viernes, 18 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
MECANISMOS BIOLÓGICOS DE DEFENSA DE LA COLMENA
Mecanismos Biológicos de Defensa Contra
las Enfermedades de la Colmena
Todos los
organismos tienen mecanismos biológicos de defensa contra las enfermedades. La
colmena como organismo tiene una serie de mecanismos de defensa contra las
enfermedades pero a su vez cada abeja en forma individual posee mecanismos de
defensa contra las enfermedades.
Mecanismos de defensa
de la Colmena :
Uno de estos mecanismos es la
correcta incubación de la cría, manteniendo la temperatura en esa zona a 35 ± 1
º C y la humedad relativa alrededor del 70 %. Las colmenas que son más eficaces
en este comportamiento mantienen niveles de supervivencia de cría más altos y
menos larvas o pupas (operculadas) enfermas.
Otro mecanismo es la capacidad de
retirar de la colmena las larvas enfermas o muertas. También la expulsión de
todo individuo adulto débil o enfermo “Comportamiento higiénico”
El recambio de las reinas viejas
o decadentes.
La expulsión de la colmena de los
machos al entrar el periodo de receso.
La capacidad de resistir o
tolerar la presencia de ciertos parásitos como la acariosis y varroasis.
El comportamiento mas espectacular de defensa de las
colmenas reside en su capacidad de eliminar todas las larvas de origen
consanguíneo apenas estas nacen, pero no por eso la colmena se autoelimina, el
hecho de que la reina haya sido fecundada por mas de 10 zánganos permite su
supervivencia. Si la fecundaron varios zánganos emparentados su cría será muy
salteada y bajo su rendimiento como colonia, pero tiene la oportunidad de
utilizar la otra ventaja mencionada; el
recambio de su reina.
Otro de los mecanismos de defensa consiste en su capacidad
de mantener una temperatura interior del nido adecuada a pesar que en el medio
ambiente que la rodea sea muy agresivo.
También su capacidad de sobrevivir por varios meses a pesar
de que el medio que lo rodee no aporte alimentos, y ni bien las condiciones
mejoran estas continúan con energías renovadas.
Otro mecanismo de defensa que tienen algunas razas es su
capacidad de emigrar ante una situación muy adversa.
Mecanismos de defensa
de cada individuo:
Las abejas poseen un tejido en forma de membrana en el canal
alimenticio medio llamada membrana peritrófica que filtra los agentes
patógenos, principalmente de las bacterias y virus impidiendo de esa forma su
ingreso a otros tejidos internos.
Flora intestinal: En el interior
de este canal alimentario medio, en su pared, viven una serie de bacterias
beneficiosas, lo que se llama la flora intestinal. Estas bacterias consumen los
restos de nutrientes que quedan por allí, y a cambio fabrican vitaminas y
compuestos biológicos que el epitelio intestinal absorbe y la abeja aprovecha.
Este consumo de los restos de nutrientes evita que sean aprovechados por
esporas de bacterias u hongos para desarrollarse.
A propósito de flora intestinal, cuando la abeja nace no la tiene, la adquiere con el consumo del polen almacenado en la colmena. Este polen lleva una serie de microorganismos que, unidos a los existentes en la colmena, y gracias al apisonado y humectación con néctar que le hacen las abejas, se trasforma en un polen ensilado, con una fermentación beneficiosa, como la del yogurt o el forraje, que lo hace más rico en nutrientes y vitaminas. Si no hay una buena recolección de polen hay problemas por falta de estos microorganismos en el intestino de las abejas (como nosotros cuando tomamos antibióticos y matamos la flora intestinal).
A propósito de flora intestinal, cuando la abeja nace no la tiene, la adquiere con el consumo del polen almacenado en la colmena. Este polen lleva una serie de microorganismos que, unidos a los existentes en la colmena, y gracias al apisonado y humectación con néctar que le hacen las abejas, se trasforma en un polen ensilado, con una fermentación beneficiosa, como la del yogurt o el forraje, que lo hace más rico en nutrientes y vitaminas. Si no hay una buena recolección de polen hay problemas por falta de estos microorganismos en el intestino de las abejas (como nosotros cuando tomamos antibióticos y matamos la flora intestinal).
