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domingo, 27 de octubre de 2013
sábado, 26 de octubre de 2013
EL VENENO DE LAS ABEJAS
El veneno de abejas
La apitoxina o 'veneno de abejas' es el segregado por las hembra de la mayoría de las especies de
abeja, que utilizan lo que sería su primitivo ovipositor para inocularla como
medio de defensa contra predadores y otras abejas intrusas: el ovipositor de
las obreras ha ido evolucionando hasta transformarse en un aguijón barbado. Si
bien no sólo las obreras disponen de ella sino también las reinas, por ser
éstas de importancia vital para la vida y reproducción de la colmena, solamente
se utilizan las obreras para la apiterapia.
El aparato inyector, aguijón, o lanceta posee una estructura
compleja. Básicamente esta formada por cuatro segmentos. El veneno es inyectado
a través del canal central. Las lancetas aserradas suben y bajan
alternativamente deslizándose sobre el estilete. Este movimiento impulsa al aguijón
más profundamente en la piel o cuerpo de la victima, a la vez que permite el
paso del veneno.
El veneno es bombeado continuamente por la acción de los
músculos que controlan el movimiento de dichas lancetas aún después de que el
aparato inyector ha sido separado de la abeja.
Además de los tejidos secretores ubicados en la sección
tubular, las abejas poseen un segundo grupo secretor, llamado glándulas
sinuosas, que en algunas especies aparece morfológicamente integrado.
Las glándulas principales secretan un líquido fuertemente
alcalino compuesto en un 52% por melitina, apamina (una neurotoxina), adolapina
(un analgésico), fosfolipasa (una enzima que destruye la membrana celular
atacando los fosfolípidos que la componen, inactiva la tromboquinasa e inhibe
la fosforilación oxidativa), hialuronidasa (un vasodilatador y hemolítico, que
ayuda en la dispersión del veneno), histamina, dopamina y noradrenalina.
La apitoxina o veneno de abejas es una sustancia compleja.
Aunque sus efectos suelen atribuirse a la acidez del
compuesto, en realidad el ácido fórmico está presente sólo en una de las dos
glándulas implicadas en la secreción del veneno. No obstante, la aparentemente
más activa de dichas sustancias resulta ser un líquido fuertemente alcalino
formado por una mezcla de proteínas, principalmente el polipéptido citotóxico
melitina.
Algunos de los componentes del veneno de abeja (apitoxina) y
sus efectos conocidos y por lo que se emplea en la apiterapia, son:
- Enzimas
- Polipéptidos
- Componentes no péptidos de bajo peso molecular
- Otros componentes
| macrofotografia del aguijón de abeja |
En algunos tejidos del organismo humano sano, la fosfolipasa
A2 contribuye a la renovación de las membranas celulares, ya que los
fosfoglicéridos debilitados de la estructura de la bicapa son lisados y
reemplazados por nuevas moléculas sintetizadas por la propia célula.
Se han reportado que la fosfolipasa A2 tiene especial
afinidad por las membranas de células tumorales y sobre los lípidos que
integran los virus. (acción antiviral).
-Mellitina:
-Inhibe la síntesis de interleuquinas I y II en macrófagos y
linfocitos T actuando como un inmunosupresor local abarcando solo en un radio
reducido alrededor de la picadura.
- Estimula la síntesis de cortisol en las glándulas
suprarrenales actuando vía sanguínea
y produciendo una cascada hormonal que involucra la
hipófisis y la elevación de los neurotransmisores en el cerebro.
En cantidades de nanogramos tiene una acción analgésica, ya
que bloquea loa canales de calcio dependientes de K+ que son los responsables
de la repolarización de las membranas en conducción eléctrica en los axones
neuronales.
Inhibe la catálisis de la cicloxigenasa 1 (COX 1) que
transforma el ácido araquidónico en prostaglandinas, iniciadoras de los
procesos inflamatorios. La COX 1 es la enzima que se activa en los neutrófilos,
primera línea de defensa del sistema inmunológico.
También se le atribuye una acción hipotensora y la de
incrementar la permeabilidad de los vasos sanguíneos.
