad o dificultad a la hora de alcanzar con su lengua los nectarios, algunas flores presentan dificultades "mecánicas" al tener corolas muy profundas a donde solo llegan abejas dotadas de lenguas largas es el caso de flores con los pétalos soldados.
La composición química del polen es muy variable dependiendo del tipo de planta, estación del año, clima , etc. en general contiene un 30% de hidratos de carbono, en torno del 1% proteínas y minerales que aún estando en tan pequeña cuantía son los que dan más tarde las características de aroma, color, cristalización y otros típicos de cada clase de miel.

Cuando las circunstancias son favorables a la producción de néctar se va renovando constantemente y así después que una abeja se lleva lo que está reunido pronto la planta inicia la salida por los estomas de una nueva provisión, se admite que justamente que la abeja se lleve el néctar acumulado favorece la producción de más, pues no se acumula indefinidamente en la planta.

viernes, 15 de febrero de 2013

POLINIZACIÓN POR LAS ABEJAS



En cada ocasión en que una abeja recoge néctar de una flor o bien néctar y polen y se desplaza a otra para hacer lo mismo realiza uno de los actos más importantes y beneficiosos para las plantas pues las ayuda en la polinización de sus flores. Es importante resaltar que todo el cuerpo de la abeja se halla cubierto de pelos rígidos a los que el polen se adhiere transportándolo hasta otra planta, muchas disponen de un polen de unas característica determinadas y que facilitan de por sí el agarre a la abeja. Cuando por propia iniciativa la abeja recoge polen y debe llenar las cestas de las patas con las bolas que prepara, necesita hacerlo de muchas flores y es entonces cuando la función de polinización se realiza de forma óptima si consideramos además que solo recoge de una sola especie con lo que se produce una simbiosis entre abeja y planta muy importante.
La polinización en las flores de las plantas equivale a la cópula entre las especies del reino animal, y si no se realiza o se hace de forma deficiente los frutos de esa planta tendrán defectos y serán menos.

La contribución que las abejas realizan se manifiesta como una interacción entre el reino vegetal y animal verdaderamente admirable, el vegetal procura el sustento de las colonias y estas por el solo hecho de recogerlo ayudan a la planta a tan importante función, calculándose que un gran porcentaje de cultivos y también de vegetación silvestre esta directamente beneficiada, la supervivencia de numerosas especies de plantas depende en gran medida de la polinización de los insectos en general y de las abejas en particular.
De forma práctica se pude comprobar que frutales a los que mediante una red se privó de la llegada a sus flores de los insectos, redujeron la cosecha hasta el 2% de la que cabría esperar, tan solo la acción del viento realizó el intercambio del polen.
Siendo a menudo las condiciones meteorológicas no adecuadas en el momento preciso y teniendo en cuenta que no todas las flores masculinas y femeninas que tienen poder fecundante en un momento dado se hallan reunidas, puede suceder que el arrastre de polen por el viento lleve el polen fuera del lugar donde se necesita y esto tratándose de fecundaciones en el mismo árbol. Todo el proceso es más difícil de lograr al hallarse las flores entre dos portadores distantes varios metros donde la acción del viento es aún más incierta, es aquí donde los insectos son los mejores vehículos.
El predominio para polinizar por las abejas en la mayoría de las especies cultivadas y silvestres se debe al hecho de formar sociedades de muy elevado número de individuos, donde el consumo entre otros elementos de polen y néctar es muy grande siendo por ello necesario recogerlo de millones de flores multiplicando así la eficacia de la acción.

Otros insectos también colaboran en esta tarea aunque indiscutiblemente su contribución es menor, en principio por pertenecer a grupos de menor número de miembros y casi siempre se contentan con obtener el alimento diario con lo que la visita a las flores es de poca entidad. No obstante eso, se ha visto que algunas plantas por ellos visitadas no lo eran por las abejas, estimándose entonces beneficiosa su labor y debiendo procurar su mantenimiento respetando su habitar natural.
Los beneficios económicos estimados de incremento de las cosechas en el campo por la acción de las abejas es de unas catorce veces el valor total de la producción apícola de una explotación, siendo en algunos hábitat las abejas estimadas más por la polinización que realizan el los campos que por la misma producción apícola.
Sucede y para contratiempo del apicultor que no todas las personas interesadas comprenden la importancia de los hechos descritos y no tienen en cuenta la presencia de abejas ni de otros insectos en las cercanías cuando proceden a dar tratamientos de cualquier entidad sobre las plantas cultivadas cuando se hallan precisamente en flor, lo que es perjudicial para la polinización de las plantas y contribuye a eliminar abejas que sería el mejor aliado natural en este caso.