Las células de la pared del
intestino no solo vierten jugos digestivos, enzimas, al interior de este para
hacer la digestión de los alimentos, también producen, cuando entran en
contacto con virus, bacterias, parásitos o células cancerígenas, unas proteínas
(glicoproteínas, citocinas), llamadas interferones
porque interfieren con la capacidad de estos patógenos para entrar en la célula
e infectarla.
Suponiendo que algún elemento
patógeno consiga pasar las barreras descritas, una vez dentro del organismo de
la abeja, esta puede poner en marcha otra serie de medidas para bloquearlo e
inactivarlo. Una de ellas es rodearlo de células, formando agregados celulares
que lo aíslan del resto del tejido. Cuando estos agregados celulares son
muy grandes y persistentes se llaman nodulaciones.
En todos los animales hay un
tejido que tiene una especial dedicación a la defensa del organismo, es el
tejido linfático, una masa de células especializadas en la lucha contra
invasores que circulan por todo el organismo a través de unos vasos o conductos
linfáticos. En el caso de las abejas, de los insectos en general, estos vasos
conducen también los nutrientes, como nuestra sangre, por eso se llama tejido
“hemolinfático”. Estas células de defensa producen una enzima, la lisozima,
que produce una ruptura de una parte de la pared de las bacterias (no de todas)
impidiéndoles actuar infectivamente.
También hay otra serie de sustancias cuya
fabricación por las células linfáticas aumenta o se activa cuando comienza una
infección, son los péptidos anti-microbianos (AMP). Entre vegetales y
animales se han identificado ya (2006) más de 800 de estos péptidos. Su acción
principal consiste en unirse a la pared de las bacterias, disolviéndola y
creando un poro que la rompe.
AntonioGomez
Pajuelo
LAS RESERVAS DE ALIMENTOS
Las Reservas de los Alimentos (Tejido
graso)
La colmena acopia, conserva y consume alimentos almacenados
en los panales como ser la miel y el polen pero además cada individuo almacena
en su interior reservas energéticas en forma de grasa y proteicas en forma de
proteína corporal que servirán para amamantar oportunamente la cría.
Fundamentalmente las
reservas energéticas de la colmena la constituye el acopio de néctar
transformado en miel, alimento energético sumamente estable en el tiempo que
las colmenas conservan durante todo el año, principalmente para el periodo de
receso.
El papel del polen es vital.
Aporta toda la fase nitrogenada, toda la grasa, vitaminas, proteínas y
cofactores. Se producen compuestos de defensa individual (péptidos).
Las grasas en la colmena están representadas en la jalea real y en la cera. Si no hay polen no hay producción de Jalea Real y cera. Las abejas encuentran hidratos de carbono en el néctar (80%) y en el polen (40%), y forman dos tipos de grasas a partir de estos azúcares:
La cera (que es una grasa sólida a temperatura ambiente) y sus grasas internas, que acumulan en unas células vacías, llamadas trofocitos o adipocitos (del tejido adiposo), sobre todo en otoño. Para que se produzcan esas transformaciones es imprescindible la presencia de ciertos componentes que están en el polen y que son otras grasas, enzimas... que actúan como iniciadores y catalizadores de esas reacciones químicas. Algunas de estas grasas no pueden ser "fabricadas" por las abejas, las han de tomar ya "formadas" en la dieta (polen), a este tipo de sustancias, no "fabricables", se les llama vitaminas.
Las grasas en la colmena están representadas en la jalea real y en la cera. Si no hay polen no hay producción de Jalea Real y cera. Las abejas encuentran hidratos de carbono en el néctar (80%) y en el polen (40%), y forman dos tipos de grasas a partir de estos azúcares:
La cera (que es una grasa sólida a temperatura ambiente) y sus grasas internas, que acumulan en unas células vacías, llamadas trofocitos o adipocitos (del tejido adiposo), sobre todo en otoño. Para que se produzcan esas transformaciones es imprescindible la presencia de ciertos componentes que están en el polen y que son otras grasas, enzimas... que actúan como iniciadores y catalizadores de esas reacciones químicas. Algunas de estas grasas no pueden ser "fabricadas" por las abejas, las han de tomar ya "formadas" en la dieta (polen), a este tipo de sustancias, no "fabricables", se les llama vitaminas.
Las abejas en otoño acumulan
proteínas en forma de pan de abejas o polen ensilado en los panales de la
colmena y en su organismo; en los cuerpos grasos en forma de proteína
corporal.