También se piensa que tiene una acción antiinflamatoria
inhibiendo la COX 2 enzima que existe en las plaquetas humanas.
-Histamina:
ANTIINFLAMATORIO, porque estimula el eje hipotálamo,
hipófisis y glándulas suprarrenales e induce a la producción de corticoides
endógenos.
| el veneno de abeja posee una gran capacidad para estimular el colágeno y la producción de elastina para suavizar, levantar y tensar la piel. |
La apitoxina se emplea medicinalmente en la apiterapia,
además de por el alivio sintomático que produce, como tratamiento para diversas
“enfermedades” -tipificadas en unas 1.000- , ayudando bioquímicamente en la
recuperación de la salud y predisponiendo energéticamente al cuerpo para
reaccionar y recobrarla eficientemente, comenzando su acción por su potente
efecto antiinflamatorio, analgésico (y antibiótico local, 500.000 veces más
potente que cualquier otro conocido), sin ningún efecto secundario iatrogénico
salvo la posible reacción alérgica, en contraposición a los fármacos, siempre
tan peligrosos.
El efecto fundamental del veneno es citotóxico, destruyendo
las membranas celulares e induciendo a los receptores de dolor a percibir un
daño mayor del que realmente se ha infligido. Las glándulas sinuosas, a su vez,
producen una toxina ácida.
En estado puro, la apitoxina es un líquido incoloro, amargo
y ácido (pH 4,5 a 5,5), con un peso específico de 1,1313. Es hidro- y
ácidosoluble, pero insoluble en alcohol.
Las toxinas liberadas por la abeja provocan dolor (escozor)
e irritación, pero no daño sustancial. Sin embargo, las pequeñas
concentraciones de histamina pueden verse amplificadas por la secreción de la
misma en las células afectadas del individuo atacado. Esto puede desencadenar
un shock anafiláctico, sea instantáneamente o hasta 24 horas después de la
picadura; los síntomas incluyen el ahogo, asma, taquicardia, cianosis y pérdida
de conciencia. En individuos particularmente sensibles o afectados por
numerosas picaduras puede provocar la muerte. Alrededor de un 2% de la
población es sensible a la apitoxina, pero sólo un 0,05% se estima que sufre
sensibilidad extrema.
Para evitar dicha reacción, siempre se hace un 'test de
alergia' previo en la consulta del apiterapeuta: normalmente se aplica un poco
de crema/pomada preparada con una base de apitoxina y si no produce eritema apreciable,
se continúa aplicando una 'semipicada' de abeja: entre la abeja y la piel del
paciente se interpone un dispositivo con una red finísima metálica que, nada
más picar la abeja, se separa del paciente arrastrando el aguijón y el grueso
de la apitoxina en él existente: de esta forma solo una pequeñísima dosis de
apitoxina es inoculada, sin poder llegar a producir el improbable, pero
posible, shock anafiláctico. Se aplica a continuación arcilla medicinal para
minimizar al máximo el efecto del apitox.
Si todo ha ido con normalidad, se repite este último proceso
a los dos días, pero ya sin aplicar arcilla y dejando un par de minutos el
aguijón: si no hay reacción, existe la certeza absoluta de no padecer alergia
alguna..
Tratamiento pormenorizado de urgencia ante una reacción
alérgica al veneno de las abejas
y a un posible shock anafiláctico:
- Aplicar una presión con el pulgar contra la parte
superior del 'philtrum', sujetando con la otra mano la cabeza del paciente por
la zona cervico-occipital:
esta práctica ha sido
suficiente para tratar el shock anafiláctico desde un primer momento, sin haber
tenido necesidad de pasar a los tratamientos con preparados farmacéuticos que
más abajo se indican. Puede completarse esta sencilla manipulación de
acupresión, -y si ha mejorado el estado de la persona afectada-, con acupuntura
en el Meridiano de la Vejiga, en el punto BL 52.
.- Si aún así continuase la manifestación alérgica,
administrar al paciente:
- una pastilla de
antihistamínico, tipo 'clorfenamina' de 4 mgr.