Respetando los días del periodo de floración y siempre evitando en los tratamientos antes y después de la floración, los productos más dañinos para las abejas se contribuye a evitar la enorme mortandad que sobreviene cuando ellas acarrean el polen y el néctar contaminado hasta la colmena donde ocasiona un daño añadido en la cría que muere en gran cantidad dejando las colonias muy débiles.
Las colonias destinadas a la polinización de algún cultivo deben formar parte de las colonias más activas para asegurar el trabajo, unas pocas colonias muy potentes realizan mejor el trabajo que varias muy medianas cuyo consumo de polen y néctar va a ser menor en la misma unidad de tiempo. Se necesitan entre cinco y diez colonias por Ha. según el atractivo que para ellas tenga el cultivo, cuando les resulta agradable rápidamente invaden sus flores y en los pocos días de floración resulta una polinización perfecta.
Puede suceder que las abejas prefieran las flores silvestres que las del cultivo en ese caso la única forma de intentar atraerlas sería asperjar algo de agua melada, estos casos son verdaderamente excepcionales y casi siempre al cultivo llegaran las abejas necesarias, se debe tener muy presente que no en todas las horas del día una planta está en disposición de ofrecer néctar en abundancia y como la abeja recoge el polen casi siempre simultáneo con el néctar puede preferir en un momento dado otra planta, es conveniente una observación a diferentes horas del día y durante unos días para cerciorarse de los que sucede.

sábado, 24 de noviembre de 2012

LA POLINIZACIÓN


LA POLINIZACIÓN
La polinización es el transporte del polen producido por los estambres de una flor al estigma de los carpelos, bien sea de la misma flor que produjo el polen, bien de una planta
diferente. Según esto se pueden considerar dos modelos de polinización:
autopolinización (autogamia) y polinización cruzada (alogamia). Según los agentes externos que llevan a cabo el transporte del polen (agentes de la polinización), podemos diferenciar entre angiospermas zoidiófilas, anemófilas e hidrófilas. La zoidiofilia o zoogamia es el tipo de polinización que se produce cuando el polen es transportado por animales; en el caso de que sean insectos, se habla de entomogamia, y si son los pájaros de ornitogamia

Para favorecer la visita de los animales polinizadores, las flores zoidiófilas deben presentar ciertos atributos que las hagan atractivas para aquéllos. Así, suelen poseer características morfológicas de naturaleza óptica (color, tamaño, etc.) o propiedades químicas (secreción de sustancias aromáticas), que resulten llamativas y les sirvan de reclamo, además de elaborar productos atractivos por su valor alimenticio para el animal como es el néctar o el polen. En las flores de las angiospermas más primitivas el principal atractivo fue el polen, cuya riqueza en proteínas, grasas, glúcidos y vitaminas lo convierten en altamente nutritivo. Los insectos primitivos, con aparato bucal masticador, podían acceder con relativa facilidad a estas flores que se encuentran, por ejemplo, en magnólidas como Victoria, Papaver o Anemone. En el curso de la evolución fueron formándose productos y tejidos especiales para la nutrición de los animales. Pronto apareció el néctar, que hizo posible una producción de polen menos abundante, con el consiguiente ahorro energético. En un principio las flores nectaríferas presentaban un néctar más o menos libre que resultara fácilmente accesible a animales de órganos bucales cortos; posteriormente van formando recipientes especiales (por ejemplo, espolones de Viola, Linaria, etc.) donde producen el néctar, que ya sólo resulta accesible a los insectos dotados de una larga trompa. La formación de néctar por parte de las flores polinizadas por animales es casi general en las angiospermas actuales. Las cuales poseen diversas estructuras que actúan como nectarios.

