sábado, 27 de abril de 2013

VARROA TRANSMISOR DE PATÓGENOS


Varroa  Transmisor de patógenos

 esta investigación tuvo la finalidad de estudiar   ácaros Varroa destructor con síntomas patógenos y de aislar los microorganismos provenientes de éste. Los ácaros muertos se recogieron de los tableros pegajosos de las colmenas y se examinaron bajo un estereomicroscopio. Los ácaros sospechosos de haber muerto a consecuencia de un proceso patológico fueron examinados con métodos bacteriológicos y micológicos. La patogenia de los microorganismos aislados se comprobó a través de los ensayos que se describen en el trabajo. Durante la investigación, se encontraron hembras con formaciones negras en la región intestinal y también con una micosis de color blanco en el idiosoma y en su superficie. Las bacterias Enterobacter cloacae, Staphylococcus albus haemolyticus y los hongos Aspergillus flavus, Penicillium multicolor y P. simplicissimum fueron aislados de individuos con manchas negras, y las bacterias Enterobacter cloacae y los hongos Mucor ramosissimus, M. indicus y M. hiemalis, de ácaros afectados por micosis. Las pruebas de laboratorio destinadas a comprobar la patogenicidad de los microorganismos aislados se llevaron a cabo en jaulas de laboratorio con 40 abejas y 15 hembras de Varroa destructor. Las jaulas de laboratorio con abejas infestadas por Varroa destructor se pulverizaron con un inóculo y solución salina estéril (en las jaulas control). Los experimentos se efectuaron a 35° C de temperatura. Las pruebas de laboratorio mostraron patogenia sólo para la bacteria Enterobacter cloacae, que causó una mortalidad media de ácaros de 77,4 % en las jaulas de laboratorio. La mortalidad en las jaulas control fue, en media, de 15,9 %. Al ensayarse sobre otros microorganismos, no se comprobó una diferencia estadística frente a las jaulas testigo. Los ácaros infectados por Enterobacter cloacae murieron y evidenciaron modificaciones específicas de los tubos de Malpighi (observadas macroscópicamente como modificación de estos órganos y del idiosoma), y la membrana entre los escudos genital y esternal, o metapodal, habitualmente estaba rota. Sin embargo, las manchas negras no se observaron en nuestras pruebas de laboratorio. 
Introducción Las investigaciones encaminadas a identificar nuevas modalidades de combate biológico de Varroa destructor se pueden centrar en: 1. Ensayar los microorganismos con patogenicidad demostrable para otro género de ácaros. 2. Utilizar los ácaros predadores para atacar a aquellos que viven en las provisiones de las colonias de abejas. 3. Encontrar ácaros con síntomas infecciosos dentro de las colmenas. Centramos nuestros estudios en la búsqueda de ácaros con síntomas patológicos e infecciosos, que vivían en los desperdicios de la colmena y en torno a las larvas de abejas. Sin embargo, nos limitamos a los patógenos bacterianos y fúngicos. Los microorganismos patógenos, descritos en otros ácaros (Laelapidae, Iphiopsidae) y garrapatas (Ixodia, Holothyridia), se pueden ensayar como agentes de combate biológico de la varroosis, ya que estos organismos están emparentados con los ácaros Varroidae. El estudio se centró en el huésped habitual del ácaro Varroa jacobsoni - Apis cerana, pero las investigaciones de Anderson y Trueman (D.L. ANDERSON et al., 2000) demostraron que Varroa jacobsoni es una especie distinta de Varroa destructor, que infesta las colonias de abejas melíferas - Apis mellifera. Lo que subraya la necesidad de buscar patógenos que afecten a determinadas especies de Varroa. A los potenciales patógenos de los ácaros Varroa destructor se les puede agrupar, de acuerdo con la taxonomía de los microorganismos, en: nemátodos, protozoos, virus, rickettsia y hongos. Sólo nos vamos a referir a los agentes patógenos con el potencial más importante de la literatura de referencia. Los virus pueden ser agentes beneficiosos, ya que suelen invadir los grupos stándard de celdas idénticas, infectándolas. Este factor resta patogenicidad para el respectivo organismo, de manera que no se puede implicar la patogenicidad de Varroa para las abejas melíferas. La principal desventaja de los virus es su difícil cultivo masivo. En su mayoría, a los virus se les cultiva in vivo. Polydnaviridae, Ascoviridae y Baculoviridae son patógenos específicos de los artrópodos (D. CHANDLER et al., 2001). Los baculovirus constituyen un grupo específico para el combate biológico (M.E. MARTIGNONI, 1984). Ellos infestan el intestino y penetran entre las células epiteliales del organismo. Partículas semejantes a los virus se encontraron en el cuerpo adiposo de los ácaros que infestaban las colonias de Apis mellifera, pero los ensayos de transmisión de estas partículas fallaron. Los ácaros con diagnóstico de partículas semejantes a los virus presentan modificaciones de color negro en el tejido y el cuerpo adiposo del intestino (R.G. KLEESPIES, 2000). Un presunto idiovirus fue aislado de los ácaros Varroa de colonias de abejas melíferas de EE.UU., no obstante que su patogenicidad frente a los ácaros no haya sido comprobada (S. CAMAZINE et al., 1998). Comisión Permanente de Patología Apícola Las rickettsias fueron encontradas en los ácaros y las garrapatas, en grandes concentraciones; pueden ser peligrosas para los humanos y otros vertebrados.

