miércoles, 28 de noviembre de 2012

EL ESCARABAJO GRANDE DE LAS COLMENAS


EL ESCARABAJO GRANDE DE LAS COLMENAS
 Protaetia opaca
Orden; Coleoptera
Familia; Cetoniidae
Género; Protaetia
Especie; P. (Netocia)opaca, (Fabricius, 1787)

Este escarabajo alcanza los 2,5 centímetros, es poco popular entre los apicultores ya que protaetia opaca ataca los panales atiborrándose de miel  a veces también comen larvas,  haciendo unos surcos característicos en los panales incluso a veces causan serios daños en las colmenas; la miel no es el único alimento de estos escarabajos, comen cualquier fruta madura y dulce se sienten especialmente atraídos por los higos maduros, también consumen néctar y partes de la propia flor, sus larvas consumen madera podrida.Las abejas apenas pueden hacer nada contra ellos pues les protege una coraza de queratina que evita que las abejas les piquen. Suelen encontrarse algunos propolizados  dentro de la colmena.
La distribución geográfica abarca los países mediterráneos. Aunque  es frecuente verlo en las colmenas volando o posados cerca de las piqueras  no parece ser una grave amenaza para las colonias de abejas, el  único método  de combatirlos es  reducir las piqueras para impedir el acceso de estos al interior de la colmena


POLILLA DE LA CERA


POLILLA DE LA CERA
Las polillas de la cera pertenecen al orden Lepidoptera, familia Pyrlidae o Cambridae, siendo el rango de distribución geográfica de estas especies el mismo que el de la Apis mellifera. Se distinguen dos especies:
Galleria mellonella, polilla grande o falsa tiña
Las hembras son mariposas de hábitos nocturnos, de color gris, tienen una longitud comprendida entre 8 y 17 mm y una envergadura alar que varia entre 14 y 38 mm
Achroia grisella, polilla  pequeña o tiña verdadera
Las hembras son más pequeñas que la de Galleria mellonella y su envergadura alar no sobrepasa los 23 mm y su longitud es de aproximadamente 10 mm


CICLO BIOLÓGICO DE GALLERIA MELLONELLA
 Huevo: dependiendo de la temperatura. Eclosionan en 5 a 8 días, a una temperatura de 24 a   27º C Mientras que a una temperatura de 10 a 16 ºC lo hacen a los 35 días. Por debajo de los 9 ºC no hay postura.
 Larva: la larva pasa de 1 a 23 mm en 28 días en una temperatura que va de los 29º a 35 ºC.
 Pupa: tarda 9 semanas en un rango de temperatura que va de los 29 a 35º C.
 Imago (adulto): sobrevive de 1 a 3 semanas, en un rango de temperatura que va de los 29º C  a 35º C.  Pone entre 300 y 1000 huevos
El ciclo vital de la polilla consta de cuatro etapas. En la primera de ellas, el huevo es diminuto, y a menos que se busque de manera específica, lo más común es que pase desapercibido. Los huevos se suelen depositar en fisuras entre componentes de la colmena.
larva de la polilla de la cera  Galleria mellonella
En un período de cinco a ocho días se incuban los huevos de la polilla de la cera, pasando al segundo estadio, la etapa larvaria. Las larvas horadan la cera del panal y se alimentan allí durante uno a cinco meses, dependiendo de la temperatura. Al alcanzar su pleno crecimiento las larvas tienen una cápsula capital dura y de color oscuro, tres pares de patas segmentadas y varios segmentos corporales. Inicialmente son blancas, y con la edad adquieren un color gris oscuro; su tamaño es de unos 2 cm de longitud.
 metamorfosis de la polilla de la cera