 Así, por ejemplo, en el receptáculo floral de rutáceas y aceráceas se encuentran formaciones disciformes productoras de néctar. Tienen también carácter nectarífero determinadas piezas periánticas como el labelo de las orquidáceas y otros elementos florales, como sucede con los estambres productores de jugos azucarados (foseta nectarífera de la base del filamento de Tulipa, nectarios estaminales de leguminosas ) o porciones determinadas de carpelos en umbelíferas y primuláceas, etc. A veces las flores, para asegurar la polinización, se valen del instinto y características reproductoras de los animales. Es el caso, por ejemplo, de la “higuera”, Ficus carica y los himenópteros Blastophaga grossorum y Blastophaga psenes, o de las orquidáceas del género Ophrys cuya morfología y olor florales inducen a copular a ciertos himenópteros, que así llevan a cabo la polinización. Estas últimas son de las llamadas flores engañosas, que provocan la visita de los animales sin dar a éstos ninguna compensación y a cuyo fenómeno dedicaremos un apartado especial. También relacionadas con la biología floral relativa a la polinización se encuentran las llamadas flores trampa como las del género Arum, provistas de unos tricomas especiales y dispuestas en unas inflorescencias de tipo espádice, cuya polinización es llevada a cabo por dípteros atraídos por el fuerte olor desagradable que aquéllas desprenden.

 Se diferencian diversos tipos de flores zoidiófilas en relación al grupo de animales que lleva a cabo la polinización: Flores cantaridófilas: El transporte de su polen es realizado por coleópteros, cuyo aparato masticador destruye parte de los órganos florales. Sus corolas son rotáceas o asalvilladas, robustas, poco vistosas, verdosas o blancas, casi siempre fuertemente olorosas, y en las que el polen se produce en abundancia (por ejemplo, las magnoliáceas). Flores miófilas: Son polinizadas por dípteros; se trata en general de corolas rotáceas, pequeñas, más o menos inodoras, que liberan néctar. Flores melitófilas: Las polinizadas por abejas. Sus corolas son frecuentemente amariposadas o labiadas, cuya morfología ofrece una superficie para posarse el animal, provistas de olor suave, y ricas en néctar que se produce y almacena en nectarios más o menos profundos

viernes, 9 de noviembre de 2012

FLORA DE IMPORTANCIA APICOLA

La Flora de Importancia Apícola 
Las especies de interés apícola proveen de recursos a las abejas y pueden ser cultivadas con un fin económico determinado (Cucurbitáceas, algodón, alfalfa, tréboles, melilotus, cítricos, manzanos, perales, otros frutales, sauces, álamos, acacias, eucaliptos, etc.), o especies silvestres nativas o exóticas espontáneas. 
En general las abejas utilizan solamente una parte reducida de la flora presente, ya que no todas ofrecen un buen recurso, o son morfológicamente inadecuadas para ser explotadas por ellas, por ejemplo es esencial la relación entre la profundidad de la corola y la longitud de la lengua, que permite extraer el néctar. Muchas flores tienen sistemas que impiden a los polinizadores la extracción de néctar, como corolas profundas y estambres estériles que tapan los nectarios. 
Es fundamental destacar que una especie muy importante en una determinada región no tiene por que serlo en otra, ya que el recurso que aporta varía ampliamente con las condiciones de clima y suelo y además pueden existir otras especies que aporten mayor o mejor recurso, que no estén presentes en el primer lugar considerado. 
No sólo es necesario conocer cuáles son las especies importantes sino que se debe reunir la información correspondiente a los períodos de floración, lo que permitirá mejorar las técnicas de manejo, tantos en los apiarios establecidos como en los migratorios. 
Un lugar adecuado para la instalación de un colmenar es aquél que no depende de una floración única, sino que se suceden ofertas de néctar y polen capaces de proporcionar recursos abundantes que superen las necesidades de la colonia y permitan la producción de excedentes - cosecha para el apicultor. 
Para determinar si una especie es importante desde el punto de vista de la apicultura es necesario considerar algunos aspectos: 
• Atractividad o Intensidad de uso: Es la preferencia que muestran las abejas hacia una especies en particular. Puede observarse en el campo que algunas especies son visitadas siempre, por innumerable cantidad de abejas. En el otro extremo se encuentran plantas que sirven como recurso esporádicamente a pocos individuos y finalmente las que no las atraen en ningún caso.  Fidelidad: Esta condición se observa a través de las sucesivas temporadas. Una especie puede ser siempre utilizada por las abejas ( todos los años), en algunos años sí y en otros no o sólo ocasionalmente. 

• Abundancia: Es fundamental analizar la presencia de las especies utilizadas como recurso y determinar si son muy abundantes, abundantes, comunes o raras. 

• Oportunidad de la floración: Según el momento en que aparece dentro de la curva de floraciones de la zona, el estado de evolución de la colmena, y el recurso que aporta, una floración puede ser muy oportuna, oportuna o indiferente. 