 Otra desventaja es su difícil producción masiva, de manera que no se les debe clasificar como potenciales agentes patológicos, como es el caso de los virus. Otro organismo sin identificar, parecido a la rickettsia, fue encontrado en el recto de los ácaros Varroa (T.P. LIU et al., 1988). Estos organismos fueron descubiertos en todos los estadios de desarrollo. Las bacterias entran en la categoría de los agentes patógenos de los insectos. Las familias características de los entomopatógenos son: Bacillaceae, Enterbacteriaceae y Streptococcaceae. El efecto patógeno de Bacillaceae suele ser provocado por la síntesis de la toxina que se forma por la esporulación de los microbios. Bacillus thuri ngiensis viene siendo utilizado en amplia escala en el combate biológico. Así, por ejemplo, se le aplica para el combate de Galleria mellonella L. en apicultura. B. thuringiensis mató adultos y larvas de ácaros tetranycide (I. M. HALL et al., 1971), así como algunas especies de Mesostigmata y Prostigmata (D. CHANDLER et al., 2001). Cepas de Bacillus thuringiensis fueron aisladas del intestino de V. destructor, pero su patogenicidad aún no se conoce (Z.F. GLIŃSKI et al., 1990). Sin embargo, las bacterias no son patógenos específicos de los ácaros y su cultivo se lleva a cabo, habitualmente, entre los 30 y 35°C, hecho característico para las condiciones de cría del pollo. También la humedad de las colonias de abejas es apropiada para el desarrollo de las bacterias. Los hongos se describen como uno de los primeros agentes patógenos de los artrópodos en la historia. La temperatura óptima se sitúa por arriba de los 25° C (S. BIRCHER et al., 1990). Pueden resultar útiles para ser empleados en las colonias de abejas precisamente durante el invierno. Sólo un escaso número de especies disponen de una temperatura óptima de desarrollo superior a los 35° C, pero se presta particular atención a su patogenicidad para los humanos, tal como es, por ejemplo, el caso de Aspergillus. La mortalidad causada por las infecciones por hongos se debe a la destrucción mecánica de los tejidos, la eliminación del agua y la actividad de las micotoxinas (S. BIRCHER et al., 1990). Los hongos Beauveria bassiana se utilizaron como micopesticidas en el combate de más de 700 especies de artrópodos (M.S. GOETTEL et al., 1992). Otro hongo patógeno importante para los insectos es Metarhyzium anisopliae, y asimismo otras especies del género Metarhyzium. Tienen una temperatura máxima de desarrollo de 38° C. La ventaja que presentan los hongos en el combate biológico es el fácil cultivo de cantidades masivas. Sin embargo, B. bassiana y M. anisopliae pueden ocasionar infecciones bajo condiciones de laboratorio, pero la infección de la abeja aún no ha sido detectada (D. CHANDLER et al., 2001; J. WEISER, 1966). Hirsutella thompsonii y Metarhizium anisopliae se evaluaron en el laboratorio y en colmenas de observación, y los resultados fueron significativamente positivos (KANGA et al., 2002. Parasitoides. La utilización de los ácaros predadores depende de la humedad y la temperatura ambiente.
Ellos infestan a los adultos, los distintos estadios de desarrollo y los huevos. La utilización de los predadores entraña un gran riesgo potencial para los huevos de las abejas, porque los consumen con predilección. Materiales y métodos Identificación de los agentes patógenos Recolección de los ácaros Los ácaros Varroa fueron recolectados, ya desde 1999, de los apiarios de Radnice (Chequia occidental). Las colmenas (colonias de Apis mellifica L.) de los apiarios estaban provistas de tableros de fondo cubiertos de una gasa de poros grandes (mallas de 10 mm) y encima otra gasa separada (mallas de 3 mm). Las hembras muertas se quedaron adheridas a los tableros de fondo, sin que las abejas las apartaran. Se observaron de cerca los tableros y los ácaros muertos se estudiaron bajo estereomicroscopio. Comisión Permanente de Patología Apícola Las modificaciones patológicas se expresaron en los ácaros por un color oscuro bien visible, caracterizándose incluso por el crecimiento de hongos sobre la superficie corporal. Aislamiento Las hembras muertas de Varroa destructor, sospechosas de haber muerto a consecuencia de un proceso patológico, se trataron con alcohol etílico (70 %) y, ulteriormente, se partieron en dos. Una de las partes fue colocada en 1 ml de solución salina y la otra en un tubo de ensayo, a 4° C de temperatura, en vista de su ulterior examen. El fragmento de ácaro conservado en solución salina se incubó durante 2 horas a 36° C de temperatura y ulteriormente el fluido se inoculó sobre una placa de Petri y se incubó a 36° C de temperatura. Para el cultivo bacteriano se utilizó agar Colombia al 5 % SB, y para los hongos agar Sabouraud de dextrosa. Parte experimental Infecciones experimentales El inóculo, con un contenido de 1x107 células en 1mm3 de solución salina y 5 % de glucosa, se pulverizó sobre las abejas infestadas por ácaros Varroa destructor en jaulas de laboratorio (Fig. 1). La parte superior de las jaulas de laboratorio era de gasa (la luz de la malla 0,5 mm) y la parte inferior era un fondo de cristal. Un número de 40 abejas y 15 ácaros fueron colocados en cada jaula de laboratorio. Las abejas con ácaros de las jaulas de laboratorio fueron pulverizadas con una solución salina libre de bacterias, al 5 % de glucosa. Figura 1 - Jaula de laboratorio (esbozo) Space for food = espacio para el alimento; space for bees = espacio de abejas; glass bottom = fondo de cristal Aislamiento Los ácaros muertos fueron retirados de la jaula de laboratorio y desinfectados en superficie, igual que los ácaros caídos espontáneamente. Luego, se efectuó la punción del idiosoma, y el fluido obtenido fue cultivado y observado bajo microscopio. Resultados Ácaros con manchas negras patológicas sobre los intestinos fueron encontrados entre los desperdicios y la basura de la colmena.
 El complejo de los divertículos intestinales distal y lateral contenía una materia homogénea dura, de color negro. Esta materia fue cultivada, siguiendo los métodos descritos. Comisión Permanente de Patología Apícola   - El ácaro Varroa destructor, con una materia negra densa en los divertículos intestinales. (Preparación original, estereomicroscopio, aumento: 20x). De estos ácaros se aislaron los siguientes microorganismos: Hongos: Aspergillus flavus, Mucor ramosissimus, Mucor indicus, Mucor hiemalis, Penicillium multicolor, Penicillium simplicissimum. Bacterias: Enterobacter cloacae, Staphylococcus albus. La pulverización de las abejas con un inóculo preparado con los microorganismos aislados mostró que Enterobacter cloacae era el agente causante de infecciones en los ácaros. La mortalidad registrada ascendió a 70-88,9 %. Los ácaros murieron en un intervalo de 48-72 horas, presentando un abultamiento específico del idiosoma. La membrana entre los escudos genital ventral y esternal habitualmente estaba rota y soltaba un fluido (figura 4). El fluido fue extraído del idiosoma intacto con una aguja de jeringuilla estéril; se detectó la presencia de Enterobacter cloacae, tanto microscópicamente como en cultivo bacteriano. Figura 3 - La materia de color negro del tracto digestivo y las formaciones negras de los divertículos distal y lateral del intestino. 1 - esófago, 2 - divertículos intestinales proximales, 3 - mesenterio anterior, 4 - divertículos intestinales laterales, 5 - divertículos intestinales distales. (Preparación original, estereomicroscopio, aumento: 20x). Figura 4 - Modificaciones patológicas en un tubo de Malpighi, tras la infección artificial, con rotura de la membrana entre los escudos dorsal y metapodal. 1 - abultamiento del tubo de Malpighi derecho, 2 - escudo dorsal, 3 - escudo metapodal. (Preparación original, estereomicroscopio, aumento: 20x). Comisión Permanente de Patología Apícola La mortaladad de los ácaros de las jaulas de laboratorio control se situó entre 0 y 45 % (término medio, 15,9 %). La mortalidad en las jaulas de laboratorio, ensayando otros microorganismos aislados, no probó su patogenicidad. Aspergillus flavus - mortalidad media 22,5 %; Mucor ramosissimus - en promedio, 25,2 %. Mucor indicus - en promedio, 22,1 %; Mucor hiemalis - en promedio, 18,6 %; Penicillium multicolor - en promedio, 12,5 %; Penicillium simplicissimum - en promedio, 18,6 %; Staphylococcus albus - en promedio, 23,8 %. Todos los resultados se sometieron al análisis estadístico empleando un cuadro de contingencias, demostrando que p>0,95. Enterobacter cloacae se desarrolló en las 12 horas siguientes a la inoculación sobre agar Colombia. Las colonias eran radiales, de 2-4 mm de tamaño, con un centro engrosado. Son de color ceniza, de consistencia mucosa. Las bacterias son gramnegativas, de forma de bastoncillo corto, con el tamaño de 0,5-1 x 1-2 μm, según lo observado bajo el  microscopio. Su identificación se comprobó mediante ensayos bioquímicos.
Nuestros resultados fueron confirmados con la Colección checa de microorganismos (Universidad Masaryk, Brno), donde se efectuó la reidentificación de esta cepa. Enterobacter cloacae se desarrolló muy bien sobre agar nutritivo (Nutrimento) (1 % extracto de vacuno, 1 % peptona, 0,5 % NaCl, 2 % agar, pH 7,2), que se ha de utilizar para la producción masiva. Discusiones Enterobacter cloacae fue descrito por Jordan, en 1891. D'Herelle describió esta bacteria como entomopatógena en la Península de Yucatán, en 1910. La bacteria fue denominada Coccobacillus acridiorum. Esta cepa causó epizootias de las langostas que emigraban en gran número de México a Yucatán, y los investigadores observaron modificaciones de color negro y la descomposición del epitelio de los órganos digestivos de las langostas, así como su muerte a las 8 horas de la infección. La virulencia de la bacteria aumentó, con las pasadas sucesivas (D'HERELLE, 1911, 1912). D'HERELLE aplicó la bacteria por él aislada al combate biológico de las langostas en Argelia, 
Argentina y Túnez, en los años 1910-1912 (D'HERELLE, 1911, 1912). En el período 1914-1916, SERGENT y L'HÉRITIER descubrieron la necesidad de la realización de un número de pasadas sucesivas, de 12 (en D'Herelle) a 50, para que los insectos murieran durante las 8 horas siguientes a la infección. Desde entonces, una cepa tan virulenta como aquella de que dispuso D'Herelle no ha vuelto a ser aislada (J. WEISER, 1966). Pudimos demostrar que Enterobacter cloacae, encontrada en los órganos digestivos del ácaro Varroa destructor, es patógena para éste. Hasta el presente, a esta bacteria no se le ha citado entre los agentes de combate biológico con futuro de Varroa destructor, en el amplio repaso de Chandler et al. (D. CHANDLER, 2001). Enterobacter cloacae es taxonómicamente definido como gramnegativo, aerobio y no esporulante. Su estructura antígena representa un mosaico específico. La temperatura óptima de crecimiento se sitúa entre 30 y 37° C. La temperatura de 100° C lo mata en 2 minutos. La actividad bioquímica específica de esta especie aparece mencionada en los trabajos de especialidad.


Anderson D.L. Trueman

domingo, 21 de abril de 2013

ESTRÉS EN LAS ABEJAS



Estrés en las Abejas

¿Qué es el estrés de las abejas?
En términos de medicina humana el estrés podría definirse como la alteración física o psíquica de un individuo por exigir a su cuerpo un rendimiento superior al normal. En general se manifiesta por cambios de conducta, nerviosismo e inquietud. Pero para aplicarlo a las abejas es mejor definirlo como: estado próximo a la enfermedad que presenta un organismo o una de sus partes por haberles exigido un rendimiento muy superior al normal.

Nosotros sufrimos de estrés después de estar expuesto a algún esfuerzo o sufrimiento por un tiempo prolongado y se manifiesta con síntomas muy dispares, a veces contradictorios.
Convengamos que un sufrimiento momentáneo o esfuerzo por mas grande que fuera si no se prolonga en el tiempo no produce estrés, entonces podríamos ampliar la definición de estrés:

El estrés es un estado próximo a la enfermedad que presenta un organismo o una de sus partes por haberles exigido un esfuerzo o sometido a un sufrimiento superior al normal, por un tiempo prolongado.

Todos los seres vivos en algún momento de sus vidas soportan esfuerzos o dolores intensos pero si estos esfuerzos o sufrimientos intensos no se prolongan en el tiempo no se produce estrés.
Situaciones vinculadas al Estrés
Es muy difícil que una colmena fuerte, bien manejada, -con abundante reservas, reina prolífica, relación optima de cría y abejas nodrizas, abundante espacio, buena ventilación y aireación, en la que las abejas estén cómodas- contraiga enfermedades. Veamos algunas situaciones que pueden provocar estrés:


1.      Poca ventilación y aireación de la colmena acompañada de intenso calor 

Los nidos de cría de las colonias de abejas debe mantenerse a temperatura constante que varía con las razas de 34º a 38º pero en cada caso en mas o en menos hay un grado. Lo mismo ocurre con la humedad que se mantiene constante en un 80% .Las abejas tienen censores de temperatura en sus antenas, verdaderos termómetros que hacen variar su conducta con el cambio de la temperatura, si aumenta comienzan a ventilar y hacen circular aire dentro de los panales, si se eleva mas juntan agua colocan pequeñas gotitas sobre los panales para que se evapore con la ventilación y de esa forma la evaporación retire calor de la colonia. Si el calor sigue en aumento, como las abejas liberan humedad y calor por la combustión de los alimentos, un grupo de ellas sale de la colmena colocándose fuera y por debajo para sombrearse. Si continúa el calor salen más abejas y comienzan a ventilar desde fuera de ella a toda la colmena. Con calores prolongados e intensos ventilan hasta por la noche.