La proteína corporal acumulada en los cuerpos grasos
y otras partes del organismo de la abeja son utilizadas por esta como reserva
para los momentos de máximo
requerimiento.
Cuando hay abundante polen de calidad además de criar larvas de obreras las reinas ponen óvulos para criar zánganos y las colonias renuevan sus reinas, se reproducen y multiplican, pero si se corta el ingreso de polen o este es de mala calidad lo primero que se corta es la cría de zánganos. Esto indica que la multiplicación de las colonias de abejas está ligada directamente a la adecuada provisión de polen de calidad a la colmena.
Orlando Valega de “Apícola Don Guillermo”
miércoles, 16 de enero de 2013
LA MATANZA DE LOS ZANGANOS
La matanza de los zánganos
Después de la fecundación de las
reinas, si el cielo continúa claro y cálido el aire, si el polen y el néctar
abundan en las flores, las obreras, por una especie de olvidadiza indulgencia,
o quizá por excesiva previsión, toleran algún tiempo más la presencia importuna
y ruinosa de los zánganos. Estos se conducen en la colmena como los pretendientes
de Penélope en la casa de Ulises. Llevan en plena francachela y gaudeamus, la
ociosa existencia de amantes honorarios, pródigos y sin delicadeza;
satisfechos, barrigones, llenan las avenidas, obstruyen los pasadizos,
dificultan el trabajo, atropellan, son atropellados, y se les ve azorados,
importantes, hinchados de desdén, aturdidos y sin malicia, pero despreciados
con inteligencia, y segunda intención, inconscientes de la exasperación que va
acumulándose contra ellos y del destino que los aguarda. Eligen para dormitar a
sus anchas el rincón más tibio de la morada, se levantan perezosamente para ir
a chupar en las celdas abiertas la miel más perfumada, y mancillan con sus
excrementos los panales que frecuentan.
![]() |
| zangano de ojos blancos producidos por una mutación genética |
Las pacientes obreras miran el
porvenir y reparan silenciosamente los desperfectos. De mediodía a las tres de
la tarde, cuando la campiña azulada tiembla de fatiga feliz bajo la mirada
invencible del sol de julio o de agosto, aparecen en el umbral. Llevan un casco
formado de enormes perlas negras, dos altos penachos animados, un jabón de
terciopelo leonado y frotado de luz, una melena heroica, un cuádruple manto
rígido y translúcido, hacen un ruido terrible, apartan las centinelas, derriban
a las ventiladoras, tropiezan con las obreras que llegan cargadas de botín.
Tienen el andar atareado, extravagante e intolerante de dioses indispensables
que salen en tumulto a cumplir algún gran designio ignorado por el vulgo. Uno
tras otro afrontan el espacio, gloriosos, irresistibles, y van tranquilamente a
posarse en las flores más vecinas, donde duermen hasta que el fresco de la
tarde los despierta. Entonces vuelven a la colmena en el mismo torbellino
imperioso, y siempre desbordantes del mismo gran designio intransigente; corren
a las despensas, hunden la cabeza hasta el cuello en las cubas de miel, se
hinchan como ánforas para reparar las agotadas fuerzas, y ganan con pesado paso
el buen sueño sin pesadillas ni preocupaciones que los recoge hasta su próxima,
comida.
![]() |
| en el recuadro podemos observar los tres ojos compuestos |
Pero la paciencia de las abejas no
es igual a la de los hombres.
Una mañana comienza a circular por
la colmena la consigna esperada, y las apacibles obreras se transforman en
jueces y verdugos. No se sabe quién da la consigna; emana de repente de la
indignación fría y razonada de las trabajadoras, y de acuerdo con el genio de
la república unánime tan pronto como se pronuncia llena todos los corazones.
Una parte del pueblo renuncia a salir en busca de botín para consagrarse aquel
día a la obra justiciera. Los gordos holgazanes dormidos en descuidados racimos
sobre las paredes melíferas, son arrancados bruscamente de su sueño por un
ejército de vírgenes irritadas. Se despiertan beatíficos y sorprendidos, no
pueden dar crédito a sus ojos, y su asombro logra apenas asomar a través de su
pereza, como un rayo de luna a través del agua de un pantano. Se imaginan
víctimas de un error, miran en torno suyo estupefactos, y la idea matriz de su
vida se reanima en sus torpes cerebros, y les hace dar un paso hacia las cunas
de miel para reconfortarse en ellas.