• Intensidad y longitud de la floración: En general, en las especies de floración corta, se produce un aumento del número de flores hasta que se alcanza la plenitud y después de un corto estadío de máxima intensidad, desciende progresivamente hasta el final. 
En las especies de floración larga, la intensidad de la misma suele ser oscilante, respondiendo, a condiciones del ambiente. Las abejas utilizan estas especies durante algunos momentos, excepto en la mayoría de los casos de las especies muy atractivas o de muy alta intensidad de uso, en que son visitadas siempre que están disponibles. 
Presencia en muestras de miel y/o polen: El estudio de las muestras de miel en laboratorio, permite determinar, a través de los granos de polen presentes en ellas, el origen botánico de las mismas. Este estudio se denomina melisopalinología y puede otorgarle a la miel un importante valor agregado, a través de su clasificación o tipificación. 
Con un método similar pueden analizarse las cargas de polen que las abejas ingresan a la colmena. De esta manera se puede confirmar, comparando con resultados de observación en el campo, cuáles son las especies más o menos utilizadas. 
Si las muestras a analizar son tomadas en distintos momentos de la temporada, se obtendrá un importante conocimiento de los recursos utilizados por las abejas en una determinada zona. 
Para poder llevar a cabo este tipo de estudio es necesario contar con un conocimiento previo de la flora del lugar y haber recolectado polen de cada especie, preparando una colección de referencia que permita la comparación con las muestras. 

RECURSOS

Recursos 
En general podemos considerar tres clases de especies vegetales, las que proveen néctar, las que aportan polen y aquellas de las que la abeja puede extraer ambos recursos. 
Otros elementos que pueden aportar las plantas son los aceites esenciales, ceras, resinas y mielatos. 
Las abejas poseen adaptaciones para absorber el néctar. Juntan los lóbulos terminales del labio y del maxilar, formando con ellos un tubo. Si es escaso o muy viscoso pueden lamerlo con la labella (otra parte del aparato bucal). 
El néctar puede tener cantidades variables de azúcares (sacarosa, fructosa, glucosa y otros), dependiendo de la especie vegetal, originando mieles de distintas características. También contiene aminoácidos, enzimas y minerales. 
Ninguna flor tiene tanto néctar como para que la abeja llene su melario en una sola visita. De esta manera recorre varias flores realizando el acarreo de polen de una a otra. 
El polen es la única fuente de proteínas para la colmena, por lo que es fundamental en el momento de alimentar a las crías. Posee vitaminas del complejo B, K y E, minerales (P, K, Mg, Ca, Na, Fe) y oligoelementos. Su composición química depende de la especie vegetal de la que provenga. Las proteínas varían del 4 al 40%. Las reservas del grano de polen pueden estar constituidas por almidón o lípidos. Si tiene la posibilidad de elegir, la abeja opta por esto último, si no utiliza el recurso que esté disponible. 
Durante el trabajo de recolección utilizan el aparato bucal, los tres pares de patas y los pelos del cuerpo. La función de recolectora de polen es llevada a cabo por las pecoreadoras más jóvenes cuyos pelos se encuentran en buen estado, ya que posteriormente se deterioran con el tiempo. Con las mandíbulas retiran el polen de las anteras, los granos son humedecidos con saliva y néctar y forman los pancitos de la carga que ubican en el canastillo o corbícula que poseen a tal fin en el tercer par de patas. Junto con el polen es habitual que las abejas recolecten néctar en todas las plantas que ofrecen esta posibilidad. 
La recolección de uno u otro recurso depende de las necesidades específicas de la colonia en cada momento de su evolución (ej. en época de mucha cría, recolección intensa de polen). 
Algunos insectos, en especial los pulgones, excretan jugos dulces que quedan sobre las hojas de árboles tales como robles, sauces, hayas, álamos, fresnos, olmos, nogales, arces, tilos, pinos, cedros abetos, frutales. En horas tempranas el rocío licua estas sustancias, permitiendo que sean libadas por las abejas. De esta manera se obtiene la miel de mielatos que posee características diferentes en sabor y calidad, a la que procede de néctar. 
De las resinas de algunas plantas y de las yemas de ciertos árboles las abejas recogen sustancias que mezclan con enzimas generando propóleos, que utilizan para sellar espacios, como desinfectante y para momificar intrusos. 