En esta situación de gran esfuerzo se debilitan las abejas. Como deben concentrarse en ventilar y refrescar la colmena abandonan otras tareas muy importantes como ser el control sobre los depredadores, parásitos y otros, que hacen las abejas sanitarias.

Si a pesar del gran esfuerzo desplegado por la colonia no se logra bajar la temperatura muere deshidratada la cría, la reina corta la postura, se derriten los panales y se paraliza la colonia.

Una colmena expuesta al sol, en lugares donde la ventilación es prácticamente nula por la presencia de malezas, pastizales altos, u otros obstáculos, no puede desarrollarse normalmente y evitar una situación de estrés por calor y falta de aireación.

A las colmenas hay que colocarlas en lugares ventilados todo el año, libre de malezas, pueden colocarse sobre el piso pero con el pasto cortito. Lo ideal, aunque contradiga algunos consejos de los libros clásicos, hay que largarles las vacas, caballos, ovejas etc, que corten el pasto hasta muy cerca de la colmena y de esa forma se evita el problema de recalentamiento del nido. Nosotros manejamos colonias algo agresivas y es interesante ver como los animales pastan hasta muy cerca de las piqueras sin que las abejas las molesten en lo mas mínimo No importa que estén expuestas al sol si tienen doble techo pintado de blanco que refracte el calor, y una abertura superior a forma de chimenea. Puede ser una rendija entre la tapa y el alza. Esta abertura hace de chimenea y facilita la expulsión del aire caliente. Lo mas importante es la ventilación pero una adecuada ventilación externa de la colmena si no es acompañada de una adecuada aireación interna de nada sirve. Para conseguir una adecuada aireación conviene dejar 9 cuadros en la cámara de cría con un paso de 36 mm o 10 panales con un paso de 33 mm, para las colmenas tipo Langstroth. De esta forma queda una rendija entre el último panal de cada lado y las paredes internas del alza.
Conviene dejar todo el año a las medias alzas sobre las colmenas para que las abejas las cuiden de las polillas y de paso les sirve de columna de aireación.


Además conviene dejar como mínimo una media alza siempre sobre la cámara de cría con miel.
 
2.      Poca ventilación y aireación del nido acompañado de frío y alta humedad

Las abejas son expertas para mantener la temperatura mas alta que el medio ambiente en épocas de mucho frío. Algunas razas hasta suspenden la postura y se quedan sin cría ya que esta requiere de más calor y humedad para sobrevivir que una abeja adulta. Si baja la temperatura comienzan a juntarse formando un bolo que se va compactando a medida que baja la temperatura ambiente. Con pequeñas vibraciones liberan calor que se conserva dentro del bolo. El calor es producto de la combustión de los alimentos La combustión libera dióxido de carbono y agua La colonia es muy probable que no sufra frío pero le es muy difícil el control de la humedad ya que esta no se evapora con facilidad y mas bien tiende a condensarse dentro de la colmena, A mayor cantidad de abejas con relación al espacio disponible mayor la condensación de humedad y si la colmena no tiene una debida ventilación externa y aireación interna, la situación se agrava. Si además está en la sombra en lugares de poca ventilación y alta concentración de humedad la combinación es explosiva derivando en una permanente situación de estrés de la colonia y un ambiente muy favorable para el desarrollo de algunas enfermedades como la ascoferosis, nosemosis, o loque europea.

La costumbre actual de retirarle toda la miel, de compactar el nido reduciendo el espacio a una sola cámara; pensando que de esta forma a las abejas les resulta mas fácil mantener la temperatura del nido y de paso economiza combustible (miel) para producir calor: Provoca la situación descripta anteriormente de poca aireación y alta humedad entre los panales.

Hay que colocar las colmenas en lugares parcialmente soleados o soleados, sin malezas, con el pasto corto, con buena ventilación y una buena aireación. Se debel dejar prácticamente todo el año las medias alzas sobre las colmenas y siempre suficiente miel de reserva.
  

3.      Alto ingreso de néctar acompañado de:

Intenso Calor, Alta humedad atmosférica, Mala ventilación y aireación de la colmena y falta de espacio para colocar y procesar el néctar
Cuando se corta la entrada de néctar las abejas se vuelven pilladoras y algo agresivas, pero cuando ingresa mucho néctar, -combinado con mucho calor, alta humedad atmosférica, poca ventilación del colmenar por malezas y otros obstáculos, mala aireación interna de la colmena y falta de espacio para colocar el néctar y procesarlo- se produce una sobrecarga de trabajo de día y de noche que agota a las abejas dejándolas prácticamente histéricas. Con abejas algo agresivas llega a ser muy peligroso manipular las colmenas en estas condiciones.

En estas condiciones de gran esfuerzo prolongado de las abejas, una verdadera situación de estrés, se produce un alto requerimiento de proteínas ya que baja rápidamente la tasa de proteína corporal de la abeja con la consecuente disminución de su longevidad. Si el polen consumido no tiene un alto porcentaje de proteína o es deficiente en algún aminoácido esencial la situación se vuelve traumática porque la cantidad de proteínas necesarias aumenta aún más.

El debilitamiento de las abejas, sumado a la pérdida de longevidad deja expuesta a la colonia a sufrir el acoso de los parásitos que encuentran más propicio el medio para invadir o contraer cualquier enfermedad. El mismo desconcierto que produce el gran esfuerzo de la colonia hace de que las abejas defensoras o sanitarias de la colonia, al tener que colaborar con la ventilación, la colecta de néctar o de polen, abandonen sus tareas habituales, dejando a la colonia expuesta al acoso de parásitos, bacterias, hongos o virus.

Si además se pretende cosechar o trasladar a las colmenas en estas condiciones la situación se puede volver incontrolable por el maltrato que reciben las abejas y lo tremendamente agresivas que se ponen. La única solución pasa por dar mas espacio, si, mucho espacio en la colmena donde colocar el néctar, tres, cuatro y cinco alzas o media alzas si fuera necesario para facilitar la aireación interna de la colonia y dotar de espacio suficiente para colocar gran cantidad de néctar que esta ingresando. Igualmente las colmenas deben estar en un lugar ventilado sin malezas. Si las colmenas cumplen con estos requisitos de buena ventilación, mucho espacio y buena aireación, simplemente hay que dejarlas trabajar y recién cosechar cuando paso el intenso flujo de néctar.


Muchos aconsejan colocar una nueva alza melaria después que se llenó la primera y dejan a la colmena permanentemente sin suficiente espacio para acopiar néctar, pierden la posibilidad de cosechar mas, molestan continuamente a la colonia la que se estresa por tanto acoso y falta de buena aireación y espacio para procesar el néctar.

Una variante parecida a esta situación se produce cuando se tienen periodos largos de veranillos en invierno con buen ingreso de néctar pero con pólenes deficientes como las floraciones tardías del eucalipto grandis o glóbulus. El apicultor logra cosechar algo de miel fuera de temporada a costa del debilitamiento de las abejas que terminan exhaustas y debilitadas por el intenso trabajo sumado al consumo de pólenes deficientes en el aminoácido isoleusina o de pólenes con bajo tenor de proteínas.
 
4.      Pocas nodrizas en el nido para tanta cría

Al fin del invierno las colmenas comienzan lentamente el incremento de la postura de sus reinas, manteniendo una relación equilibrada entre crías y abejas nodrizas -encargadas de alimentar las crías con jalea real producida de sus glándulas hipofaringeas-. Cuando el apicultor en el afán de adelantar la producción de abejas y salir mas temprano en la mielada, estimula la postura de la reina con jarabe diluido, las abejas nodrizas no alcanzan para aportar con suficiente jalea y tienen que colaborar las abejas mas viejas, que abandonan el pecoreo para alimentar crías. Al no haber pecoreadoras falta el ingreso de polen para las nodrizas y merma la producción de jalea real, baja rápidamente la proteína corporal de las abejas disminuyendo la longevidad de las mismas. En consecuencia mueren más abejas de las que nacen, y las que nacen son cada vez mas débiles, quedando expuestas a contraer enfermedades como en el caso anterior



Algo parecido se da cuando descuidamos mantener el equilibrio en la relación nodrizas cría al hacer nuestros núcleos.

Si retiro muchas crías abiertas y pocas nodrizas se reciente el núcleo y si retiro las nodrizas con cría cerrada dejo a la colmena madre en desequilibrio.

Es fundamental mantener el equilibrio de la colonia en todo momento y en especial al despegar en el inicio de la temporada. No hay que apresurarse para estimular a la reina, si se deja buena cantidad de reservas de miel las abejas sabrán estimular gradualmente a su reina a fin de despegar correctamente en primavera.
 