Pero pasó ya el tiempo de la miel
de mayo, del vino flor de los tilos, de la franca ambrosía de la salvia, del
serpol, del trébol blanco, de la mejorana. En lugar del libre acceso a los
buenos depósitos rebosantes que abrían bajo sus bocas sus brocales de cera,
complacientes y azucarados, encuentran en torno un ardiente matorral de dardos
emponzoñados que se erizan. La atmósfera de la ciudad ha cambiado. El amigable
perfume del néctar ha cedido su lugar al acre olor del veneno cuyas mil gotitas
resplandecen en la punta de los aguijones y propagan el rencor y el odio. Antes
de haberse dado cuenta del derrumbamiento inaudito de todo su destino de ocio y
de regalo, en el trastorno de las leyes dichosas de la ciudad, cada uno de los
azorados parásitos se ve asaltado por tres o cuatro ajusticiadoras que se
esfuerzan por cortarles las alas, aserrarles el pecíolo que une el abdomen al
tórax, amputarles las febriles antenas, dislocarles las patas, dar con una
juntura de los anillos de la coraza para hundir en ella su dardo.
Enormes pero inertes, desprovistos de aguijón no piensan siquiera en defenderse, tratan de escapar ú oponen únicamente su masa obtusa a los golpes que los abruman. Derribados de espaldas, agitan torpemente, en el extremo de sus poderosas patas, a las enemigas que no sueltan su presa, o girando sobre sí mismos arrastran el grupo entero en un torbellino loco pero pronto exhausto. Al cabo de cierto tiempo están en un estado tan lamentable, que la piedad, que nunca está muy lejos de la justicia en el fondo de nuestro corazón, acude a toda prisa y pediría gracia aunque inútilmente, a las duras obreras que sólo reconocen la ley profunda y seca dela Naturaleza. Las
alas de los desdichados quedan laceradas, los tarsos arrancados, las antenas
roídas, y sus magníficos ojos negros, espejos de las flores exuberantes,
reverberos del azur y de la inocente arrogancia del estío, dulcificados
entonces por el sufrimiento, no reflejan ya más que el desconsuelo y la
angustia del fin. Los unos sucumben a sus heridas y son inmediatamente
arrastrados por dos o tres de sus verdugos a los lejanos cementerios. Otros,
menos heridos, logran refugiarse en algún rincón en que se amontonan y donde
una guardia inexorable los bloquea, hasta que se mueran de inanición.
Enormes pero inertes, desprovistos de aguijón no piensan siquiera en defenderse, tratan de escapar ú oponen únicamente su masa obtusa a los golpes que los abruman. Derribados de espaldas, agitan torpemente, en el extremo de sus poderosas patas, a las enemigas que no sueltan su presa, o girando sobre sí mismos arrastran el grupo entero en un torbellino loco pero pronto exhausto. Al cabo de cierto tiempo están en un estado tan lamentable, que la piedad, que nunca está muy lejos de la justicia en el fondo de nuestro corazón, acude a toda prisa y pediría gracia aunque inútilmente, a las duras obreras que sólo reconocen la ley profunda y seca de
Muchos logran ganar la puerta y
escapar al espacio arrastrando a sus adversarias, pero, al caer la tarde,
hostigados por el hambre y el frío, vuelven en masa a la entrada de la colmena,
implorando un abrigo.
Tropiezan con otra guardia,
inflexible. Al día siguiente, a su primera salida, las obreras barren el,
umbral en que se amontonan los cadáveres de los gigantes inútiles, y el
recuerdo de la raza ociosa se extingue en la ciudad hasta la siguiente
primavera.
Maurice Maeterlinck, “El espíritu de la Colmena ”
jueves, 10 de enero de 2013
UBICACION DE LOS PANALES EN LA COLMENA
Ubicación De Los Panales En La Colmena
Los panales conforman el
esqueleto o estructura rígida del organismo “Colmena”. Un panal es una
estructura rígida formada por celdillas (cavidades) hexagonales opuestas que
comparten caras entre si y el fondo. Estas celdillas que unidas entre si, forman los panales, son utilizadas para
cuidar la cría, acopiar alimento, dar rigidez al panal y cuando están llenos de
miel; formar panales para reserva de energía y aislamiento térmico del
organismo. Las colmenas tienen varios panales yuxtapuestos que dejan entre si
como galerías por donde transitan las abejas calentando el nido, alimentando la
cría o depositando el alimento. Estos pasillos tienen dimensiones estables
según la raza de abejas.