OTROS ATRACTIVOS

Otros Atractivos 
• Colores: Los colores de las flores son mucho más ricos y complejos que lo que puede percibir el ojo humano, ya que incluyen el ultravioleta. Las abejas poseen receptores para este color y así pueden percibir complicados diseños ultravioletas que convergen hacia el centro de la flor guiándolas hacia el alimento. El rojo es percibido como negro por estos insectos. 
• Perfumes: Cuando una planta pasa del estado vegetativo al reproductivo, se produce una gran emanación de sustancias volátiles, denominada "estallido de olor", que funciona como llamado a los polinizadores. Estas sustancias se liberan a través de órganos denominados osmóforos, que se localizan especialmente en los pétalos.
Probablemente las distancias a las que las abejas detectan los aromas naturales sólo estén en el orden de un par de metros. 

FACTORES CLIMATICOS

Factores climáticos: 
Cuando la humedad atmosférica es muy alta, el néctar es de peor calidad, ya que disminuye la concentración de azúcares, si es muy baja se produce un desecamiento que impide la posibilidad de ser libado por la abeja. La temperatura óptima se sitúa en forma general entre los 12 y 25 °C, ya que las mayores provocan la evapotranspiración de la planta, que puede superar a la cantidad de agua absorbida por las raíces, provocando el cierre de los nectarios. Si la temperatura es muy baja, las plantas detienen sus funciones fisiológicas. El viento muy fuerte puede secar los nectarios rápidamente. 
Una alta luminosidad implica un mayor nivel de fotosíntesis, que trae aparejado un aumento en la producción de azúcares. 
• Suelos: Algunos estudios han señalado la influencia del fósforo y el potasio en la síntesis de los azúcares. 
Es importante el contenido de agua del suelo, ya que influye en forma directa sobre la cantidad de néctar producido. Si el agua es escasa la planta la utilizará para su supervivencia. 

MORFOLOGÍA DE LA FLOR

Morfología de la Flor 
Una flor completa se compone de cáliz, corola, androceo y gineceo. 
El cáliz le sirve de envoltura a la flor cuando es pimpollo, protegiéndola. 
La corola está destinada a proteger los órganos reproductivos de la flor y es la que llama la atención de los polinizadores. 
Los estambres son los órganos masculinos. En sus anteras se encuentran los granos de polen. 
El órgano femenino está compuesto por el estigma, el estilo y el ovario, donde se alojan los óvulos que serán fecundados por los granos de polen, para producir las semillas. 
En la mayoría de los casos las plantas han desarrollado una serie de mecanismos que impiden la autofecundación, permitiendo mantener la variabilidad genética, como el tamaño respectivo de los estambres y el pistilo, la maduración no coincidente en el tiempo de la parte femenina y la masculina, o la presencia de flores masculinas y femeninas separadas en distintas ramas o en distintas plantas. 
El polen se traslada de una flor a otra, en la mayoría de los casos, a través del viento o los polarizadores (insectos, pájaros, murciélagos). En el primer caso las flores son poco vistosas, sin perfume ni néctar y el polen, anemófilo, es muy abundante, liviano y poco nutritivo (con reservas de almidón). 
En el segundo caso, las flores presentan nectarios, olores y corolas atractivos por sus colores o formas, que destacan en el paisaje, formando parches. El polen es de variados tamaños, con distintas estructuras que favorecen la adherencia y tiene mayor valor nutritivo (con reservas de lípidos). Cuando el vector es un insecto, se denomina polen entomófilo. 
Entre las plantas que necesitan ser polinizadas y los insectos polinizadores existe un fenómeno denominado de "coevolución", que consiste en la evolución y adaptación mutua a través de millones de años, volviéndose cada vez más específicos. 

Elementos de Atracción 
• Nectarios: Los nectarios son los órganos que secretan néctar, ubicándose en diversos lugares de la planta. Pueden ser florales (ej. en estambres, pétalos, sépalos, ovario), o extraflorales (ej. en pecíolo). La producción de néctar varía por influencia de factores genéticos, climáticos y condiciones del suelo. 

FLORA APICOLA




Flora Apícola
El conocimiento de la Flora de importancia apícola es fundamental para la conducción racional del apiario ya que constituye el recurso con que cuentan las abejas para alimentarse y producir. 
La flora es la que define la alternativa productiva (miel, cera, polen, jalea real, propóleos, núcleos, paquetes y reinas), y pone límites a la producción, dependiendo de ella las características del producto. 
Permite establecer pautas de manejo de las colmenas (Ej.: alimentación suplementaria, incentivación, nucleado, etc.) que optimicen el aprovechamiento de los recursos. 
Así mismo brinda información para determinar pautas de manejo del apiario en general (ej.: conveniencia y momento de la trashumancia) y aún del campo en que se encuentra ubicado el colmenar. 