5.      Prolongado trabajo de mantener la organización del nido y de los panales después de excesivas y continuas revisiones

El solo hecho de ahumar la colmena hace que las abejas abandonen la habitual rutina y se precipiten a cargar el buche de miel. Si es lo único que se hace la interrupción dura poco tiempo, tal vez horas hasta que todas las abejas descarguen la miel y vuelvan a sus tareas normales, pero es probable que se nos ocurra abrir las colmenas para ver vaya a saber que: La postura, polen, panales bloqueados, sanidad o alimentar. Si todo se deja en el mismo lugar resulta menos traumático para las abejas, no obstante puede llevar un día reparar los panales desgarrados, limpiar la cría que sin querer se lastimó, volver a dejar todo ordenado. Si además de revisar se nos ocurre retirar algunos cuadros o cambiarlos de lugar el desorden es mayor, ordenarlo y adaptarse a la nueva disposición llevará de unos días a la colonia. Pero tuvimos que volver a abrir la colmena para alimentar. Curar, desbloquear, etc. Tanto manoseo hace que continuamente las abejas estén dedicadas a reparar los daños causados por la intervención del apicultor, que cree que está ayudando a la colonia y en realidad le está trayendo un trabajo extra y preocupación al tener que reordenar y reestructurar continuamente su nido. Es lógico que este esfuerzo continuo le produzca estrés. El mayor esfuerzo hace bajar las proteínas corporales, la longevidad y la vitalidad de la colonia. Además cada vez que las abejas tienen que abandonar sus tareas habituales descuidan la defensa de la colonia del ataque de depredadores, parásitos, bacterias, hongos, virus, etc.


Hay que molestar lo menos posible a las colmenas. Por lo general, los manejos que están de moda buscan rendimientos altos de cada colonia, para ello, el apicultor debe manipular excesivamente la colmena, hace muchas tareas que bien podrían dejar que lo hagan las abejas. En el afán de mejorar el rendimiento toquetea tanto las colmenas que termina estresándolas.
 
6.      Falta de agua con altas temperaturas

Otro elemento imprescindible para la supervivencia, a parte de los nutrientes, es el agua. Los 2/3 de la mayor parte de los organismos vivos son agua (en algunos más). El agua interviene en las reacciones químicas que mantienen la vida, como disolvente y también como refrigerante. En todas las reacciones se produce calor, y si este no es eliminado, la temperatura corporal iría subiendo poco a poco hasta “freír” a las abejas por dentro: las proteínas se coagulan por encima de los 45º C y pierden sus funciones. Las abejas tienen en sus antenas unos termo receptores, termómetros, conectados a nervios, que se activan cuando la temperatura sube o baja y envían mensajes a los ganglios cerebrales que provocan determinados comportamientos (ventilación, agrupación, acarreo de agua...)

Si la temperatura sube las abejas salen a por agua, la vierten en gotas en los panales y ventilan para que se evapore, esto “roba” calor y la temperatura baja a su nivel normal. Si no pueden controlara así, salen de la colmena y se sitúan bajo esta, a la sombra, para evitar que su actividad dentro eleve más la temperatura.

Si no pueden mantener constantemente en alguna zona del panal una temperatura de 35 ±1º C y una humedad relativa de alrededor del 80%, cesa la cría (esta se deshidrata con facilidad a través de su fina piel). Por ello se ven abejas recogiendo ávidamente agua al inicio de la cría, en primavera temprana, pues si falta agua en la colonia, la cría se paraliza.

Otro elemento que necesita agua es la respiración, el aire que entra en los sacos respiratorios se carga de humedad interna de las abejas, humedad que estas deben reponer. La excreción de residuos también consume agua. Si falta agua en el organismo de la abeja, porque no haya aportes, este intenta recuperarla de donde sea. Primero utilizará los tejidos que tienen mas agua: la hemolinfa (sangre), que se espesará. Esto mueve a su vez agua de los tejidos a la sangre. Los organismos vivos tienen prioridades, por lo que el flujo interno de agua se desvía hacía los órganos más importantes: el tejido nervioso y el respiratorio, sacándola de otros menos importantes: los músculos, los intestinos... Si este proceso sigue, la hemolinfa se vuelve tan espesa que el corazón ha de hacer más esfuerzo para bombearla, y circula mal por los capilares, lo que genera más calor, lo que consume más agua para regular la temperatura...

En estas condiciones las abejas se vuelven extremadamente sensibles a cualquier problema, y acaban pereciendo si el proceso no se detiene con el aporte de agua
En lugares donde no hay agua cerca para las abejas es conveniente colocar bebederos para que jamás le falte agua. Los que tenemos muchas lagunas cerca no valoramos la importancia del agua en la colonia de abejas pero hay lugares donde no se puede hacer apicultura sin colocar bebederos cerca de los apiarios.
 
7.      Falta de reservas de alimentos calóricos

Mi padre, un poco por costumbre y seguramente, como producto de su basta experiencia, siempre insistía en cortar la cosecha antes   y dejar a la colmena como mínimo, a esa fecha; un medio alza lleno de miel. Yo pensaba que el viejo exageraba, que desperdiciaba la oportunidad de cosechar más miel y que nuestros inviernos son muy leves y por lo tanto no necesitaban de tanta reserva, y después de todo, si faltara alimento, se lo daría en forma de jarabe. El resultado es que mi padre sin suplementar tenia un mejor desarrollo primaveral pudiendo inclusive cosechar miel de azahar y yo tenia que suplementar a partir de los primeros días de agosto para que las colmenas lentamente se desarrollen y me den una efímera producción de miel de una especie florar que la llamamos “flor de primavera”, por florecer en plenitud en los inicios de la estación. Mi padre jamás curó a sus colmenas, no fue necesario a pesar de que tampoco renovaba los cuadros con regularidad. Yo tuve varios brotes de nosemosis, cría yesificada, varroa y loque europea. 

Amigos apicultores, yo aprendí que debemos seguir el curso de la naturaleza y no renegar de ella.
Cuando las abejas tienen suficientes reservas mantienen un comportamiento relajado y no trabajan tanto en invierno, pero si dejamos a la colmena desprovista de reservas salen desesperadas a buscar alimentos, y si pueden, a robarle a otra colmena su reserva. Además las colmenas que no tienen reservas de alimento en cualquier época del año, son mucho más pilladoras que si tienen panales con miel ocperculada en una cámara melaria.

Es muy difícil que una colmena bien dotada, populosa, con mucho espacio y con suficientes reserva de miel y polen; se enferme. Ref. ¿Alimentar con miel o con jarabe? Mejor dejar reservas. El Autor

En conclusión, es evidente que por alimentar con jarabes de mala calidad, por mantener muy húmedas las cámaras de cría, provocar pillaje, incomodar y dar trabajo extra a las abejas generando estrés a las colmenas, estas se enfermen y el apicultor se vea obligado a utilizar fármacos que contaminan. Para que esto no ocurra, retira la reserva natural y reemplaza por alimento chatarra que debilita y le quita longevidad provocando un lento despegue primaveral que obliga otra vez a alimentar y suplementar con multivitamínicos.

Las abejas, después de sobrevivir millones de años sin la necesidad de la ayuda del hombre, más bien defendiéndose de éste depredador, lograron un sistema de auto inmunidad y se curan solas, hay que dejarlas hacer lo que ellas saben hacer y muy bien.

¿Que pasa si no dejamos reservas de miel y por alguna razón no podemos auxiliar a tiempo con sustitutos a las colmenas?

Cuando las abejas padecen falta de miel, falla el suministro de hidratos de carbono no pueden producir energía, sobre todo calorífica, y disminuye su capacidad de mantener 35º C constante, ± 1º C, en la zona de cría, es decir, se paraliza la cría. Si el problema continúa y se hace más grave, la temperatura de los panales que ocupan va disminuyendo, lo que vuelve más lentas todas las reacciones químicas de sus cuerpos; las trasmisiones eléctricas de los nervios (lo que ralentiza sus movimientos y su coordinación), la respiración, los movimientos musculares (lo que acentúa la disminución de la temperatura). Finalmente, cuando se llega a la frontera aproximada de los 12º C, las abejas quedan totalmente paralizadas por el frío y mueren, formando un grupo arracimado, introducidas de cabeza en las celdillas, en un intento desesperado de conservar mejor sus últimas calorías. Casi todos lo hemos visto alguna vez.

Hasta llegar a esa situación, el organismo de las abejas ha intentado producir energía calorífica de cualquier manera: primero, quemando sus reservas de grasa, que almacenaba en las células vacías de la espalda (al nivel del 2º anillo abdominal), y cuando estas escasean, quemando proteínas de los músculos, de los tejidos (intestino...). Se puede decir que el cuerpo se come a sí mismo. Esto provoca una disminución del peso corporal, que puede llegar a un 50% de su valor normal. Finalmente, solo quedan las proteínas de los órganos vitales y un mínimo de grasa que es imprescindible para el mantenimiento del nivel de las principales hormonas y el aislamiento de las terminaciones nerviosas que transmiten impulsos entre los tejidos, los órganos y los ganglios cerebrales. En este estado, las abejas pueden desaparecer con facilidad en el campo un día que puedan salir. Las que quedan en la colmena pueden presentar los mismos síntomas de falta de proteinas y destrucción de tejidos digestivos que si hubieran estado parasitadas por nosema, que es otra manera de perder proteínas.
 
8.      Deficiente alimentación proteica

Proteína corporal de la abeja:

El polen provee a la colonia de abejas de toda la proteína necesaria para el desarrollo del cuerpo y su normal funcionamiento. Las abejas utilizan la proteína existente en el polen fundamentalmente para el desarrollo de los músculos, glándulas y demás tejidos corporales.

Estas proteínas del cuerpo de la abeja pueden ser trasladadas de un lugar a otro de los tejidos de la misma. Por ejemplo, cuando una abeja deja de producir jalea real, la proteína pasa de las glándulas hipo faríngeas a las glándulas cereras y luego a los músculos de vuelo. A su vez la abeja tiene capacidad de almacenar proteínas a nivel de los cuerpos grasos.