- dos comprimidos masticables (uno, en el caso de un niño)
de 'carbonato de calcio' de aprox. 1.250 mgr
- En el caso de que
se manifestase una clara sintomatología de shock anafiláctico, el paciente
precisaría una inyección intramuscular profunda (o mejor, intravenosa):
- un 'corticoide' del
tipo del 'fosfato de sodio', 4 mgr./1 ml. -siguiendo las indicaciones del Dr.
- 'antiserotonínico'
asociado a un corticoide, tal como la ‘ciproheptadina + dexametasona’'
Conviene llegado a este último presupuesto evacuar a la
mayor brevedad posible a la persona afectada hacia un centro médico bien
equipado, dotado con personal cualificado y eficaz, con el fin de supervisar
también cualquier otra complicación añadida que pudiera presentarse por un
posible fallo del sistema cardiorrespiratorio -u otros- de la persona afectada.
El tratamiento para un caso agudo en que se utilizase
adrenalina/epinefrina al 1:1.000 debería llevarse a cabo únicamente por un profesional
médico cualificado y dotado de un desfibrilador, dada la posibilidad existente
de inducción, por parte de esta sustancia, a la fibrilación ventricular del
enfermo.
-Hay que volver a recalcar que tan sólo alrededor del 2% de
la población es alérgica al veneno de las abejas, y sólo el 0,5% es propenso a
producir un shock anafiláctico, si bien hay que tener en cuenta que la alta
ingesta actual de preparados farmacéuticos aumenta considerablemente esta
posibilidad, produciendo graves incompatibilidades con la apitoxina que de otra
manera no existirían.
Sin olvidar que hay preparados en farmacia con dispositivos
de auto inyección para personas alérgicas expuestas a riesgo, p.ej. en sus
salidas al campo.
LA ASCOSFEROSIS O POLLO ESCAYOLADO
Las ascosferosis
La Ascosferosis, conocida en nuestro país como pollo escayolado, es una micosis invasiva que
afecta exclusivamente a larvas en desarrollo. Es la enfermedad micótica más
frecuente de la abeja productora de miel y es producida por el hongo
Ascosphaera apis.
La cría yesificada se ha convertido en los últimos años, en
un problema de gravedad para gran parte del mundo. Actualmente, se halla muy
expandida en Europa, América del Norte, Asia y en algunos países de América del
Sur, América Central, África y Oceanía. En nuestro país, el proceso de
aparición y expansión de la Ascosferosis en abejas melíferas fue muy similar al
de otros países. Hacia fines de 1978 comenzó a observarse en distintos apiarios
de varias provincias y fue considerada
como un problema menor hasta aproximadamente 1988. A partir de ese momento
empieza a producirse un aumento constante, alcanzando en la actualidad niveles
de infección muy importantes y propagándose por toda la península.
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Ciclo de vida
Ascosphaera apis es un hongo heterotálico y produce
elementos de resistencia y dispersión (esporas) que son ingeridos por las
larvas con el alimento, de esta manera se ocasiona la infección. Estas esporas
germinan en la parte posterior del intestino medio y el micelio formado
comienza a crecer, invade los tejidos, atraviesa la cutícula, emerge a la
superficie larvaria y recubre casi totalmente el cuerpo larval. Si bien las
larvas pueden ingerir esporas durante toda la etapa de alimentación, se ha
determinado que el período de mayor susceptibilidad corresponde al tiempo que
va desde poco antes o inmediatamente después de la operculación. En principio,
las larvas muertas presentan un aspecto algodonoso y luego se desecan y
momifican. La apariencia final de las momias será blanca si el micelio
involucrado es de un solo signo sexual y negra si el micelio presenta hifas de
distintos sexos, que al copular producen los cuerpos fructíferos responsables
de dicha coloración. Las momias pueden ser halladas en el suelo o en la
entrada, en la plancha de vuelo de la piquera o en el piso de la colmena,
removidas por obreras limpiadoras. También pueden ser encontradas en los
panales, tanto en celdas desoperculadas como operculadas.