PATOGENIA
Las abejas adultas no son afectadas por las polillas. Son los cuadros móviles con los panales de cera los atacados. Este no es un daño menor, pues son el capital más importante con que cuenta un apicultor, en virtud de la gran dificultad y costo energético de las abejas para estirarlos. El daño al material de madera es menor si lo cuantificamos. Los cuadros apolillados son identificados visualmente por el apicultor en forma automática, si revisa el material.
La polilla adulta de la cera posee una aguda capacidad sensorial para encontrar y usar la cera de las abejas. Le resulta fácil penetrar en las colmenas de abejas para poner sus huevos, aunque normalmente las abejas mantienen sus números bajo control. La polilla adulta de la cera tiene la boca atrofiada, no se alimenta, y por tanto no causa daños. Sin embargo, la polilla adulta de la cera y sus larvas pueden actuar de vectores para la transmisión de graves enfermedades de las abejas, como por ejemplo la loque.
 Son las larvas y no la polilla adulta que ingieren el polen y el panal. Causando verdaderos daños dentro de la colmena, con las consecuentes perdidas económicas para el apicultor.       
Es en estos casos, de infestación grave, que pueden encontrarse en el mismo lugar las cuatro etapas de su vida, junto con los túneles de seda que atraviesan los panales y los depósitos de material fecal oscuro. Con una gran rapidez, lo único que queda es escombros arenosos de restos de panales depositados en el fondo, y remanentes de capullos. Muy poco o nada de los panales sobrevive al paso de una infestación de polilla de la cera.
 mariposa de la polilla de la cera
DIAGNÓSTICO 
Clínico: la presencia de polillas adultas, larvas en distinto estado de desarrollo, ninfas, deyecciones, cuadros destruidos, son signos evidentes para el diagnóstico sin ningún género de dudas de este enemigo de las abejas.
Diferencial: el diagnóstico diferencial relativo a distinguir una u otra polilla, se realiza por el tamaño de los adultos y por la disposición, galerías rectas y cría tubular, de los daños ocasionados, siendo mucho más frecuente y más peligrosa Galleria mellonella que Achroiagrisella.
TRATAMIENTOS CONTRA LA POLILLA
Orgánicos
  Bacillus thuringiensises un bacilo común para control de larvas de lepidópteros. Este bacilo al ser ingerido por las larvas destruye el epitelio intestinal paralizándolas. No actúa sobre las polillas adultas. La proporción a utilizar es la de 1cm³ de producto comercial diluido en 17 cm³ de agua, y pulverizar los cuadros que se quieren proteger. Su efecto depende de condiciones ambientales. El producto a utilizar se llama Dipel.
 Ácido acético- glaciar: este ácido controla huevos y larvas, debiendo cubrirse con una carpa de plástico a fin que sus vapores trabajen.
 Ácido fórmico- tiene un efecto similar al del ácido acético.
Fundición de las ceras afectadas
 Frio- es suficiente con exponer los cuadros tres horas a –12 ºC de exposición para destruir las polillas. En los países de climas fríos los apicultores apilan las alzas con cuadros al aire libre, para que las heladas hagan su trabajo.
 pupa de galleria mellonera

Agentes químicos
 Sulfuro de carbono Es eficaz, aunque no destruye los huevos de la polilla. La dosis de aplicación es de 100 g/m en cámara de desinfección. Su uso debe ser restrictivo, pues es inflamable en estado líquido; el gas que produce es explosivo y sus emanaciones tóxicas para el hombre. Al no ser ovicida hay que repetir el tratamiento cada cierto tiempo.

 Anhídrido sulfuroso llamado también dióxido de sulfuro. Se debe quemar azufre para que se desprenda el gas. Se eliminan larvas y adultos, pero no los huevos, es necesario repetir el tratamiento cada tres semanas, para matar las larvas que van naciendo. La dosis a utilizar es la de 100 g/ .
 Achroia grisella, polilla chica o tiña verdadera

   Dibromuro de metilo o bromuro de metilo. Muy peligroso para el manejo que debe realizar el apicultor, es sumamente efectivo, no deja rastros de vida. Es necesario hacer una carpa plástica para que el líquido que viene en latas tipo latas de cerveza, evapore y llegue a todo el material. La dosis a emplear es la de 60 g / en cámara de desinfección. Existen comercialmente pastillas denominadas Fosgas que puestas en contacto con el aire emanan el gas. No dejan rastros contaminantes.