Cuando se da un periodo de bajo ingreso de polen con ingreso de néctar las abejas nodrizas no pueden desarrollar correctamente las glándulas hipofaringeas y por lo tanto no pueden alimentar a las larvas con jalea real. En estos casos son las abejas viejas las que traslocan proteínas de los cuerpos grasos a las glándulas hipofaringeas y alimentan transitoriamente a las crías. Esto se puede dar por un corto tiempo. La intensidad de trabajo de la abeja nodriza determina mayor desgaste y a su vez la longevidad de la abeja. Cuanto mayor es el contenido de proteínas del cuerpo de la abeja mayor será la vida útil de la misma. Un caso extremo en las necesidades de polen se puede dar frente a cortes repentinos de flujo y aportes, cuando las abejas reducen el nido de cría rápidamente, llegando a utilizar en casos de escasez las larvas de zánganos y las de los bordes de los nidos como fuente proteica. Es en estas situaciones extremas en que se produce este tipo de canibalismo entre las abejas.

Contrariamente a lo que se cree, se ha demostrado que las abejas cuando nacen, todavía no han completado su desarrollo fisiológico y requieren de una alimentación proteica para el inicio del funcionamiento de las glándulas para alimentar a la cría, los cuerpos grasos y otros órganos como las glándulas cereras. Las abejas inician el consumo de polen a partir de las dos horas de nacer y tienen el máximo requerimiento a los 5 días para disminuir notablemente a los 8 a 10 días, para suspender casi totalmente a los 15 a 18 días cuando se prepara para realizar las tareas fuera de la colmena. La cantidad de polen consumido por la abeja nodriza depende de la época del año y de la cantidad de cría a alimentar. Los momentos de máximo consumo se dan al inicio del flujo de néctar cuando está muy desarrollado el nido de cría. La cantidad de polen que consume anualmente una colmena es variable pero oscila entre 20 y 50 Kg.

Cuando la abeja realiza un esfuerzo en condiciones normales consume hidratos de carbono, pero cuando este esfuerzo es máximo como en las mieladas de eucalipto, el aporte de aminoácidos esenciales y de proteínas para sostener y reponer adecuadamente todo el desgaste muscular, es de suma importancia. En este momento es fundamental la concentración de proteína cruda del polen que consume la colmena y los niveles de aminoácidos esenciales del mismo. Los pólenes de eucalipto difieren en cuanto a su composición proteica. Los hay con muy baja concentración de proteína cruda y muy bajos niveles de Isoleucina particularmente.

Esta composición y sobre todo los niveles de proteína cruda, son fundamentales en la fase de preparación de la colmena (pre-mielada), pues afectan significativamente la longevidad de la abeja, llegando hasta disminuir en un 50% la misma. Este hecho es muy importante porque impide llegar a grandes poblaciones en la colmena; y lo que es más, cuando la abeja llega a pecoreadora le quedan ya unos pocos días de vida. En consecuencia, se disminuye en mucho la capacidad de pecoreo de la colmena. Los niveles bajos de Isoleucina a su vez potencian estos efectos. 

Las abejas necesitan pólenes con por lo menos 20% de proteína cruda. La mayoría de los pólenes de eucalipto presentan niveles de proteína entre el 18% al 30 %, dependiendo de la especie, localización, condiciones climáticas, etc. El polen de eucalipto maculata tiene de 25 a 33% de proteína por lo que es considerado muy bueno para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de la colonia en periodo de máximo esfuerzo como normalmente es un periodo de alto flujo de néctar de eucalipto. El polen de los pinos tiene del 5 al 7% de proteínas por lo que es una fuente de alimentos nutritivamente pobre.

Las abejas pueden llegar a tener altos niveles de proteína corporal con porcentajes de proteína cruda superiores a los 80%. Cuando llegan a este nivel son fuertes, longevas y con gran capacidad para pecorear mucha miel. Paralelamente podemos encontrar colonias con un porcentaje inferior al 30% de proteína corporal, siendo en este caso abejas de corta vida, susceptibles de contraer loque europea, nosema y son muy malas productoras de miel.

El nivel de proteína corporal es muy importante durante el otoño de manera tal que las abejas puedan controlar bien a nosema, invernar en condiciones saludables y desarrollar rápidamente la colonia en la primavera siguiente.

El nivel de proteína corporal se reduce con la producción de miel, de cera, en clima muy caluroso o muy frío y especialmente con el desarrollo de la cría en primavera. Esta proteína cruda se incrementará en la medida que entre polen con más de 20% de proteína cruda digestible y que las abejas no estén estresadas por un gran flujo de néctar, o condiciones adversas del clima. Ref.: Apicultura en Eucalipto PREDEG Uruguay
Hambre de Proteínas:

Cuando las abejas padecen falta de polen, bien porque no haya, o porque el que hay no tiene los nutrientes adecuados (por sequía, polen de eucalipto, gramíneas, pino, por ejemplo), las reacciones químicas de formación de grasa a partir de los hidratos de carbono no se dan y no pueden acumular suficiente cantidad de ésta en su cuerpo.
Si tienen hidratos de carbono, miel, pueden quemarlos para producir calor, pero les faltarían elementos necesarios para la producción de hormonas y enzimas que controlan procesos importantes: la fabricación de jugos digestivos, el sistema inmunológico, el aislamiento de los conductos nerviosos, la producción de jalea real (con lo que paralizarán la cría), la producción de cera...

La falta de polen, también provoca en el organismo de las abejas “hambre de proteínas”, que tratan de solucionar extrayendo proteínas de donde las haya, fundamentalmente del músculo y los intestinos. Esta situación puede provocar daños celulares en estos tejidos, con la consiguiente disminución del peso corporal, y la posible observación de tejidos dañados (como el digestivo) que deja de producir jugos digestivos y queda con daños que pueden confundirse con lesiones de parasitósis por nosema.

Paralelamente a ese proceso orgánico hay un aumento del instinto de recolección de polen, lo que hace que, si no lo encuentran, recolecten cualquier cosa que se le parezca (harina, polvo de paja, polvo de los piensos para ganado, e ¡incluso aserrín de madera!). Algunas de estas sustancias pueden alimentarles algo (como el pienso de lechones), otras poco o nada (paja, aserrín...).

 Todo esto hace que las abejas se vuelvan mucho más sensibles a cualquier problema que pueda afectar a su supervivencia: enfermedades, intoxicaciones por plaguicidas, meteorología desfavorable...

Es muy importante mantener a las abejas con alto contenido de proteína corporal al inicio de la mielada y en casos de máxima exigencia como podría ser la producción de miel en el eucalipto puede llegar a ser muy útil suplementar las colmenas con polen o sustitutos a fin de mantener alto el nivel de proteínas corporales ya que de ello depende la longevidad de las abejas y su futuro despegue primaveral.
 
9.      Colmenas mal diseñadas y mal ubicadas

Ubicación de la colmena fuera de las zonas geopáticas; b) Incorrecta orientación de los panales fuera del N-S; c) Inadecuada posición de los panales según Housel; d) Celdillas muy grandes en la cera estampada; e) Mucho o poco espacio entre panales de cría.

Las colonias ubicadas en colmenas en las condiciones expuestas en el título de este apartado viven en un permanente estado de estrés. Son más agresivas y susceptibles a parasitarse o enfermarse.

Las abejas en la naturaleza eligen los lugares en el que asentarán su nido y no siempre concuerda con lo que nosotros creemos que es mejor para ellas. Parece caprichoso, muchas veces noté que en vez de entrar el enjambre en una colmena vacía armada con 10 cuadros limpios labrados, optan por ocupar un cajón vacío contiguo, roto y lleno de mugre. Todos los años dejo al costado de un viejo camino vecinal nucleos viejos con cuadros labrados para cazar los enjambres migratorios de estación, a los pocos días controlo los que están cargados para retirarlos luego. Ocurrió que en un sector, después de haber ingresado los enjambres, unos 10 aproximadamente en un recorrido de unos 100 metros, cuando fui a retirarlos ya no estaban mas, se fueron y dejaron vacío el lugar. En ese trayecto de 100 metros no quedó ninguno.

“Yo no creo en las brujas pero de que las hay las hay”, le contesté a una niña que me preguntó si yo creía en las líneas de Hartmann y Curry. Algo hay que influye en las colonias y que hace que las mismas prosperen un lugar y en otro no. Hay alguna razón para que los enjambres prefieran la caja vacía y no una con panales labrados. Seguramente que debe haber alguna explicación a la huida de los enjambres que entraron en las cajas y después en forma masiva las abandonaron. Hay lugares preferidos para anidar por los enjambres y otros donde jamás bajan ¿Serán las fuerzas magnéticas como dicen Hartmann y Curry? Hay algo que influye sobre la abeja para que esta se sienta más cómoda en un lugar que en otro. Podrán ser las fuerzas magnéticas o no, pero lo importante es saber detectar los lugares preferidos por las abejas en forma natural, antes de ubicar nuestros colmenares.
Dicen que en la naturaleza las abejas construyen los panales en sentido norte sur magnético y no de este a oeste como acostumbramos colocar los apicultores, y a decir verdad casi todas las colonias silvestres que observé tienen esa posición norte sur de sus panales al menos en el nido de cría.
Muchas veces le reclamé a mi proveedor de cera estampada que me estaba vendiendo una cera de mala calidad porque las abejas me la rechazaban, hacían un panal pegado a cada cara de la cera estampada y no estiraban las celdillas, pero después de leer a Ed y Dee Lusby llegué a la conclusión que las abejas naturales capturadas son mas chicas y no pueden estirar las celdillas artificiales mas grandes que tiene la cera estampada. O tal vez no respeté la posición correcta de colocar los panales según Michael Housel. En parte mi padre solucionaba este inconveniente colocando una tira de cera junto al cabezal y dejaba que las abejas labren los panales a su gusto.
Siguiendo el pensamiento de Ed y Dee se me ocurrió medir el tamaño de 10 celdillas de los panales del nido de las colonias silvestres y para sorpresa encontré que tienen alrededor de 4.9mm, lo que significa que las celdillas son significativamente más pequeñas que las que trae la cera estampada.