Etiología
Las esporas son hialinas y elipsoidales. Presentan una
superficie cérea que les permite adherirse a distintos sustratos. Se pueden
encontrar en la miel, en el polen almacenado, en la cera y, sobre el cuerpo y
en el intestino de abejas adultas, en colmenas sanas y enfermas. Son altamente
resistentes y pueden mantenerse viables durante 15 años. Pueden sobrevivir un
año en el polen y dos años en la miel. Germinan en una atmósfera rica en
dióxido de carbono (12 %), resisten las radiaciones ultravioletas, la temperatura
de fusión de la cera y la acción de soluciones formoladas. La Cría Yesificada
presenta algunas características de suma importancia. Una de ellas es la
variación en los niveles de infección; un apicultor puede hallar en su apiario
colmenas poco afectadas y otras con gran mortalidad en su cría. Las razones
para ello residen en la resistencia intrínseca de cada colonia a la enfermedad.
Por otra parte, existe un número importante de reservorios de esporas. Entre
ellos cabe mencionar a las mismas abejas adultas, a flores y fuentes de agua, a
los distintos productos de la colmena, a los materiales utilizados por el
apicultor.
La aparición y evolución de la enfermedad están relacionadas
al stress generado por distintas causas; no solo debe producirse la ingestión
de esporas por las larvas, sino que es necesario que actúen factores
ambientales y de manejo sobre la cría (causas predisponentes). Se ha mencionado
un gran número de contingencias capaces de provocar estrés en las colmenas. La
cantidad y diversidad de las mismas puede variar de acuerdo a la zona
geográfica en la que se desarrolle la actividad apícola. Entre las más
conocidas
se pueden citar:
· Enfriamiento de la cría: Es el factor de mayor relevancia.
No es necesaria una larga exposición a bajas temperaturas para que se
desencadene la enfermedad.
· Desequilibrios nodrizas/cría: Cuando la población de
abejas nodrizas no es la adecuada, la temperatura del nido de cría no alcanza a
mantenerse en forma normal.
· Elevada humedad y pobre ventilación.
· Deficiencias en la alimentación: Causadas por un escaso
aporte de polen.
· Manejo inadecuado y excesivo.
· Padecimiento de otras enfermedades e infestaciones
provocadas por Varroa destructor.
Diseminación
La dispersión de la enfermedad a través de las esporas se da
de distintas maneras:
Entre colmenas sanas y enfermas:
· Al producirse pillaje sobre colonias muy afectadas por el
hongo, las abejas que ingresan a las mismas vuelven a sus colmenas con una
carga de esporas adheridas a su cuerpo.
· Las abejas de colonias enfermas que pierden el rumbo y se introducen en colmenas que no son las suyas.
· Parásitos como Varroa destructor son vectores de importancia de la
enfermedad.
· Por pecoreo de abejas de colmenas sanas a fuentes florales
ya visitadas por abejas de colmenas enfermas.
· El propio apicultor, por medio de un manejo inadecuado,
interviene en la diseminación de esporas de Ascosphaera apis.
Dentro de una misma colmena:
· Por trofalaxia (transferencia de alimento de una abeja
adulta a otra).
· Por heces y restos de muda de larvas enfermas que quedan
en el interior de las celdillas.
Diagnóstico Clínico:
· En el campo, esta micosis es de muy fácil diagnóstico. Las
colmenas afectadas presentan momias en distintos lugares de la colmena (piso y
cuadros), como así también en las proximidades de la piquera.
· Laboratorio: Se realiza un análisis microscópico del hongo
para determinar la especie involucrada en la aparición de la enfermedad.
Control
En la actualidad, los trabajos realizados para lograr el
control de la Ascosferosis se han encaminado en tres direcciones:
· Búsqueda de agentes
químicos.
· Prácticas de
manejo.
· Genética de abejas.