![]() |
| apis cerana |
Conviven en la colmena tres tipos
de individuos: La Reina , hembra
madre de todos los demás individuos; Las
obreras, hembras estériles dedicadas a realizar toda la logística de la
colmena y los Zánganos o machos
responsables de la fecundación de las futuras reinas.
Celdillas:
Cada tipo de individuo se cría en su etapa larval en
distinto tipo de celdillas y la miel, principal reserva de alimento y de
aislamiento térmico es depositada en un cuarto tipo de celdilla.
Resumiendo, tenemos las características Celdillas Reales o
Realeras destinadas a criar la
Reina. Las celdillas donde se criaran las obreras, las
destinadas a la cría de los zánganos y por último una cuarta categoría de
celdillas destinadas a contener la miel.
Cada tipo de celdilla ocupa un lugar característico en la
estructura formada por los panales.
Por lo general la miel es depositada en la parte superior de
los panales y llenando la totalidad de las celdillas de los panales periféricos
del nido a fin de aislarlo térmicamente. Estas celdillas tienen un tamaño
intermedio a las de cría de obrera y a las de cría de zánganos.
Las celdillas para cría de obrera son las mas pequeñas y se
ubican por debajo de la miel en los panales centrales del nido.
Las celdillas para criar zánganos son de mayores dimensiones
y son labradas por las obreras en las esquinas inferiores de los panales que
bordean el nido. Por lo general las obreras inducen a la reina a poner óvulos
para criar zánganos después de haber criado gran cantidad de obreras.
La reina se cría en una celda muy especial, mucho mas
grande que las demás, que tiene la forma de una bellota, o un maní y sobresale
del panal con la punta para abajo. Se la denomina “Celda Real” o “Realera”.
Estas celdillas ocupan distinto lugar según cual fuere el
impulso que indujo a su formación.
Ante la falta abrupta de la reina las obreras crían varias
Celdas Reales en cualquier parte del área de cría de obrera, pero si deciden
reemplazar la reina actual por otra mas eficiente, labran una o dos Celdas
Reales (Realeras) muy grandes en el centro del panal de cría de obrera y por
último, en oportunidad de enjambrar, labran Realeras como rosarios en el borde
inferior del panal.
![]() |
| apis florea |
Opérculos:
Las celdillas son cubiertas con
una tapa u opérculo que es distinto
para cada tipo de celdilla:
Las celdas de cría se operculan
con un material poroso para que las crías puedan respirar, es de color ocre
mate y su aspecto es inconfundible porque tiene marcado los bordes de las
celdas. Si es de zángano parece un estampado de balines, y si es de obrera, el
trazado de las celdas le da un aspecto de un mosaico hexagonal.
En cambio el sellado de la miel
es hermético y está hecho de cera pura, -aunque hay excepciones- es liso y las
celdas pueden estar marcadas por pequeñas depresiones, pero sin el dibujo
grabado de las de cría.
Por último tenemos la excepción,
un quinto tipo de celdilla; hay una celda que si bien tiene el tamaño de la
celda de larva de obrera, su opérculo tiene la forma de la celda de zángano.
Son las celdas de la postura de la
“Obrera ponedora”. Son larvas de pequeños zanganitos.
Como norma: La cría de obrera ocupa la parte inferior y media de
los panales centrales del nido, digamos los seis centrales; la cría de zángano
se ubica en los panales periféricos del nido en las esquinas inferiores de los
mismos, el segundo y noveno, puede contener también algo de polen. Por último
la miel en el nido de cría se acumula en la parte superior de todos los panales
y en los panales de los bordes formando una capa aislante, este puede también
contener polen.
Cuando deseamos agregar panales o intercambiar panales en
una colmena debemos recordar este orden estricto que ocupan los panales. No se
debe colocar panales con celdillas de zángano en los lugares centrales, estos
siempre van a ambos lados en los bordes del nido. Tampoco conviene utilizar los
panales de miel para la cría ya que son de diámetro superior que los de cría.