Medí también la separación entre panales de cría y¡... ! ¡Mas sorpresas!, Midieron entre 3.3 cm y 3.4 cm de distancia entre sus ejes, contra 3.6 cm que tienen mis cuadros. Yo que siempre observé la naturaleza y traté de imitarla estaba manejando colonias con cera estampada cuya celdilla es mas grande que las que tienen las mismas colonias en estado natural, si bien a la mayoría de los cuadros se le colocó una tira de cera estampada y no la totalidad de la plancha permitiendo a las abejas labrarlas al tamaño de su instinto. Pero la distancia entre panales, ¿Cómo se me pasó? Leí que algunos sugieren utilizar 9 cuadros en la cámara de cría y sin embargo respetando la distancia natural que tienen los panales podría utilizar 11 cuadros en la cámara de cría.

Poco después buscando mas información sobre el paso de la abeja y distancia entre panales, leí un artículo de Ed y Dee sobre la posición que había observado Michael Housel de los panales en las colmenas salvajes y realmente comprendí mi gran desconocimiento de muchos de los secretos que guardan las abejas en sus estructuras naturales que todavía debemos estudiar. Michael Housel de Orlando Florida descubrió que hay una constante en la posición de la “Y” que se forma en el fondo de las celdillas de los panales. Todas las caras que miran hacia fuera tienen la “Y” con la abertura hacia arriba y las caras que miran hacia adentro las tienen en posición invertida “A”. La cera estampada respeta este principio observado por Housel y podemos ver que de un lado están con la “Y” hacia arriba y del otro para abajo. Michael Housel observó además que las colmenas salvajes labran al comienzo un panal central con las “Y” en ambas caras mirando hacia abajo. ¿Cuan lejos estamos de los principios naturales que rigen la conducta instintiva de las abejas al labrar sus nidos? ¿Cómo nos alejamos tanto? Cuando hace mas de 100 años, los apicultores percibieron que hay que respetar la posición de las “Y” al fabricar las ceras estampadas, ¿Cómo no se dieron cuenta de que en las formaciones naturales hay que respetar una posición determinada?

Todas estas situaciones se dan en nuestras colmenas y sin excepción, todas producen en mayor o menor medida; molestia, incomodidad, fastidio, mayor esfuerzo, falta de resistencia a las enfermedades, etc.

Las colonias que no cumplen con esas condiciones que impone la naturaleza, que viven a contramano de las leyes naturales; son mas agresivas, cambian seguido su reina, o enjambran, se llenan de parásitos, y/o enfermedades. En una palabra, viven en un estado de estrés permanente.
Esto en parte explicaría por si solo el porque una colonia que se instala a voluntad en el bosque no sufre de enfermedades y las colonias que nosotros cuidamos son muy propensas a parasitarse o enfermarse.

  10.  Una reina deficiente

No se si se puede incluir como estado de estrés en la colmena situaciones muy parecidas a las anteriores, que también son la antesala a las enfermedades de la colonia, pero que no producen un dolor o sufrimiento aparente de las abejas, me refiero a las reinas deficientes, 
aquellas que por alguna razón ya no ponen tantos huevos y no son tan atractivas para las abejas. Puede ser que ya sea vieja o que se haya fecundado con pocos zánganos, tal vez no tuvo una buena alimentación en su estado larvario, etc. Los antibióticos al igual que la intoxicación con insecticidas disminuyen el rendimiento de la reina al 50 %.

Una colonia con una reina deficiente se mantiene siempre débil, desganada, con muy poca capacidad para defenderse de los depredadores, con frecuencia cargada de polen en exceso en los panales o miel cerca del nido que no es retirada por las abejas para dar lugar a la postura de la reina. Una reina deficiente libera menos feromonas y la falta de feromonas indica a los enemigos que esa colonia es débil, con pocas defensas, hace que los depredadores estén al asecho, (polilla, algunas hormigas, incluso las abejas para pillar o saquear). El ingreso de enemigos -parásitos, enfermedades, depredadores, saqueadores, etc. -en la colmena, se ve favorecido por un estado de estrés o de reina deficiente. A su vez, la presencia de parásitos, depredadores, saqueadores abre las puertas al ingreso de virus, bacterias, hongos, y otros.

Pero sin lugar a dudas todo comienza al someter a la colonia a una situación de estrés o permitir por mucho tiempo la presencia de una reina deficiente.
Comentario final
Siempre pensé que deberíamos respetar las reglas que nos impone la naturaleza. Que el hombre en su afán por superarse casi siempre quiere imitar a Dios, en cierta forma se siente un poco Dios; Creador, inventor, transformador, dueño de la vida, patrón del universo. Pero en su afán por sentirse un poco Dios, se olvida que las cosas en la naturaleza no están hechas por azar, que cada especie ocupa su lugar en la rueda de la vida, que cada vida tiene un rol a desempeñar y para poder cumplir con ese rol, necesita que se respete su forma de vida adaptada al medio por millones de años, en el caso que nos ocupa, la vida de la colonia de abejas.

El hombre busca utilizar los recursos que le brinda la naturaleza en su beneficio y no está mal que se intervenga en cierta medida en el ciclo natural, pero siempre que respete el equilibrio interno elemental para la vida del organismo y el externo, en su relación con el medio ambiente.
¡Cuán lejos están nuestros manejos de la colmena, de la forma de criar que tiene la naturaleza! ¿Por qué no respetar la evolución natural que en millones de años seleccionó colonias adaptadas al medio, capaces de defenderse solas sin la ayuda del hombre, o como ya expresé, a pesar de la intervención del hombre?.

Por Orlando Valega    

SINDROME DE DESPOBLAMIENTO DE COLMENAS


Síndrome De Despoblamiento De Colmenas

 
 Ninguna duda que el despoblamiento de las colmenas es consecuencia de un cóctel de causales , todas producidas de manera directa o indirecta por el hombre. Y que la solución al problema de despoblamiento pasa por un manejo mas amigable con la naturaleza de la apicultura, pero también de la agricultura, silvicultura, ganadería etc., Cuanto mas nos alejamos de los manejos naturales mas rápido se rompe el delicado equilibrio que reina entre las especies en la naturaleza. Como apicultores tenemos la ventaja de que la abeja sobrevivió por millones de años y se adapto a todos los desajustes del hommo. Lo llamativo es que todavía no logramos aniquilar a la especie Apis Mellifera a pesar de todo el esfuerzo que hacemos para lograrlo. Lo grande es la admirable resistencia al maltrato que tiene la abeja y por eso la admiro y me alienta a seguir pregonando un manejo que se aproxime a la interacción que hay en forma natural entre la abeja y el medio.

Diría que contribuyen al despoblamiento de las colmenas lo siguiente:
1.      Los manejos antinaturales lograron el avance de las enfermedades, que se hicieron resistentes por el uso indiscriminado de los fármacos.
 
2.      La disminución de los ambientes naturales, el incremento urbano, los monocultivos, cultivos de especies no atractivas para la abeja, son causantes de disminución de la aptitud de los ambientes para la apicultura.
 
3.      El uso indiscriminado de los fitosanitarios diezmó las colmenas. Ej: neurotóxicos imidacloprid y fipronil (Confidor, Gaucho, Regente).
 
4.      Los herbicidas   
      
 5.     El Monocultivo que obliga a la abeja a consumir el polen de una sola especie, en la mayoría de los casos insuficiente en algún nutriente.
     ”El tejido linfático produce encimas y péptidos que se encargan de la defensa del organismo atacando las bacterias, virus, y todo cuerpo extraño que intente introducirse en las células de la abeja.
Las royalisinas y las jelleínas están en la jalea real, y actúan específicamente inhibiendo la multiplicación d la bacteria de la loque americana, Paenibacillus larvae.
Para que se produzcan estas enzimas y péptidos es necesario que el organismo tenga una buena nutrición y en ese sentido son los aminoácidos presentes en las proteínas que consume la abeja las responsables de que este proceso sea eficiente. Las proteínas y aminoácidos la abeja lo consigue del polen de las flores que colecta y puede suceder que este, al ser de una sola especie, no contenga alguno de los aminoácidos esenciales que requiere una adecuada nutrición y por ende la formación de estas enzimas y péptidos tan importante en la defensa de la abeja Mas triste es aún la situación todavía si es insuficiente el consumo de proteínas en la colonia por que se ven comprometidas todas las funciones vitales de la misma “
 6.      El avance entre comillas de la selección genética que obtiene mucha especialización pero poca diversidad genética haciendo menos rustica a la abeja y susceptible a toda contingencia.
 
7.      Manejos de la colmena a contramano de las necesidades de la abeja y de los estímulos de la naturaleza;
    a)    Como el hecho de retirar toda la miel dejando sin reservas a las abejas estresadas y desprotegidas. 
    b)    Estímulo de la postura en momentos en que la naturaleza indica a la abeja el inicio del periodo de receso. 
    c)    O en momentos en que todavía no hay suficiente aporte natural obligando a las abejas a un trabajo extra que la estresa y debilita. O se ve obligada a calentar un nido mas grande de lo que puede.
    d)    Alimentar las colmenas con sustitutos de polen “Carentes de la flora microbiana del polen amasado por las abejas que les provee de la flora intestinal imprescindible para su protección contra las enfermedades”.
    e)    Reproducción exagerada de colmenas y con métodos antinaturales (Se reniega de la enjambrazón siendo que es el método natural de reproducción.
    f)    Alimentación Calórica artificial muy líquida que humedece en exceso la cámara de cría haciendo el medio propicio a contraer enfermedades como nosemosis.
 