BELLEZA

jueves, 8 de noviembre de 2012

FECUNDACIÓN EN LAS PLANTAS

Fecundación
La fecundación es la fusión de dos células sexuales o gametos en el curso de la reproducción sexual bisexual, dando lugar a la célula huevo o cigoto donde se encuentran reunidos los cromosomas de los dos gametos. En los animales los gametos se llaman respectivamente espermatozoide y óvulo, y de la multiplicación celular del cigoto parte la formación de un embrión, de cuyo desarrollo de
riva el individuo adulto. En plantas, hongos y protistas las modalidades de la fecundación son muy diversas, y los gametos reciben nombres distintos.
Fecundación - Fertilización: La puesta en contacto de los gametos masculino y femenino no implica que la fertilización del óvulo sea inmediata.
En las plantas con semilla, es importante no confundir fecundación con polinización, un proceso distinto, en el que los granos de polen, que no son gametos sino esporas, son transportados de un individuo a otro.
Modalidades de la fecundación

Según los resultados de la comparación de los gametos:
Fecundación isogámica: gametos iguales, muy rara y sólo en grupos evolutivamente muy basales.
Fecundación anisogámica: gametos distintos, uno masculino y otro femenino.
Fecundación oogámica: gametos muy distintos, el femenino grande e inmóvil que aporta todas las reservas nutritivas al cigoto, el masculino pequeño y móvil.
Según los individuos participantes:
Fecundación cruzada: fecundación en la que cada gameto procede de un individuo distinto. En algún raro caso, dos individuos se fecundan mutuamente, como ocurre en los caracoles terrestres (o. Pulmonata).
Autofecundación: cuando los dos gametos proceden del mismo individuo.
En animales:
Fecundación externa: propia de los animales acuáticos, implica que óvulos sin fecundar y espermatozoides son vertidos al agua, donde realizan su encuentro.
Fecundación interna: propia de animales de vida aérea. Los espermatozoides pasan al cuerpo de la hembra inyectados por órganos copuladores en el curso de un acoplamiento, o bien son tomados por la hembra en forma de un espermatóforo que el macho ha liberado previamente.

ELEMENTOS DE ATRACCIÓN PARA LAS ABEJAS


 Elementos de Atracción para las abejas
• Nectarios: Los nectarios son los órganos que secretan néctar, ubicándose en diversos lugares de la planta. Pueden ser florales (ej. en estambres, pétalos, sépalos, ovario), o extra florales (ej. en pecíolo). La producción de néctar varía por influencia de factores genéticos, climáticos y condiciones del suelo.

• Factores climáticos: Cuando la humedad at
mosférica es muy alta, el néctar es de peor calidad, ya que disminuye la concentración de azúcares, si es muy baja se produce un desecamiento que impide la posibilidad de ser libado por la abeja. La temperatura óptima se sitúa en forma general entre los 12 y 25 °C, ya que las mayores provocan la evapotranspiración de la planta, que puede superar a la cantidad de agua absorbida por las raíces, provocando el cierre de los nectarios. Si la temperatura es muy baja, las plantas detienen sus funciones fisiológicas. El viento muy fuerte puede secar los nectarios rápidamente.
Una alta luminosidad implica un mayor nivel de fotosíntesis, que trae aparejado un aumento en la producción de azúcares.
• Suelos: Algunos estudios han señalado la influencia del fósforo y el potasio en la síntesis de los azúcares.
Es importante el contenido de agua del suelo, ya que influye en forma directa sobre la cantidad de néctar producido. Si el agua es escasa la planta la utilizará para su supervivencia.

Otros Atractivos
• Colores: Los colores de las flores son mucho más ricos y complejos que lo que puede percibir el ojo humano, ya que incluyen el ultravioleta. Las abejas poseen receptores para este color y así pueden percibir complicados diseños ultravioletas que convergen hacia el centro de la flor guiándolas hacia el alimento. El rojo es percibido como negro por estos insectos.
• Perfumes: Cuando una planta pasa del estado vegetativo al reproductivo, se produce una gran emanación de sustancias volátiles, denominada "estallido de olor", que funciona como llamado a los polinizadores. Estas sustancias se liberan a través de órganos denominados osmóforos, que se localizan especialmente en los pétalos.
Probablemente las distancias a las que las abejas detectan los aromas naturales sólo estén en el orden de un par de metros.

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