   Paradiclobenceno Se utiliza también en la lucha contra la polilla. La dosis es de 100 g/. Repetir el tratamiento cada cuatro semanas, pues no es ovicida. Es un producto inofensivo para el hombre. Tiene buen control pero tiene efecto tóxico para las abejas adultas.

martes, 27 de noviembre de 2012

SEPTICEMIA


SEPTICEMIA
La Septicemia o Seudomoniasis, es una enfermedad infecciosa de las abejas adultas, causada por la bacteria Pseudomonas apiseptica Burnside. La gravedad de la enfermedad no ha sido bien establecida, aunque bajo ciertas condiciones puede matar rápidamente a las abejas infectadas.
ETIOLOGÍA.
 Pseudomonas apiseptica Burnside, es una bacteria gram negativa muy parecida al Pseudomonas aureoginosa, que está ampliamente distribuida en el medio ambiente.
EPIZOOTIOLOGÍA.
 La enfermedad sólo se ha reportado en Francia, Suiza, Canadá y EE.UU., pero probablemente su distribución es mundial. Afecta exclusivamente a las abejas melíferas adultas. La humedad y el excesivo manejo son factores que favorecen la presencia y desarrollo de la enfermedad. La forma en que las abejas se infectan no está muy clara, pero parece ser que la infección se inicia en las heridas ocasionadas por el Acarapis woodi, en las tráqueas. El ácaro bien puede ser un vector de la bacteria. Se ha demostrado la presencia de la bacteria en el polen y en el suelo donde están ubicadas las colmenas enfermas.
PATOGENIA. De las tráqueas, la bacteria pasa a la hemolinfa donde se reproduce causando una
"septicemia" y la muerte del insecto. Los ácaros jóvenes que chupan la hemolinfa de abejas enfermas, pueden llevar la bacteria a otras abejas sanas. Una vez infectada, las abejas mueren en 1 a 2 días.
CUADRO CLÍNICO. Las abejas moribundas se muestran descansando casi sin moverse en los panales o en la piquera, no se alimentan y son incapaces de volar. Las abejas muertas, se deshacen fácilmente en las manos cuando se levantan (se desprenden los segmentos y apéndices como la cabeza, abdomen, patas y alas). El color de su hemolinfa se observa lechoso y turbio y en ocasiones las abejas afectadas despiden un olor a podrido.
DIAGNÓSTICO. Puede establecerse con base en el cuadro clínico, pero también puede efectuarse en el laboratorio.
TRATAMIENTO. La estreptomicina se ha usado con cierto éxito aunque se han presentado casos de resistencia bacteriana al antibiótico. Otra posibilidad puede ser el uso de ácido cítrico en el jarabe.