 8.      Reproducción de colmenas fuera de la estación óptima logrando reinas mal fecundadas.
 
9.      Inadecuado manejo genético de la colmena produciendo cruces consanguíneos.
 
10.  Colocar más colmenas de lo que tolera el medio en que fueron ubicadas.
 
11.  Apiarios con muchas Colmenas juntas susceptibles a trasmitir las enfermedades.
 
12.  Manejos estresantes de la colmena como pueden ser:

    a)    Poca ventilación y aireación de la colmena acompañada de intenso calor
    b)    Poca ventilación y aireación del nido acompañado de frío y alta humedad
    c)    Alto ingreso de néctar acompañado de: Intenso Calor, Alta humedad atmosférica, Mala ventilación y aireación de la colmena y falta de espacio para colocar y procesar el néctar
    d)    Pocas nodrizas en el nido para tanta cría
    e)    Prolongado trabajo de mantener la organización del nido y de los panales después de excesivas y continuas revisiones.
    f)    Falta de agua con altas temperaturas
    g)    Falta de reservas de alimentos calóricos
    h)    Deficiente alimentación proteica
    i)    Colmenas mal diseñadas y mal ubicadas:

    I)     Ubicación de la colmena fuera de las zonas geopáticas;
    II)    Incorrecta orientación de los panales fuera del N-S;
    III)   Inadecuada posición de los panales según Housel;
    IV)   Celdillas muy grandes en la cera estampada;
     V)    Mucho o poco espacio entre panales de cría.
 


13.  El cambio climático y el aumento de la temperatura alteró el régimen de lluvias apareciendo regiones con grandes lluvias y otras con una sequía atroz. (Todas situaciones estresantes para las colmenas lo que repercute directamente en su salud).
Podría seguir con la lista hasta el cansancio pero lo que realmente importa es que deberíamos comprender a la madre naturaleza primero y después dedicarnos a producir, con la consigna de que todo lo que hagamos esté en concordancia con los principios que la rigen.

“Siempre pensé que deberíamos respetar las reglas que nos impone la naturaleza. Que el hombre en su afán por superarse casi siempre quiere imitar a Dios, en cierta forma se siente un poco Dios; Creador, inventor, transformador, dueño de la vida, patrón del universo. Pero en su afán por sentirse un poco Dios, se olvida que las cosas en la naturaleza no están hechas por azar, que cada especie ocupa su lugar en la rueda de la vida, que cada vida tiene un rol a desempeñar y para poder cumplir con ese rol, necesita que se respete su forma de vida adaptada al medio por millones de años, en el caso que nos ocupa, la vida de la colonia de abejas.


¿Cuán lejos estamos con nuestros manejos de las colmenas de la forma natural de criar que tiene la naturaleza? ¿Por qué no respetar la evolución natural que en millones de años seleccionó colonias adaptadas al medio, capaces de defenderse solas sin la ayuda del hombre, o como ya expresé, a pesar de la intervención del hombre?" (Volver a lo Natural) del autor.

Por ultimo, el control biológico puede acarrear algún riesgo, pero prefiero mil veces el control biológico al control químico.


Orlando Valega

domingo, 7 de abril de 2013

FUSIÓN DE COLMENAS Y PILLAJE


Fusión de colmenas y pillaje.


  Entre las tareas que realiza el apicultor en esta época del año, es la preparación de las colmenas para la próxima invernada, figura la fusión de colmenas, con el fin de evitar mortandad de las colonias débiles durante el invierno por carecer de la población adecuada en el nido.
Este inconveniente surge porque se ha mantenido durante la temporada, colmenas que no lograron desarrollarse lo suficiente como para poder producir, habiendo quedado escasamente en condiciones de cámara de cría.


Por tal motivo, las colmenas débiles deberán reunirse a otras que tengan buena población, pues el apicultor sabe que si las inverna en forma individual, las mismas no tendrán posibilidades de sobrevivir con provecho para el productor, y por el contrario le provocará tanto pérdida de tiempo como de abejas y panales, siendo al mismo tiempo campo propicio para pillaje y enfermedades.
El método más común para realizar la fusión de colmenas es por medio de la colocación de un papel de diario con varias perforaciones sobre una rejilla excluidora; ambas cosas se colocan entre una colmena fuerte y otra débil, en este caso se elimina previamente la reina de la colmena débil. Distinto es el método a utilizar cuando el apicultor decide conservar la reina de la colmena débil; en este caso se utiliza una tabla Hudson, la cual consta de una malla metálica tipo fiambrera, por medio de la cual permitirá que la colmena débil reciba la temperatura de la colmena fuerte que se encuentra en la parte inferior.
También se da el caso que el apicultor haga una piquera adicional en el cajón de arriba en sentido inverso a la piquera de la cámara inferior, para evitar pelea.

Resumiendo: al realizar este tipo de movimiento, el apicultor no solo va a evitar mortandad durante la invernada, sino que también no sufrirá la pérdida de panales obrados por la acción de la polilla. Asimismo, es conveniente que el apicultor trate en lo posible de no llegar a este extremo; tener que fusionar colmenas en esta época del año.
Para ello, tomando las previsiones del caso, esta tarea es conveniente realizarla cuando comienza la mielada, ya que es el momento exacto donde el apicultor ya sabe que colmena entra en producción y cual no; y por tal causa ya no justifica tenerla y mantenerla.
De esta manera, haciendo la depuración del colmenar en forma adecuada, habrá solamente colmenas productivas y simultáneamente, se evitará pérdidas de tiempo en el manejo de colmenas debiles, las cuales no brindarán ningún beneficio.

Pillaje

Como es de conocimiento del apicultor, esta es la época propicia en la cual se genera el pillaje en las colmenas.

Este hecho ocurre porque ha comenzado a decrecer la floración y la abeja recolectora, que a esta altura de la temporada (abril-mayo, según zonas) aún tienen buena cantidad, se encuentra con que no puede acopiar néctar como tiempo atrás. Esta situación provoca que parte de esas recolectoras queden merodeando el colmenar, a la espera que surja la posibilidad de poder atacar, para robar alguna colmena que no esté bien poblada o bien que tenga característica de núcleo.

El apicultor sabe cuales son las consecuencias que origina el pillaje; como saldo de este encuentro queda gran cantidad de abejas muertas, tanto las defensoras, incluida la reina, como las invasoras, y la colmena atacada totalmente desprovista de miel, quedando sobre el piso de la colmena, además de las abejas muertas, un colchón de opérculos roídos, que son las celdas que almacenaban la miel.



El apicultor, a fin de evitar en gran medida que ocurra esta situación, toma las precauciones del caso, fundamentalmente en lo referido a la reducción de las piqueras, más que nada en aquellas colmenas que no han logrado desarrollarse totalmente a nivel de producción, como también en el caso de haber hecho núcleos tardíos, ya que estos tienen la equivalencia de colmenas débiles. Reducir la piquera significa dejar una sola abertura donde, como máximo, puedan pasar 2 abejas juntas, no más.
Además, y en la medida de sus posibilidades, el apicultor trata de tener el material de las colmenas en buenas condiciones, es decir, sin rajaduras, agujeros y todas aquellas imperfecciones que permitan que puedan ser atacadas por las obreras pilladoras.
Si el apicultor detecta que una o varias colmenas están siendo atacadas por abejas pilladoras, actúa de la siguiente manera con el propósito de desalentar a las invasoras: prepara el ahumador con un combustible que produzca humo denso utilizando, por ejemplo, trapos viejos, estopa, o material de colmenas en desuso que contengan restos de propóleos.

 En la medida que ahuma continuamente la entrada de la colmena atacada y reduce la piquera a su mínima expresión, colocar sobre la plancha de vuelo un puñado de  de hojas largas, regándolo con agua; si al agua se le agrega un poco de ácido fénico, su efecto contra las pilladoras será mucho más eficaz.

Si el apicultor tiene el colmenar siempre en el mismo lugar, sabe perfectamente en que época comienza el pillaje, tanto por el tipo de floración silvestre como por la actitud de las abejas, y con este panorama toma los recaudos necesarios para evitar esta situación.
Asimismo, es conveniente tener en cuenta que si hay que alimentar artificialmente a las colmenas, se debe tener sumo cuidado en no derramar jarabe fuera de las mismas, para no incitar el pillaje.

 José Antonio Pérez
 www.todomiel.com.ar

sábado, 6 de abril de 2013

EL REGRESO A LA CELDILLA NATURAL

Introducción
Un amigo me ha dicho : "  mediré el tamaño de las celdillas de obreras, pero no el de la cera estampada. Resultado : entre 786 ey 827 celdillas por decímetro cuadrado (por las 2 caras, o dicho de otro modo : celdillas entre 5,3 y 5,4 mm) ".

Respuesta y puesta a punto :

Actualmente disponemos de muy pocos medios de lucha contra varroa y mucho menos medios biológicos eficaces. La indispensable pero difícil selección de abeja resistente se aventura larga y complicada. Razón de más para interesarse sobre la "pequeña" celdilla de abeja considerada " natural " y, se insinúa, culpable de limitar a la Varroa. Veamos algunos de los aspectos de este nuevo objetivo del interés apícola. 

Un error básico consiste en decir que las eventuales " grandes " celdillas que pueden construir libremente las abejas salvajes son celdillas realmente naturales., o, dicho de otro modo, genéticamente modificado.