Agentes químicos: No
existe un agente eficaz para el control de la micosis . Un antifúngico ideal debe ser inocuo
para abejas adultas y cría, no dejar residuos en los productos apícolas, ser
persistente y fácil de emplear. Estas características, en general, no se
cumplen en su conjunto. Es necesario remarcar la importancia de no utilizar
agentes químicos en forma indiscriminada y sin conocimiento, no solo ante la
perspectiva de que sean tóxicos para las abejas o que dejen residuos en miel,
sino también ante la posibilidad de la aparición de cepas resistentes de
Ascosphaera apis.
Practicas de manejo:
Las prácticas de manejo recomendadas están dirigidas a reducir el estrés
(prevención de factores predisponentes) (disminución de la carga de esporas). Es
importante evitar la apertura de colmenas en días fríos, el desplazamiento de
cuadros de cría a lugares de la colonia donde los cuidados y la temperatura no
sean suficientes, la alimentación con jarabe en momentos inadecuados; es
también importante mantener colmenas con adecuada población. Se debe limitar el
uso de caza polen y proveer de una buena
ventilación a las colmenas. La instauración de un brote produce la acumulación
de esporas en el interior de la colmena, por lo que se hace necesario, junto a
la prevención de factores predisponentes, eliminar el mayor número de formas infestación
retirando los cuadros viejos y evitar
intercambiar material entre colmenas sanas y enfermas. Se debe tener presente
la posibilidad de cambio de reina en aquellas colonias en las que reaparece la
enfermedad. Las colmenas muy afectadas deben ser aisladas o eliminadas, en caso
de ser necesario, quemando cuadros y flameando cajones.
Genética de las
abejas:
La variación en la susceptibilidad de las colonias a la micosis explica la situación en la que un mismo
apiario presenta colmenas altamente infectadas y otras apenas afectadas. Esto
nos permitiría seleccionar abejas resistentes a esta micosis. El desarrollo de
líneas de abejas con buen comportamiento higiénico y resistente a enfermedades
de la cría, es una buena posibilidad de control para ésta y otras enfermedades patógenas.
Bibliografía:
viernes, 25 de octubre de 2013
PROCESO DE MADURACIÓN DE LA MIEL
Proceso de maduración de la miel
El maravilloso proceso que convierte al néctar en miel
incluye modificaciones físico químicas que requieren una compleja labor de la
colmena. Por su parte el apicultor necesita conocerla para extraer la miel en
óptimas condiciones y con el grado correcto de humedad. El riesgo es obtener mieles con un alto grado que humedad que a
posteriori fermentarán en el bidón o envase que utilicemos para almacenarla. La
probóscide produce movimientos que van conformando la gota de néctar que luego será
absorbida hacia el interior del cuerpo de la abeja. La miel, tal como se
consume, es el resultado de las transformaciones que sufre el néctar en las
glándulas de las abejas y la maduración posterior en los panales de la colmena.
Aquellos lectores adictos a la literatura sobre apicultura recuerdan, seguramente,
que la miel es un producto elaborado por las abejas a partir del néctar que
ellas mismas recolectan de las flores. En dicha elaboración se incluyen dos
procesos diferentes: uno de ellos consiste en un cambio químico en el azúcar y
el otro resulta de un cambio físico, mediante el cual se elimina el excedente
de agua. Este proceso lo realizan las abejas mediante su complejo sistema
glandular que culmina una vez que la miel "madura". Entonces es
sellada dentro de las celdas con opérculo de cera, que también producen las
abejas.
Concentración
La abeja acopiadora de néctar regresa
a la colmena con su carga. Si la fuente de la cual obtuvo la
"materia prima" ya es conocida por las demás pecoreadoras, camina
hasta encontrarse con una abeja "doméstica, abejas entre doce y diecisiete
días, que son las encargadas de recoger el néctar que traen las pecoreadoras y
distribuirlo por la colmena ", a la cual entrega parte de su carga.
Generalmente, distribuye el total del néctar que trae, entre dos o tres
individuos, en lugar de cedérselo a uno solo. Para realizar la transferencia se
efectúa una aproximación entre la abeja que trae el "botín" y la que
lo recibe. Cuando la abeja doméstica toma la carga de la pecoreadora, la
primera camina por la colmena hasta llegar a un área descongestionada, donde
toma una posición bastante característica: el largo eje de su cuerpo en
posición perpendicular y la cabeza hacia arriba; inmediatamente pasa por una
serie de operaciones, comenzando con las partes bucales en descanso.