ASPERGILOSIS


ASPERGILOSIS

Enfermedad, también llamada “pollo pétreo”, producida por distintas especies de hongos que afecta tanto a la cría como a las abejas adultas y con muy baja incidencia en nuestro país.
ETIOLOGÍA
Se produce, esta micosis por hongos del género Aspergillus, siendo las especies más comunes Aspergillus flavus y Aspergillus fumigatus Estos hongos se encuentran muy difundidos en la naturaleza, teniendo un papel muy importante en los procesos de fermentación. Su presencia es normal en nuestros colmenares sin provocar problema alguno, si bien en presencia de otras patologías o por otras circunstancias que provoquen la bajada de defensas de la cría o de las abejas adultas, producen infestaciones, generalmente poco importantes. Producen aspergilosis en el hombre (irritación de mucosas y conjuntivas).
Archivo: Aspergillus fumigatus 01.jpg
 Aspergillus fumigatus
PATOGENIA
La aspergilosis provoca la infestación, en la cría y en las abejas adultas, por ingestión de esporas del agente productor de la enfermedad, que contaminan los alimentos. Las esporas germinan en el aparato digestivo, tanto en larvas como en abejas adultas, a nivel del ventrículo, invadiendo, el micelio del hongo, las diferentes estructuras corporales. Posteriormente, y una vez se ha producido la muerte de la larva, las hifas del hongo salen al exterior rompiendo las membranas intersegmentarias y produciendo los cuerpos
fructíferos que son los encargados de la producción de las esporas. El micelio puede proliferar tanto, que llene por completo las celdas afectadas. Las momias (larvas muertas), por su parte, adquieren una consistencia dura y quebradiza, resultando muy difícil extraerlas de las celdillas, de ahí que las abejas limpiadoras se vean forzadas a roer las celdillas o recubrir los cadáveres con propóleos cuando su extracción no es posible Las abejas adultas, mueren, fundamentalmente, por las toxinas producidas por el hongo en su desarrollo.
EPIZOOTIOLOGÍA
La transmisión de la enfermedad se realiza, principalmente, mediante el consumo de alimentos contaminados y por las abejas limpiadoras que al intentar extraer las larvas muertas (momias) se contagian. Las nodrizas que portan esporas de A. flavus o A. fumigatus infestan a las larvas que alimentan. Fuentes adicionales que pueden provocar la enfermedad son el polen y la miel, productos, almacenados y contaminados y cera estampada insuficientemente tratada, que tiene su origen en panales que portan la enfermedad. La transmisión entre colmenas se produce por el pillaje, los errores de vuelo (deriva) y por la acción del propio apicultor que por un manejo inadecuado.
aspergillius flavus 
SINTOMATOLOGIA
La cría presenta un aspecto irregular y en mosaico, lo que indica claramente la existencia de un problema patológico en la cría. En las abejas adultas y en los estadios intermedios de la enfermedad se presenta una marcada incoordinación e incapacidad para el vuelo. Posteriormente, sobre las abejas muertas, puede apreciarse el abundante crecimiento del micelio y la formación de los cuerpos fructíferos del hongo. En el colmenar no se nota la presencia de momias extraídas por las abejas debido a la dificultad de su extracción.
DIAGNÓSTICO
Clínico.- Los síntomas que presenta la enfermedad son claros, sobre todo en las abejas adultas y la presencia de momias, en los cuadros de las colmenas afectadas, nos demuestra la presencia de “cría pétrea”.
Laboratorial.- El diagnóstico se hace sobre la comprobación del agente causal en el microscopio. Los hongos, A flavus y A, fumigutus, crecen bien en medios de cultivo convencionales para micología.
Diferencial.- No confundir A. flavus y A. fumigatus, con otros tipos de hongo, A. apis, agente etiológico de la Ascosferosis, también llamada “pollo escayolado” que presenta una incidencia mucho mayor. El hongo Bettsia alvei, afecta fundamentalmente al polen almacenado, (moho del polen).
TRATAMIENTO
En la actualidad no existen tratamientos realmente eficaces contra las micosis de las abejas, pues si bien se han ensayado multitud de agentes antifúngicos, todos han dado resultados aleatorios. Si la infección está muy extendida se recomienda la eliminación por fuego del material biológico, cuadros de la cámara de cría, y posterior flameado del resto de las estructuras de la colmena
PROFILAXIS
Bajo estas circunstancias las medidas preventivas son las más eficaces. Todo este material se deberá manejar con sumo cuidado (mascarilla protectora) para evitar la inhalación de las esporas, que podrían producir al manipulador problemas serios en el tracto respiratorio.
Jesús Llorente Martínez
Dr. Veterinario