En efecto, como la abeja utiliza su cuerpo para medir, apreciar y construir sus ceras, es normal que las celdillas que construye sean a escala de su cuerpo. Más concretamente, los cuerpos son en general un poco más pequeños que la celdilla donde la abeja ha nacido. Por consiguiente, el regreso hacia la celdilla llamada natural no se podrá hacer más que " PROGRESIVAMENTE ".
Pero, entiéndase bien, no en una colmena que tiene tamaños de celdillas demasiado dispares, como bien ha señalado Dominique  micheletto  (criador francés afincado en Chipre) que pone a sus enjambres cera estampada exclusivamente con pequeñas celdillas para conseguir la transición.

Los primeros " pequeños " ensayos que he realizado personalmente han obtenido éxito porque tenía, excepcionalmente a mi disposición una línea de abejas, de un lejano origen meda, que por un cruzamiento recesivo, ha regresado por azar a una talla relativamente pequeña. Las abejas de esta línea colocadas únicamente sobre cera estampada en 4,9 mm la han estirado sin el menor problema. En general la transición es bastante más difícil.
Dicho esto, es también verdadero que la abeja es " flexible " en cuanto a la talla de las celdillas que ella edifica. Las de las partes superiores, que son las que almacenan la miel, pueden medir, para abejas europeas, hasta 5,2 - 5,3 mm, mientras que en el nido de cría es de 4,8 - 4,9 mm (medidas tomadas en 1890, antes del ensanchamiento de las celdillas).

La talla de las celdillas varía un poco, según las diferentes razas. Las abejas Africanizadas son conocidas por el tamaño pequeño de sus celdillas, proporcionalmente más pequeñas (entre 4,6 y 4,9 mm). Las ceras estampadas para la abeja africanizada son por lo tanto más grandes, de 4,8 a 4,9 mm, que las que ellas mismas construyen, de 4,6 mm.

La diferencia de talla de la abeja Africana en relación a la europea es, en definitiva, menor en 1890 que en 2013. Las medidas morfológicas hechas sobre abeja europea sont décalées, incluso las artificiales, porque se han acomodado a este "ensanchamiento" realizado por el apicultor. Por el contrario se ignora si las pequeñas celdillas de construcción salvaje por la abeja africanizada son la base de este "principio" de resistencia que ella manifiesta. Algunos han llegado a plantear la cuestión de si las viejas ceras de celdillas pequeñas no sería el secreto de los enjambres silvestres alojados en diferentes refugios..



En 1880-1890, antes de los primeros ensanchamientos de la cera estampada (considerados 100 años después como "manipulaciones"), la medida para la abeja europea era entre 4,8 y 4,9 mm. En el 2013 no es pues aberrante querer dar a nuestras abejas, no un tamaño de celdilla elaborado por una lógica humana conocida por su antropomorfismo, sino todo lo contrario, el tamaño que genéticamente la abeja tiene fijado desde siempre.

En efecto, el ensanchamiento de la celdilla de abeja ha preocupado a los apicultores durante algunos decenios, concretamente entre 1890 y 1930. Fue Baudoux, creo, el mayor defensor de este invento. Se obsesionó con el slogan "cuanto más grandes nuestras abejas, mejores serán nuestras cosechas”. Es necesario reconocer que ciertos investigadores, amaters por lo general, señalaron que a partir de celdillas de 5,75mm se producen graves desequilibrios

En los años siguientes a la guerra, un Sueco había incluso conseguido "fabricar" una abeja tan grande como un avispón. A parte de una corta y aterradora noticia sensacionalista, nada más se supo de esta abeja gigante con la que el vulgum pecus -así en el original- se aterrorizaba por sus posibles picaduras hitchconianas.

Señalemos que los Lusby, apicultores profesionales de los U.S.A. (http://www.beesource.com/pov/lusby) han constatado que al reducir el tamaño de la celdilla, la presión de varroa en ciertas colmenas (1) disminuye fuertemente hasta el punto de no tener necesidad de administrar ningún tratamiento. Luego otros apicultores como la Sueca Oesterlund han hecho las mismas constataciones.


A este respecto, se debe resaltar el noble " integrismo " (una vez no hace costumbre) de los Lusby, que no han utilizado el menor tratamiento, ni contra la acariosis ni contra varroa. Con la primera plaga, sus 1 000 colmenas se quedaron en 400. Al introducir celdillas de 5,1 mm, su colmenar rápidamente alcanza los 900 enjambres.

Con la segunda calamidad, la varroa, se quedaron con 104 unidades, pero una segunda reducción del tamaño les ha permitido rehacer completamente sus apiarios. Desde entonces las pérdidas son excepcionales.

Antes de cantar victoria conviene añadir rápidamente que un " gran número (!!!) de colmenas se niegan a este regreso, es decir, al tamaño de las celdillas original. Es más, se vuelven, como por azar, muy sensibles a varroa.
Para estas colmenas es posible admitir que el tamaño de la celdilla agrandada se encuentra ya adquirido genéticamente, pero la persistencia de la sensibilidad de estas colmenas a varroa ha hecho que hayan desaparecido. No olvidemos que no han recibido tratamiento de ningún tipo. Dicho de otro modo, la selección natural, en toda su radicalidad, renace así con todos sus derechos.

Que yo sepa, todos los apicultores que se han negado a tratar, cada por su razón, no han constatado ningún " nacimiento " de resistencia a la varroa. Todas las colmenas están muertas, cada una a su manera, pero sin excepción alguna. Allí donde el conjunto de la cabaña apícola ha muerto, toda selección se vuelve ilusoria. Las cepas llamadas " resistentes a varroa " que me han sido confiadas están todas muertas, aniquiladas por la varroa. Ni siquiera me ha sido posible cruzar, mediante ensayo, dos de estas " cepas resistentes " por lo rápida que ha sido su desaparición.

Sin ninguna duda, los resultados obtenidos gracias a las celdillas pequeñas dejan ver una verdadera posibilidad: la de la selección por el apicultor, si efectivamente al reducir las celdillas al tamaño llamado natural y absteniéndose de tratar, se terminaría por seleccionar una cepra bastante más resistente (tolerante a varroa, por lo tanto sin sucumbir). En realidad no se está haciendo otra cosa que lo que hizo el Hermano ADAM cuando la acariosis diezmó sus colmenas entre 1917 y 1919.

Si la celdilla llamada natural nos presenta efectivamente esta posibilidad, es posible esperar que por fin el apicultor dispone de útil concreto de selección o la causa y el efecto serían claramente establecidos. Ésto no es lo mismo que esforzarse en el recuento de varroa con la ayuda de los múltiples métodos disponibles.



Nadie parece conocer las causas exactas que provocan una disminución de varroa en la celdilla de talla natural. Algunos hablan de falta de espacio, otros, como yo, piensan que la reducción del tamaño de la celdilla tendría como consecuencia un ligero aumento de la temperatura del nido de cría. En efecto, para una celdilla que mide 5,75 mm, hay 700 celdillas por dm2, mientras que para 4,8 mm hay 000 celdillas por dm2. Por lo tanto, cuanta mayor densidad de puesta, mayor temperatura en el nido de cría podrá acumularse. Dejando aparte las habladurías, estas elucubraciones teóricas no son sólo puras suposiciones. Por el contrario, si mis informaciones son exactas, la abeja india, la cerana, tendría una temperatura de puesta superior en 2°C en relación con nuestra abeja. Esta pequeña diferencia sería suficiente para desviar a las varroas de las celdillas de obreras a las de zánganos.

Los defensores de la celdilla pequeña consideran además que las constataciones de Baudoux se revelan inexactas en lo referente al aumento del 10 % de los rendimientos en miel si se aumenta el tamaño de la celdilla. Lo contrario sería verdadero porque la "pequeña abeja" ofrece menos resistencia al viento y dispone, para una misma colmena, entre un 25-30 % de abejas de más;

La cuestión que se presenta : " Está permitido decir que disponemos de un nuevo medio de lucha biológica contra varroa ? ".

La respuesta es " NO ".


Es necesario controlar si no nos encontraremos, sino ante una mentira, si ante conclusiones precipitadas o incluso delante de uno de esos casos particulares tan frecuentes en apicultura. Sean las que sean las conclusiones en Suecia, Alemania o los USA, no tienen que ser las mismas en nuestro país. Ya se han visto demasiados medios, sistemas, medicamentos milagrosos, etc… zozobrar para perder toda ansia ante cualquier prematura buena noticia.

Por esta razón, sólo los ensayos hechos por pequeños grupos de apicultores, de diferentes regiones, nos dirán, de aquí a algunos años, el crédito que se le podrá dar a este nuevo sistema de lucha anti-varroatosis.Ensayos análogos se han realizado un poco a través de todo el mundo, también en Francia, sin resultados positivos. Es verdad que la radicalidad (tratamientos cero) y el mantenimiento de sólo las cepas resistentes por los Lusby introducen un nuevo dato. Ellos, por si solos, ya justifican una nueva serie de ensayos de control.




Señalemos para finalizar, que los Lusby no han conocido otra muerte total. Los comentarios de sus experiencias no valoran bastante las numerosas colmenas restadas "sobre el terreno" ! Además estas pérdidas señalan el alto precio a pagar para poder finalmente seleccionar una abeja, no libre de varroa, sino unicamente capaz de vivir con.

Si este método de lucha contra varroa es un fracaso (no sería el primero), a pesar de todo nos quedaría un consuelo: el regreso al tamaño natural de la celdilla de abeja. Este retorno debe ser puesto en valor. Sería muy extraño que pudiese dañar a la abeja… y si los ensayos objetivos lo confirman.
Raymond Zimmer

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