Las mandíbulas se abren ampliamente y la probóscide (órgano
que facilita la alimentación con líquidos, formado por los maxilares y el
labio) se mueve ligeramente hacia adelante y para abajo. Al mismo tiempo la
parte distal de la probóscide se mueve un poco hacia afuera y ofrece una
pequeñísima gota de néctar en la cavidad pre oral. Entonces se levanta todo el
órgano y se retrae casi hasta la posición de descanso, luego se deprime
nuevamente y se vuelve a levantar como antes, y así sucesivamente. Con cada
depresión subsiguiente, la parte distal de la probóscide gira un poco más hacia
afuera que antes, pero no llega a la posición de descanso.
Las abejas introducen
néctar a la colmena para comenzar con el proceso de maduración de la miel. A
medida que se repiten el levantamiento y la retracción de la probóscide se va
formando una gotita de néctar, cada vez más grande, hasta llegar al tamaño
máximo. Entonces, la abeja absorbe toda la gota hacia el interior de su cuerpo.
Cuando el néctar comienza a ser absorbido, la gota toma una superficie cóncava
en su parte inferior. Esta parte distal de la probóscide se extiende hasta que
desaparece la gota, momento en el que vuelve a doblarse hacia la posición de
descanso. A una abeja doméstica, esta tarea le ocupa apenas unos segundos.
Después de completar la parte del proceso de maduración descrito, la abeja busca
una celda para depositar la gota que estuvo concentrando. Cabe aclarar que este
producto, al que se denomina "miel verde", ya no es exactamente igual
al que trajo hasta la colmena la abeja pecoreadora. Para poder desprenderse de
la gota de néctar el insecto se arrastra hacia adentro de la celda, con su lado
ventral hacia arriba, siendo esta posición característica de una abeja que
deposita la miel inmadura. Si la celda esta vacía, la abeja introduce el néctar
como si estuviera pintando la pared superior de la celda, en cambio, si el
receptáculo de cera ya posee miel, simplemente introduce sus mandíbulas en él y
agrega una gota al resto del contenido. Cuando el néctar entra con rapidez -y
especialmente si está muy líquido-, las abejas domésticas suelen distribuirlo
rápidamente, fijando una pequeña gota en el techo de las diversas celdas. La
gota colgante expone un máximo de superficie para la evaporación. Más tarde las
abejas juntan todas las gotitas y entonces las pasan por el proceso de
maduración "por manipulación". La totalidad de este proceso tiene
como finalidad una rápida evaporación del agua del néctar recién recolectado.
Los azúcares naturales de la miel
Esta es la otra fase importante del proceso de maduración de
la miel: la inversión de los azúcares comienza en el mismo momento en que se
está recolectando el néctar y llevándolo a la colmena; pero la abeja doméstica
agrega más invertasa (una enzima muy importante en la miel, conocida también
con el nombre de sacarosa) mientras manipula el néctar antes de depositarlo en el panal. El
néctar propiamente dicho, es decir, el obtenido por las abejas pecoreadoras en
los nectáreos de las flores contiene un 45 por ciento de azúcar, mientras que
el depositado en las celdas como miel inmadura
cuenta con, aproximadamente, un 60 por ciento. Este incremento en la
concentración es atribuido a las actividades de las abejas domésticas, al
manipular el néctar por medio de sus piezas bucales, previo su depósito en el
panal. La gran cantidad de observaciones realizadas por los investigadores
demostraron que, si en el panal hay suficiente lugar, la mayoría de las celdas
no se llenan demasiado, inclusive son muy pocas las celdas que se cargan hasta
más de la mitad con miel inmadura al final de una jornada de fuerte flujo de
néctar. Si estos paneles se sacuden, la miel inmadura gotea
libremente. A la mañana siguiente de este almacenamiento, es posible ver cambios
interesantes, las celdas, que contenían pequeñas cantidades de miel de la tarde
anterior, se hallan vacíos, mientras aparecen sectores del panal casi llenos,
ahora con todas sus celdas repletas, al mismo tiempo que las celdas adyacentes
comienzan a llenarse. En este momento aunque se sacudan los panales, ya no es
factible volcar la miel. Todo lo antes descrito, expresa claramente lo
conveniente que resulta proveer a la colmena de suficientes panales vacíos, de
modo de facilitar la maduración correcta del producto.