lunes, 26 de noviembre de 2012

AMEBIASIS


DEFINICIÓN.
La amebiasis es una enfermedad parasitaria de las abejas adultas, frecuentemente asociada a la nosemiasis (Nosema apis), causada por Malpighamoeba mellificae, que se localiza en sus órganos excretores  (tubos de  Malpighi). En infecciones mixtas destruye el precario equilibrio que pueda existir entre el hospedador y N. apis.
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA E IMPORTANCIA ECONÓMICA.
La enfermedad se halla extendida por todo el mundo. Cuando se presenta de forma independiente no tiene demasiada importancia y sí cuando está asociada a nosemiasis, agravando el proceso parasitario.
ETIOLOGIA
El agente causal, Malpighamoeba mellificae fue descrito por Maasen en1916 y clasificado como por Prell en 1927. Protozoario de la clase Rizópodos, orden Sarcodina, se desarrolla en primer lugar en fase vegetativa, para finalmente enquistarse, que es la forma de eliminación, de resistencia y de infestación del parásito. Los quistes tienen forma redondeada, de seis a siete μm de diámetro y están rodeados de una membrana. Son resistentes a las condiciones del medio, superando incluso la desecación.
HOSPEDADORES: FACTORES DE LA RECEPTIVIDAD.
No se han encontrado factores que influyan en la receptividad a la amebiasis por parte de las abejas, a excepción de que la reina no está afectada por esta parasitosis. El incremento de la parasitación en un determinado tipo de abejas (viejas) está más en relación con el grado de intensidad del metabolismo en los hospedadores (relacionado con el incremento de actividad) que con la edad de las abejas.
Fig. 8
 Malpighamoeba mellificae y  nosema cerane
RELACIONES PARÁSITO/HOSPEDADOR/AMBIENTE.
EPIDEMIOLOGÍA.
Las abejas limpiadoras ingieren los quistes cuando proceden a limpiar de materias fecales los cuadros, panales o paredes de la colmena. Estas formas de resistencia rompen su cubierta cuando llegan al último tercio del intestino y la fase vegetativa penetra en el interior de los tubos excretores, donde se reproduce por división directa presentando tamaño y formas muy variables y un flagelo en su parte anterior. Destruidas las células epiteliales y bajo diversas circunstancias, se forman los quistes, que llegan al intestino, ampolla rectal, y con las heces, al exterior. El recrudecimiento de la enfermedad se produce a la salida del invierno y va en aumento hasta principios de verano, para disminuir después de forma importante. Este ciclo se debe a factores fisiológicos, como el metabolismo, que es reducido durante los meses invernales y mucho más intenso a principios de primavera, cuando la actividad de las células epiteliales aumenta, su renovación se hace a ritmo más rápido así como la absorción y la multiplicación de las amebas y la consecuencia una extensión de las lesiones causadas por los parásitos. En primavera, con temperaturas entre 20º y 30º C, suelen darse elevadas infestaciones de M. mellificae, que en un tiempo de 21 días puede producir tiempo30 millones de esporos; por lo tanto, la primera se difunde con menos rapidez que la segunda, fundamentalmente en tiempo caluroso, cuya propagación prácticamente
desaparece por la corta vida de la abeja, en contraposición al largo ciclo biológico del parásito. La transmisión natural de la enfermedad en la colmena se realiza, principal mente, por las heces contaminadas con quistes de M. mellificae que las abejas enfermas depositan en los cuadros y en el interior de la colmena y que son limpiadas rápidamente por abejas, debido fundamentalmente a su riqueza en azúcares. De una colonia a otra, la enfermedad se propaga por los errores de la orientación de las abejas y por el pillaje. En la distancia, por transacciones comerciales y por trashumancia no controlada.
 Fotomicrografías de Malpighamoeba mellificae en Apis mellifera 2, túbulo de Malpighi seccionado liberando formas quísticas (Escala = 50 μm); 3, detalle de un túbulo de Malpighi infectado (Escala = 20 μm); 4, quiste maduro [Q], quistes inmaduros [q] y trofozoíto [T] (Escala = 10μm); 5, infección mixta con Nosema sp. (Escala = 10 μm).
PATOGENIA.
Estos parásitos presentan formas móviles reptantes (vegetativas) y formas quísticas. Las primeras también llamadas amebianas, emiten prolongaciones plasmáticas, que facilitan el movimiento y la nutrición de la ameba en las paredes epiteliales de los tubos excretores. Las formas vegetativas derivan a quistes, que se consideran como formas de multiplicación y de resistencia, que se forman cuando las formas vegetativas son expuestas a condiciones disgenésicas. La acumulación de quistes, hace difícil la eliminación del líquido de provocan la disminución de la capacidad funcional excretora del epitelio. Las amebas también excretan toxinas.
CLÍNICA: SINTOMAS
Los síntomas son parecidos a los de la nosemiasis. Los casos típicos de amebiasis se ponen de manifiesto por unas abundantes diarreas, color amarillo claro, de consistencia acuosa o pastosa, que manchan tanto los cuadros como la piquera y la plancha de vuelo. Las abejas aparecen con signos diarreicos a la menor excitación que sufren, como pueden ser la apertura de la colmena, presentando un abdomen globoso y distendido, en contraste con el abdomen abultado y más corto que presentan cuando la enfermedad es la nosemiasis. El agotamiento de las colonias es rápido y las abejas mueren en el exterior
de la colmena.
LESIONES
Las formas vegetativas provocan lesiones consistentes en la destrucción de las células que tapizan los tubos de Malpighi. Las toxinas provocan la alteración de todo el metabolismo de la abeja. El intestino de las abejas con amebiasis sufre modificaciones en su textura y color. El recto está distendido y lleno de líquido acuoso.
DIAGNÓSTICO
Clínico.- El diagnóstico clínico de la amebiasis es prácticamente imposible, pues los síntomas son muy parecidos a los de la nosemiasis.
Laboratorial.- Un diagnóstico laboratorial nos muestra unos tubos de Malpighi  ligeramente abultados, con aspecto vítreo, color blanco lechoso y con zonas necróticas cuando la infección es grave. En observación microscópica se observan quistes en los tubos excretores, utilizando una tinción de contraste. También se pueden utilizar para tal fin los excrementos en dilución con agua destilada.
Diferencial.- El diagnóstico diferencial se realiza con los esporos de N.apis, que son ovales; tienen una longitud apenas igual que el diámetro de los quistes de M. mellificae y unos límites menos espesos. Por otro lado las levaduras, en general, se colorean en su totalidad y las gotas de grasa, de tamaño variable, forma irregular y límites poco netos.
TRATAMIENTO
Los medios de lucha contra la amebiasis son esencialmente profilácticos. La fumagilina, tan eficaz contra la nosemiasis, es ineficaz contra la amebiasis, no conociéndose ningún tratamiento farmacológico eficaz contra la enfermedad. La infección puede ser controlada, transfiriendo las colonias, a principio de verano, a panales y colmenas no contaminadas.
PROFILAXIS.
Para esta enfermedad se consideran más importantes las medidas profilácticas que las terapéuticas, haciendo énfasis en la desinfección de todo el material.