Por razones inexplicables a veces las obreras labran en el centro del panal
celdillas para zángano, estos panales pueden ser reutilizados siempre que la
superficie de las celdillas para zángano no fuere excesiva y como norma, en el
borde del nido o en los dos extremos de la cámara de cría para que lo llenen de
miel. Nunca en el centro del nido ya que las abejas no utilizarán las celdillas
ni para zángano, -ya que prefieren los bordes del nido- ni para obrera por ser
muy grandes. Las llenaran con miel dispersando la cría de obrera, lo que hace
que la tarea de incubación resulte mas costosa e ineficiente. El nido deberá
extenderse a otros lugares como ser las alzas superiores y se perderá energía
para calentar el nido y el espacio destinado a la miel estará ocupado por cría.
Se tiene la creencia que si se colocan tiras de cera
estampada en vez de colocar toda la plancha; las obreras estirarán celdillas de
zángano y esto no es tan así. Si el cuadro con una tirita de cera estampada se
coloca dentro del área de cría de obrera, labrarán celdas para obrera y si la
colocamos cercas de los bordes del nido es probable que terminen labrando
celdas de zánganos. De todas maneras, por mas que coloquemos láminas completas
de cera estampada en las periferias del nido, las obreras labraran celdillas
para zánganos en los bordes inferiores de los mismos.
Orlando Valega de “Apícola Don Guillermo”
miércoles, 2 de enero de 2013
¿QUIEN GOBIERNA LA COLMENA ?
¿Quién Gobierna en la Colmena ? :
¿La
Reina , Las Obreras, Las Feromonas o Serán Inteligentes?
Estos 60000 individuos que componen la colmena se mueven y
cumplen sus diversas funciones como si fuera un organismo superior. Pero en los
organismos superiores una parte de sus células componen el tejido cerebral de
donde provienen los impulsos nerviosos que rigen la vida del mismo. En la
colmena ¿Quién o Qué grupo de individuos gobierna? ¿Quién le indica a la colmena que hay que
renovar la reina? ¿Quién le dice cuando enjambrar? ¿Cuándo hay que producir
cera? O Mas Zánganos? ¿o Cuando hay que matarlos porque ya no son útiles?
Hay autores que siguen afirmando que la reina gobierna y
otros que son las obreras que conducen a la colmena. Que tanto los zánganos como la reina son
esclavos de las obreras, otros dicen que tienen una inteligencia química en
referencia al flujo de feromonas que inunda la colmena.
Ninguna duda que las feromonas de la reina influyen muchísimo
sobre los demás componentes de la colmena, no solo sobre su comportamiento sino
en su desarrollo fisiológico, pero no decide cuando enjambrar, ni cuando salir
a fecundarse o matar los zánganos.
Son las obreras que empujan a la reina a enjambrar y la
conducen y construyen su nueva morada. Si una reina no puede salir para
acompañar al enjambre porque el apicultor le puso irracionalmente una rejilla
excluidor en la piquera, las abejas creyendo que ella se resiste, la empujan y
tironean hasta que logran sacarla, aunque mejor no sea, en pedazos y enjambran igual
a un destino de muerte.
Son las obreras que obligan a la reina a salir en su vuelo
nupcial y le marcan el camino de regreso con feromonas de Nassanov.
Son las obreras que matan los zánganos cuando se aproxima el
periodo de receso floral.
Son también las obreras que deciden cuando criar zánganos
construyendo celdillas especiales mas grandes después de haber criado gran
cantidad de obreras hermanas.
Son las obreras que alimentan la cría pero cuando falta el
alimento son ellas también las que deciden eliminar una parte de las larvas.
Son las obreras las que detectan las larvas enfermas o
consanguíneas y las eliminan.
Casi todo está ejecutado por las obreras. Con su
extraordinario olfato rastrean fácilmente los alimentos a largas distancias y
una vez logrado el botín vuelven sin equivocarse al mismo lugar de donde
partieron, la colmena.
Perciben las futuras condiciones climáticas y en base a ese
pronóstico ejecutan algunas tareas como el acopio de propóleos o la expulsión
de los zánganos.
El Escritor Maurice Maeterlinck, en su libro la “Vida de las
abejas” representaba a ese desconocido poder conductor de los destinos de la
colmena como el “Espíritu de la
Colmena ”.
Orlando Valega
de “Apícola Don Guillermo”
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