El agua
La velocidad con que se elimina el agua del néctar fresco o
miel sin madurar, esta condicionado en alto grado por una serie de factores
tales como las condiciones de tiempo y del flujo del néctar, la fuerza de la
colonia, la cantidad y concentración de néctar traído en relación con
determinada unidad de tiempo, la extensión de celdas disponibles para el
almacenaje, las temperaturas, la humedad y la ventilación, cuando dentro de la
colmena la temperatura es alta, la velocidad de evaporación también es alta, en
cambio con respecto a la humedad sucede lo contrario, es decir, a mayor
porcentaje de humedad, menor capacidad de evaporación. Es menester que se
produzca un cambio del aire prácticamente continuo entre el interior de la
colmena y la atmósfera exterior, para reemplazar el aire saturado de humedad
del interior de las alzas. Cuando la humedad exterior es mayor que la interior,
la acción se invierte y la miel, en particular la que esta contenida en celdas
sin sellar, absorbe humedad debido a las propiedades higroscópicas de los
azúcares de la miel. La velocidad de la evaporación será tres veces mayor si la
celda se lleno hasta una cuarta parte de su capacidad, en lugar de haber sido
llenadas hasta sus tres cuartas partes. Artificialmente. Puede ocurrir que las
abejas se vean impedidas de madurar correctamente la miel debido a por ejemplo
a altos porcentajes de humedad del aire. La miel que no madura tiende a
fermentar por exceso contenido acuoso entre un 20 y un 25 por ciento; en estas
condiciones no es conveniente envasar el producto.
Fermentación
Si bien en algún momento era habitual la práctica de traer
miel sin opercular, hoy es más común dejar las alzas colocadas en las colmenas
hasta que se halla producido el operculado o sellado de las celdas. El empleo
de miel inmadura redunda en algunos casos en desagradables inconvenientes y la
causa habitual de dichos problemas radica en la variación del porcentaje de
agua contenida en la miel de diversas procedencias, que hace variar totalmente
los resultados de la fabricación. Otro problema que cabe mencionar es el
referido concretamente a la fermentación puesto que una miel con mucha humedad
puede comenzar a fermentar en cualquier momento.
Conclusión
El apicultor, especialmente el de regiones húmedas, debe
dejar la miel durante más tiempo en la colmena. Muchos productores creen que
cuando las dos terceras partes del las celdas fueron operculadas, la miel esta
totalmente madura para su extracción pero esta no es una regla de oro. Por ende
puede suceder que, en el afán de cosechar, se obtenga un producto más acuoso.
Por ello lo más aconsejable es darle tiempo a la colonia para que opercule la
mayor cantidad posible de celdas. Evidentemente para poder remediar tal
situación, es necesario colocar la miel en un lugar cálido, con abundante
circulación de aire. Este tiene como objetivo reducir el porcentaje de humedad
a un 17 por ciento.
Un posibilidad adecuada para lograr la finalidad mencionada
es no extraer la miel a la que le falta maduración, colocar los cuadros bien
espaciados, dentro de alzas, apilarlas y luego someterlas a una corriente de
aire forzada de aire templado. Incluso la miel operculada ya pierde algo de
humedad si se la somete a este tratamiento. En dicha elaboración se incluyen
dos procesos diferentes: uno de ellos consiste en un cambio químico en el
azúcar y el otro resulta de un cambio físico, mediante el cual se elimina el
excedente de agua. Este proceso lo realizan las abejas mediante su complejo
sistema glandular que culmina una vez que la miel "madura". Entonces
es sellada dentro de las celdas con opérculo de cera, que también producen las
abejas.
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