Jesús Llorente Martínez
Dr. veterinario

IDENTIFICACIÓN DE LA REINA POR COLORES


Identificación por colores

Color
Año
terminado en

1 o 6

2 o 7

3 o 8

4 o 9

5 o 0
Las reinas se pintan en la parte superior del tórax con el fin de mantener un control del año en que fueron puestas en la colmena. De esta manera sabemos fehaciente-mente  si se produce un cambio de la reina, en virtud que las nuevas no estarán pintadas, como también la edad de la reina en una colmena.
El código de colores para marcarlas es el siguiente:
En castellano el código se relaciona con la palabra BARVA. Blanco para los años terminados en 1 y 6. Amarillo para los años terminados en 2 y 7. Rojo para los años terminados en 3 y 8. Verde para los años terminados en 4 y 9. Azul para los años terminados en 5 y 0





¿POR QUÉ TENER UNA REINA JOVEN?





¿POR QUÉ TENER UNA REINA JOVEN?

La buena práctica de la apicultura consiste en considerar los cuatro principios fundamentales del manejo:

1-   una reina joven de buena procedencia genética.
2-   una adecuada y suficiente provisión de miel y polen.
3-   mantenerse libre de enfermedades y parásitos.
4-   correctamente instalada en una buena colmena y protegida de condiciones climáticas extremas.

Los grandes productores admiten y reconocen el valor de una reina joven aún cuando no la reemplacen tan a menudo como ellos quisieran. Muchas veces se encuentran limitados por flujos de caja, la dificultad de obtener grandes cantidades de reinas y también el trabajo que implica este manejo de reemplazar un gran número de reinas. Sin embargo, lo más importante es que todos estos apicultores exitosos tienen gran conciencia del valor de una reina joven.

A veces el costo de una reina parece ser una barrera.   Pero esto no debe influir, es necesario hacer un balance entre el costo y los beneficios. Mirado de otra forma: el costo de una reina equivale a tres marcos con miel, es decir 10 kilos de miel y en el peor de los casos, en una muy mala cosecha una reina joven aumentará su producción en mucho más de eso, generalmente aumentará por lo menos en un alza. Y no es sólo esta la diferencia, ya que mantener una reina joven en una colonia hará el manejo más fácil, más predecible y no habrá tendencia a la enjambrazón -aunque hay que aclarar que son varios los factores que afectan la enjambrazón, incluyendo la superpoblación, clima y, de todos, la edad de la reina es la primera causa-.

Una colonia liderada por una reina joven se desarrollará en forma pareja produciendo gran número de pecoreadoras para la recolección tendrá tendencia a fallar justo en momentos críticos. Pero surge la interrogante: ¿cuándo una reina es vieja? Recordemos que pueden vivir 5 años o más. En la práctica muchos apicultores dirán que hay que tratar de tener las reinas de menos de dos años de edad; esto no quiere decir que las reinas no son buenas después de dos años pero significa que su rendimiento bajará en forma notoria (más del 20%). La recomendación es el cambio de reinas, ojala una vez por año si es posible, más aún cuando hablamos de climas templados con inviernos benignos.

Sin embargo, para hacer este cambio o renovación existen dos dificultades: una es conseguir las reinas cuando se necesitan y la otra es a veces encontrar la reina que se debe reemplazar y en especial introducirla correctamente. El primer problema se soluciona haciendo el pedido de reinas en forma oportuna, es decir con bastante tiempo, no una o dos semanas antes sino un par de meses antes de tal forma de asegurarse. No hay que olvidar que todos los apicultores quieren las reinas en casi las mismas fechas, y si el clima no acompaña los criadores no podrán asegurar fecha de fecundación y el despacho se atrasará con los problemas que ello implica. Las reinas nuevas deben estar disponibles temprano para que la colonia pueda desarrollarse y evitar una enjambrazón temprana, situación muy común. El tiempo ideal para el cambio de reinas es a fin de temporada, en otoño. Sin embargo, igual deben reservarse con meses de anterioridad.

El otro problema es la introducción de una nueva reina. En este sentido hay muchos métodos y algunos que sirven para unos, no resultan para otros. Hay tres reglas comunes para todos los métodos de introducción:
1- la colonia debe estar absolutamente huérfana;
2- debe estar alimentada; y
3- debe tener abejas jóvenes emergiendo.

La primera regla es obvia. La orfandad debe ser de no menos de 7 días (recordar proceso de metamorfosis). En cuanto a la segunda: ¿por qué debe alimentarse?, porque las posibilidades de aceptación de una nueva reina se reducen cuando no hay entrada de néctar, por lo tanto es recomendable alimentar por lo menos unos 4 ó 5 días antes de la introducción. Por última (tercera regla) debe tener abejas jóvenes ya que se dificulta mucho la introducción de una reina en una colonia que ha estado huérfana y con toda la cría ya nacida. En esas condiciones es preferible tomar de otra colmena dos o tres marcos de cría naciente y agregarlo a la colonia sin cría antes de introducir la nueva reina. No hay que olvidar que la reina es alimentada por abejas jóvenes que tienen en actividad sus glándulas hipo faríngeas. Sin estas abejas jóvenes en la colonia la suerte de que la reina sea bien aceptada son insuficientes.

Finalmente el reemplazo de las reinas de sus colonias es una de las técnicas de manejo más beneficiosa que puede hacer el apicultor: el manejo primaveral se hará más fácil, se reducirá el riesgo de enjambrazón y estimulará y ayudará a la colonia a desarrollar su población para recolectar la máxima cosecha. También se verá reducido el riesgo del estrés de la colonia, ayudándola a controlar posibles enfermedades, y si la colonia es agresiva el cambio de reina cambiará completamente su temperamento haciendo de la apicultura la actividad agradable que siempre debiera ser.

Buscar este blog